Haciendo propuestas que no te puedan rechazar (cómo negociar en pareja)

Confieso de una vez que hice publicidad engañosa, el título de este artículo es una estafa y yo soy una farsa completa. Las negociaciones exitosas en pareja justamente se fundamentan en que ambos rechacen las propuestas del otro. Así que puedes dejar de leer ahora mismo o tal vez darme la oportunidad de explicar por qué es buena idea que tu pareja te batee de vez en cuando.

Si te encantan las pelis de terror pero el novio las odia, mientras que aquél es fan de las comedias románticas que a ti te pueden causar vómito explosivo en cualquier momento, no tiene mucho sentido que terminen en esa corrosiva dinámica de forzarse mutuamente a ver las pelis del otro ¿no crees? Sin embargo, así es como la mayoría de las parejas toma el grueso de sus decisiones, así nos han enseñado a gestionar nuestras necesidades y deseos con nuestros seres queridos: “Yo te impongo o permito que me impongas”, obtener lo que queremos se vive como una constante pelea por el poder.

Aquí es cuando siempre cuento la historia de mi tía: cuando se casó, ella y su vato decidieron que la mejor idea para decorar su casa era que se dividieran las habitaciones entre los dos, cada uno tendría algunos espacios que le serían completamente exclusivos para acomodar y decorar como mejor le pareciera. El resultado, como podrás imaginar, fué catastrófico. La cocina que era propiedad de ella, se convirtió en el “Reino girasol”, porque le encantan y compró absolutamente todos los aditamentos e instrumentos de cocina que encontró con girasoles. Mientras tanto, el estudio que era de él parecía un set de película de Sherlock Holmes, victoriano y lúgubre. Al final, ambos detestaban la mitad de su casa y el hecho de que amaban la otra mitad, parecía poco relevante; al parecer aquello que odiamos tiene mucho más peso que lo que amamos, así que no se compensaba. Cuando se cambiaron de casa, decidieron decorar juntos todos los espacios y probablemente evitaron un divorcio con eso.

¿Por qué rayos intentamos estas divisiones y batallas extrañas entonces? Mi hipótesis es que tenemos una mala concepción de lo que debe ser individual y lo que debe ser conjunto cuando hacemos vida de pareja.

Por un lado, tenemos una cultura que nos enseña a amalgamarnos como si uno fuera las pasas y el otro el panqué (puedes cambiarlo por nueces si no te gustan las pasas). En nuestra sociedad, iniciar “bien” una vida juntos implica perder libertades, dejar atrás actividades deportivas, hobbies, clases, reuniones, pasiones y hasta relaciones con amigos o familia. Entonces comienza este argüende de obligar a la novia a ir contigo al estadio de fut los Domingos, porque a fin de cuentas ella te forzó a ir de compras el Sábado. Si tan sólo supieras que esa nostalgia que tienes mientras miras tu vaso de cerveza y piensas en tus cuates gritando contigo, orgullosamente uniformados con los colores de su equipo es la misma que tu novia siente cuando te modela 5 pares de zapatos diferentes y tú le contestas que “todos se le ven bien” …cómo se nota que no tienes idea de qué tacones se ven bien con pantalones de vestir, qué feo que seas así, deveras.

Lo que recomendaré a continuación va a sonar muy loco, pero puede funcionar: ¿y si en lugar de intentar sostener esos pocos resquicios de tu individualidad pegado como de la cadera a tu pareja, de verdad la conservaras? El chiste para negociar en pareja es aprender a pedir lo que queremos y necesitamos, con la consideración constante de que eso no puede imponerse sobre lo que quiera y necesite el otro. Además de tomar en cuenta que si no podemos cubrir todo lo que requiere, es muy válido que busque hacerlo con alguien más. Ojo: obvio dentro de los acuerdos que tengan, luego no anden diciendo que yo les di permiso de buscar afuera lo que no tienen en casa.

Para llegar como todo un campeón a buenos acuerdos ganar-ganar necesitas primero que nada, saber bien qué es lo que quieres, no andes pidiendo a lo loco que luego por eso te contradices o peor tantito, pides algo que ni querías y más horriblemente aún, te lo pueden hasta llegar a conceder. ¿Te acuerdas de esa vez en la que viste un video bien chistoso de unos lindos hurones y terminaste con una criatura apestosa, incontrolable y mordelona en tu casa? Bueno, imagínate qué espanto si encima ese ex tóxico te hubiera regalado al condenado hurón.


Ya que sepas lo que quieres, es hora de pedirlo claramente y si te sale, hasta de forma bonita. Hazte a la idea por favor de que esa es tu mitad y a continuación le toca a tu pareja la contraparte. Si no coinciden es momento de negociar, lo importante es que encuentren un terreno medio, siempre es mejor que ambos terminen con una opción que les guste aunque no les encante. Si lo que andas buscando es un estilo de vida en el que absolutamente todo sea como, cuando y donde lo quieres, recomiendo ampliamente una estable existencia de soltería, tal vez acompañado de un cactus que no te demande demasiado. Este asunto de meter al amor en nuestra vida, requiere mucho espacio.





¿Tu juguete trató de matarte?

Buena idea: Quieres avivar las actividades extracurriculares en el dormitorio y se te ocurrió comprar un par de cositas medio kinkys.

Mala idea: Te gana el codo, prefieres gastar parte del presupuesto en la fiesta y ahora estás en urgencias, con un pedazo de tu “cosita kinky” encajado en las tripas, todo por no comprar calidad.

Hay cosas con las que te puedes arriesgar en esta vida y cosas con las que no. Puestos de tacos de muerte lenta en alguna estación del metro a los que ni los perros callejeros se acercan, saltar en paracaídas con promoción 2×1 en “Vuelos Gutiérrez” y comprar tus juguetes sexuales en apps de compras chinas entran en la lista de LO QUE NO. Deja los riesgos y las aventuras para algo menos peligroso, como nadar con tiburones,  guardar las revistas porno en ese cajón que nunca limpia tu mamá o recibir mensajes de “Juan Mecánico” a las 3 de la mañana en Domingo y esperar que tu novia no sospeche nada.

Los juguetes sexuales pueden ser un agregado fabuloso a tu vida, son divertidos, placenteros, novedosos y hasta arreglan disfunciones y problemas de relación. Pero tienes que elegirlos bien. Ya sé, hay tanto en el mercado, que marea y no sabes ni por dónde empezar. Como con casi todo en esta vida, es mejor iniciar de menos a más. Aquí todo depende de qué tan vainilla seas de origen, ojo, si no sabes a qué me refiero con “ser vainilla”, probablemente lo eres. Esto es bien sencillo, comienza por dirigirte a tu farmacia o tienda de conveniencia más cercana y compra un lubricante interesante, hay unos que tienen L-Arginina o provocan sensaciones de calor o frío. No hay manera más sencilla de entrar en el mundo de “agregar diversión” en tu vida sexual. También existen condones que ayudan a sentir más, menos o diferente, ya si quieres el nivel más elevado, compra un anillo vibrador, las marcas populares tienen todas su propia versión, son desechables y bastante entretenidos, recuerda que van por encima del condón y te recomiendo que si lo van a usar, la mujer se ponga arriba para que controle mejor dónde y cómo quiere la estimulación. Hombres, lo siento, ustedes no van a sentir gran diferencia con eso, pero no es como si necesitaran más estimulación de todos modos, por algo se venden tan bien los condones con retardante.

Si se te da la aventura, entonces visita una sex-shop. Seguramente hay alguna no muy lejos de tu casa, no tengas miedo, te aseguro que no llamarás la atención de nadie, no eres el único sucio pervertido que los ha visitado. Ten cuidado si intentas ir disfrazado para mantenerte incógnito, puede que le atines al fetiche de algún otro cliente y salgas de ahí con un enamorado nuevo. Si es una tienda bien surtida, vas a encontrar un sinfín de productos, ¡no te dejes amedrentar! Llévalo con calma y seguramente podrás adquirir unas cuantas cosas geniales. Tómame la palabra nada más con un par de recomendaciones: 1. Si encuentras algo y no logras entender qué es, probablemente es un vibrador. Y 2. Si algo te parece demasiado grande, grueso o peligroso, seguramente lo es, pasa de largo hacia un pasillo más fresa.

Ahora, hablando muy en serio, si no quieres que tu juguete sexual termine atentando contra tu integridad física, consigue algo de buena calidad y de un nivel de complejidad que puedas manejar (no me obligues a contarte la historia de mi amiga a la que una cosa rara con balines rotatorios la terminó pellizcando en salva sea la parte). Los encargados de las sex shops suelen estar muy bien informados sobre sus productos y seguramente podrán calar qué tan teto eres con sólo verte, hazle caso a sus recomendaciones. Claro que van a intentar convencerte de que gastes mucho, por eso debes tener un presupuesto establecido, ojo, para garantizar que te llevas un buen producto, se supone que inviertas un poquito más que en una ida regular al cine con todo y combo.

Si no encuentras una sex-shop cerca de tu casa o de plano te gana la vergüenza, puedes comprar juguetes en línea, obviamente hay mayor riesgo, pero ¡no te preocupes! Aquí unos cuantos consejos:

1- Busca páginas que tengan comentarios de sus clientes, decidas o no comprarles, es muy probable que encuentres buenas historias ahí, ¡el chisme ante todo!.

2- Si vas a comprar esposas, evita las de metal, aún forradas de peluche de leopardo, pueden lastimarte y no me des cuerda con lo que pasa si pierdes las llaves. De tela o cuero con velcro o hebillas son mucho más aguantadoras y seguras.

3- Compra juguetes que no tengan piezas que parezca que pueden llegar a desprenderse o de un funcionamiento demasiado complejo. Como no puedes verlas en vivo, es mejor no arriesgarse y comprar algo que se vea sólido.

4- Si el juguete no parece venir en buenas condiciones o no funciona correctamente ¡No lo utilices! Créeme que no quieres terminar siendo una historia que los médicos de emergencias cuenten en sus fiestas.

Y obviamente, hagas lo que hagas, nunca intentes imponer el uso de un juguete con tu pareja, esas cosas se platican primero y siempre se vale echarse para atrás. Más vale dejar perder la inversión a que te manden a volar.








Triunfando con tu amigo con derechos

Para empezar, déjame decirte que si pudiste conseguir a alguien interesado en tener sexo contigo sin que sea “forzoso” porque te ama o porque andan, ya eres un ganador en mi libro. Volviendo a la realidad, en la que no soy la horrenda persona que acaba de decirte esas cosificadoras aberraciones, la verdad sí quiero que te vaya bien.

Y para que te vaya bien, primero tengo que definir de qué estoy hablando. “Fuck buddy” es el nombre cariñoso con el que se denomina al amigo que felizmente te estás dando sin compromisos. El chiste aquí no es sólo el intercambio de fluidos, si no que éste acontece bajo un amistoso acuerdo de no agresión (sí, los fuck buddies son como embajadores del buen sexo con inmunidad diplomática). Por si no te has dado cuenta, este no va a ser un artículo serio, porque estamos hablando de fuck buddies y eso no es un tema serio, si te tomas a tu fuck buddy en serio, estás fallando a lo grande.Lo que sería muy serio es que termines haciéndolo todo mal y termines sin fuck y sin buddy. Rompamos el mito de que encamarte con alguien va a arruinar la amistad, ponte los flotadores y aviéntate a este chapoteadero relacional.

Lo más importante en este asunto es que la persona en verdad sea tu amiga o de perdida tu cuate, porque aunque no lo creas, el sexo sin compromisos requiere la misma cantidad de cuidados que cuando ocurre dentro de una relación exclusiva y “formal”, para actividades frecuentes y en confianza, no hay nada mejor. La mejor parte de hacer esto con un verdadero amigo es que al terminar, siempre pueden poner una película o echar el chisme sobre los eventos recientes de sus vidas. Es igual de bueno que con un novio, sólo que no necesitas acordarte de cuándo es el cumpleaños de la suegra.

Ahora, si todo al parecer es tan maravilloso, ¿por qué pueden fallar las cosas con un fuck buddy? Un error de origen es que alguien ahí no quiera quedarse sólo como amigo, por favor no seas esa persona y no le aceptes sexo sin compromiso a tu cuate ñoño que lleva la vida entera suspirando por ti. No queremos que esto termine en una masacre ¿ok? Quiero creer que no necesito hacer hincapié en que tú tampoco deberías, la empresa no se hace responsable por propuestas de matrimonio fallidas, la terapia que necesites para superar el trauma corre por tu cuenta, aunque tal vez podamos conseguirte cortesías en el bar de tu conveniencia para promoción 2×1 en shots los jueves de solteros y solteras.

En el completo opuesto, a veces las cosas fallan porque alguno de los 2 decide intentar una relación de pareja exclusiva con alguien más y no sabe cómo manejarlo. Caramba, si se supone que son cuates deberían poder decirse estas cosas sin problema. Puede ser que la situación les haga notar que tienen la madurez emocional de un niño de primaria (de esos que reprobaron un par de años porque “todavía les faltaba”) y que entonces descubran que toda la idea del sexo casual fue un tremendo error, estas cosas son para gente grande, párate por favor junto al dinosaurio para ver si puedes entrar a este juego.

Si juran que esto jamás les pasaría porque tienen súper claro que no buscan un noviazgo y nadie va a clavarse, etc, etc. déjenme decirles que todavía quedan varias trampas de arena por delante. ¿Ya hicieron acuerdos? Si ni siquiera sabes lo que son los acuerdos, por favor regresa a la entrada, no se vale ponerse de puntitas junto al dinosaurio. Si sabes qué son, pero no los hiciste, ¿qué estás esperando? Esa onda Millennial de “sin involucrar sentimientos” no te va a llevar lejos. Necesitas tener las reglas claras, ¿qué tan seguido quieren verse?, ¿cómo van a cuidarse?, ¿se vale salir como cuates?. Si su relación era cercana antes de comenzar esta nueva etapa, ¿qué pasa si un día quieres apoyo de amigos con algo? Ah, por cierto, si son mamíferos normales, por supuesto que van a tener sentimientos, el sexo con psicópatas puede sonar emocionante al principio, pero en lo personal no lo recomiendo. (¿Ya viste You?).

En general estos lineamientos deberían ayudarte a que todo se mantenga divertido y sexy. Claro que si eres de esos masoquistas a los que les gusta complicarse la vida, puede que se te ocurra terminar enamorándote de tu fuck buddy y que para colmo sea mutuo, si después de mucho reflexionar siguen pensando que es buena idea y que quieren intentar una relación más comprometida, olvídate de los carritos chocones, bienvenido a la casa del terror, ésta es sólo para mayores de 18. Y como seguro estás muy perdido (obvio lo estás si crees que la mejor manera de buscar novio es empezando con un fuck buddy) probablemente te sirva leer esto:

https://vinculocolectivo.com/2019/02/20/encontre-pareja-que-le-doy-de-comer/

Suerte y que la fuerza esté contigo.





Morirás solo y triste (a menos de que leas esto)

Hay que reconocer que lo intentaron todo: pelearon, platicaron, se alejaron y se reencontraron, se fueron de vacaciones, siguieron consejos de Cosmopolitan para “reavivar la llama”, hasta fueron a terapia y no funcionó: te acaban de tronar.

Al principio probablemente entraste en shock, negación total de lo sucedido. A momentos piensas que seguramente no ocurrió, de pronto recuerdas que sí y tu corazón se acelera, la sensación no es agradable. Has visto demasiada ciencia ficción, se nota porque de pronto te cachas en la fantasía de que tal vez estás viviendo en la Matrix o en un episodio muy aburrido de Black Mirror (no exageres, aunque tu ruptura esté muy fea, no es televisable). Pasan los días y te va cayendo el veinte, ahora sí terminó, no es como en el pasado cuando peleaban y en pleno drama se borraban de Facebook y se bloqueaban en Whatsapp para buscarse al poco tiempo y “arreglar” todo. Ahora ni pelea hubo. Estaban tranquilos, tristes, podría decirse que hasta nostálgicos por aquella relación que alguna vez fue. Por fin pasas el trago, ahora sí se acabó.

Bueno, ¿y ahora qué? No tienes la menor idea de qué hacer en esta situación, no es como si en la prepa te hubieran dado una clase de cómo sobrevivir un truene, aunque vaya que hace falta. Saliste sabiendo despejar ecuaciones, balancear compuestos orgánicos e inorgánicos y hasta algunos artículos de la constitución te habrás aprendido. Nada de eso ayuda ahora que te has convertido en una gallina ciega, corriendo en círculos y tropezando hasta contigo mismo. Ok, sólo porque este si es un tema feo, de esos que duelen hasta que el pecho se adormece y neutralizan nuestra capacidad de razonar como seres humanos, te voy a dar la receta para que salgas de ese hoyo. Sí, por supuesto que hay receta, para todo en esta vida hay una. El problema es que no funciona igual en todos los casos. Superar una ruptura amorosa es como preparar picadillo: todo mundo sabe hacerlo, pero nadie lo hace exactamente igual (ni le pone sazón). Aún así, lo reconoces en donde quiera que lo comas ¿correcto?

Paso 1. Detente. No finjas que no está pasando nada, no intentes pretender que todo está bien, porque no lo está. Negar un proceso de duelo no hace que desaparezca ni lo hace más fácil. ¿Por cuánto tiempo extrañas tus audífonos favoritos cuando se te pierden? Pues no inventes, idealmente tu ex era un poquito más importante.

Paso 2. Llora. A mares, todo lo que te salga, compra más electrolitos que si te prepararas para la cruda del siglo, porque vas a deshidratarte. Berrear a moco tendido relaja y desahoga mejor que nada. ¿Ya no salen las lágrimas? No te preocupes, aquí entran los que me gusta llamar “laxantes emocionales”: Películas románticas trágicas o canciones melancólicas y asunto resuelto. Vamos, aún cuando estás contento un par de canciones de José José te sacan la lagrimita, ¡Imagínate ahora!

Paso 3. Busca a tu gente. Calienta esos dedos, porque vas a estar escribiendo más mensajes que tu tía la manda Piolines serial. Necesitas redes de apoyo, ¿dónde están esos amigos que puedan llegar a ver series contigo, apapacharte, secarte las lágrimas, emborracharte, curarte la cruda, contarte chistes y demás?

Paso 4. Dale tiempo. Esto no va a salir rápido, es odioso y desesperante pero tienes que vivir el proceso completo. Un tip ahí es que no te emociones demasiado cuando de pronto tengas un muy buen día en el que ya te sientas increíble porque a la vuelta de la esquina hay una recaída de esas que terminan contigo en el suelo de un bar… a las 11 de la mañana.

Paso 5. Cuidado con los rebotes. El rebote es una cosa bonita pero que hay que practicarlo con cuidado o, incluso pasar de él por completo. Por favor que no se parezca a tu ex, por favor que no te maltrate y HAGAS LO QUE HAGAS, no te claves con el rebote, porque no estamos buscando subirle el grado de dificultad a esto.

(Rebote: sust. masc. Rife con el que sales un tiempo después de terminar, que idealmente te hace sentir menos solo y miserable)

(Rife: sust. masc. Pretenso romántico. Véase también, ligue)

Después de hacerle la chamba a la RAE, una última recomendación: aprende de la experiencia, los fracasos son excelentes maestros si estás dispuesto a atender la lección. No repitas los mismos errores y confía en que algún día saldrá bien.









México, ¿me prestas mi cuerpo?

El día que anuncié que quería perforarme el ombligo, encontré una serie de respuestas “interesantes” en las personas que me rodeaban. Hubo quien me dijo que no debía hacerlo porque mutilaría mi cuerpo para siempre, dañándolo de manera irremediable, hubo también quien me dijo que debía preocuparme la imagen que iba a dar, ya que los ombligos perforados al parecer son banderines promocionales de la promiscuidad sexual (de haber sabido que era así de fácil). Lo más curioso fue encontrar a ese último sector que con entusiasmo me comunicó que yo no tenía el cuerpo como para perforarme el ombligo. Según yo, el único cuerpo que necesitas para perforarte el ombligo, es uno que tenga un ombligo. Por supuesto, también hubo muchas personas a las que la idea les agradó y apoyaron mi decisión, 12 años después, acabo de comprar una pieza nueva, es rosa, brillante y feliz. Lo relevante de la historia y lo que debería inquietarnos a todos no es encontrar quién tenía la razón, si no que ninguno de esos argumentos fué solicitado, la facilidad con la que la gente se siente en libertad de opinar y hasta de intentar imponer dichas opiniones sobre el cuerpo de los demás, debería aterrarnos.

El tema del aborto es la punta del iceberg que nos enseña la fea cara de una cultura en la que constantemente creemos que el cuerpo, las decisiones y la vida de los demás, están sujetos a revisión, si, a NUESTRA revisión. Interrumpir un embarazo no le gusta a nadie, no es un tema del que nos guste hablar, no se recuerda con disfrute y no se busca por placer. Interrumpir un embarazo es una necesidad de salud y bienestar, tanto para la mujer que lo hace como para la sociedad a la que pertenece. La mujer que decide no conservar un embarazo lo hace para cuidar de ella misma, pero a la vez, está cuidándonos a todos. Si se pretende imposibilitar la autonomía de las mujeres, la sociedad encontrará un límite muy claro: puede forzar a una mujer a parir, pero no puede obligarla a ser madre, no quiero extenderme con las estadísticas e historias de niños abandonados y maltratados que evidencian que nadie, ni hombre ni mujer puede ser forzado a ser madre o padre. Cuando una mujer decide no conservar un embarazo, actúa por su beneficio y el de la sociedad a la que pertenece, ya que claramente no es un grupo que sepa hacerse cargo de los pequeños que son abandonados, si así fuera, encontrar niños en disponibilidad de adopción sería más esporádico que ver lluvias de estrellas, los miles de pequeños esperando por la oportunidad de pertenecer a una familia son claro testimonio de que nuestra sociedad no sabe manejar las consecuencias de los partos forzosos que ocasiona.

Si encontramos juntos la manera de respetar el cuerpo de los demás, las decisiones de los demás y la vida de los demás como propiedad privada, podríamos comenzar a ponerle solución a este problema. Ojalá hubiera una forma de explicar lo ofensivo e irracional que suena cuando mi país y mi gobierno me insinúan que mis decisiones reproductivas no son mías, ojalá pudiera explicar lo frustrante que es saber que no existen anticonceptivos infalibles, que la mayoría de las mujeres que busca utilizar entonces un método quirúrgico permanente no encuentra apoyo por parte del sistema de salud, que pedirle a los hombres que por favor utilicen un condón a veces pareciera peor que escupirles en la cara  y que, con todo esto, la conclusión termina siendo “si no te quieres embarazar, entonces cierra las piernas”. Una vez más, aquí lo importante es que para el mundo, yo no soy dueña y señora de mí misma.

Pero lo soy, mi cuerpo es mío, mi vida es mía, cuido de él lo mejor que puedo y no es mi intención afectar nunca a terceros. No soy la única, las mujeres somos así, los humanos somos así. Quiero un país y una sociedad que me dé la educación que necesito desde joven para cuidar mi vida sexual, quiero poder ser plena, sana y feliz, quiero que se comprenda que nada es infalible y que si no deseo parir, se respete, quiero que acepten que no todas queremos ser madres y por encima de todo: quiero un país, un gobierno y una sociedad que me diga que mi vida vale más y es más importante que la posibilidad de vida que implica un embarazo.

Quiero un mundo en el que la vida de las mujeres sea más respetada que los embarazos no planeados. No podemos permitirnos ir hacia atrás, no podemos aceptar decisiones políticas que sólo nos traerán muerte. Un mundo que nos dice que es más importante conservar un embarazo que nuestras propias vidas no es uno al que quiero pertenecer y no es el que le deseo a las mujeres por venir. La lucha para legalizar la interrupción del embarazo no puede frenar y no puede detenerse, tenemos que convertirnos en un frente unido, un muro verde que rechace por completo la continuación del abuso sistematizado que ejerce la sociedad sobre nosotras. Dejemos de permitir que se nos trate como ciudadanas de segunda clase, mi vida importa, tu vida importa y todo lo que quieras hacer con ella debería ser prioridad para tu país. México, nosotras también somos parte de ti, si no puedes ofrecerle los mismos derechos a toda tu gente, el privilegio de género no ha terminado.

Así que lo pregunto: ¿me vas a dar el derecho de decidir sobre mi cuerpo y mi vida o ese es un derecho reservado para sólo una mitad?

8 de Marzo, Nada que celebrar

En un día y un mundo en el que las redes van a estallar con peticiones de respeto, con llamados a la equidad y gritos desesperados por el derecho a elección y autonomía de cuerpos, yo sólo quiero recordarte lo bonito que se siente cuando una buena amiga te da un abrazo, de esos suavecitos y que huelen a shampoo de frutitas. Eso de estar en comunión con otras mujeres, casi siempre huele muy bien.

Ser mujer no siempre es divertido, literalmente es un asunto sangriento. De pronto pareciera que la naturaleza nos quería preparar a todas para ser heroínas perfectas de películas de acción. Considéralo: umbral elevado ante el dolor, tolerancia a la falta de sueño, a la hambruna y a las fuerzas G, es como si en toda mujer habitara una pequeña agente de fuerzas especiales, lista para salvar al universo. La parte triste del asunto es que pocas de estas características son innatas en nosotras (lo de las fuerzas G si, chécalo porque es muy interesante). El resto se lo debemos a una cultura que lamentablemente nos ha enseñado a aguantar dolor y abuso de muchas maneras. ¿De verdad no te sientes tan mal cuando tienes gripe o es que “no te puedes dar el chance” de estar mal? Eso es algo para que reflexiones hoy cuando hagas corajes cada vez que te encuentres con una felicitación por ser lo más bonito del mundo y la flor más bella del ejido. Necesitamos menos supermujeres y más salud mental, por favor.

Probablemente sea buena idea que antes de intentar salvar a la galaxia, nos rescatemos a nosotras mismas; díganme si exagero, pero a veces pareciera que para ser una mujer exitosa, tienes que convertirte en tu peor enemiga. ¿No es suficiente con toda la basura que cargamos por default allá afuera? Como si fuera poca la constante presión por estudiar, sostener a veces hasta 3 empleos o más (en simultáneo), tratar de sacar adelante hijos, amistades, relaciones de pareja, cuidar familiares y encima de todo, hacer lo anterior en tacones y dedicar suficiente tiempo para ir al salón y al gimnasio porque en esta sociedad pareciera que es pecado tener un pelo fuera de lugar. Las mujeres libramos una batalla interminable todos los días de nuestras vidas, intentando ser suficientes dentro de un sistema que nos dice que, por definición, somos parte de un juego que nos considera limitadas, vulnerables y fallidas. Sé que no vas a rendirte y sé que no vas a cansarte, pero caray, sólo que el día de hoy quisiera recordarte que también se vale que pelees por tu derecho a disfrutar.

Y ese puede venir en la forma que quieras, porque el doble discurso que nos encontramos al respecto es complicado. Aunque no lo parezca, puede ser difícil distinguir qué cosas queremos nosotras auténticamente y cuáles son dictadas por la cultura y la sociedad: a veces tengo días complicados en los que no logro distinguir si me puse delineador porque mis ojos se ven más grandes o porque Maybelline y Cover Girl se han encargado de convencerme toda la vida de que mi cara lavada es completamente inaceptable para eventos más allá de mi sala. Las mismas dudas ocurren cuando no sé si está bien que mi crema corporal no tenga aroma a hierbas de los alpes ni me haga sentir rejuvenecida y extasiada en cuanto me la pongo. Algo sí tengo bien claro, Gillette tiene la culpa de que yo no pueda aplicar el no-shave November sin sentir que me convierto en una especie de leñador combinado con Muppet (este último es más por la personalidad que por los pelos, pero me expliqué ¿no?).

No felicites a nadie el 8 de marzo, es una fecha que se conmemora y existe para crear conciencia, no es una fiesta, pero tal vez puedas celebrarte a ti misma, con todo aquello que te conforma. Que te manden esas imágenes ridículas con flores y cachorritos, llenas de cursilería hueca como que “todas somos bellas y perfectas” no sirve de nada, eso lo sabemos, pero sería divino si hubiera alguna manera de creer que lo somos. El bombardeo mediático es imparable y son muy pocas las que no han sucumbido ante él, al menos de vez en cuando: “Necesitas un marido, una faja, cabello más largo o tal vez un corte, estudia mucho, no trabajes tanto, toma esto para que despiertes y ponte aquello en las ojeras… ¿por qué estás siempre tan cansada?”.

Si tienes oportunidad, ponte de pie, acércate a un espejo, mírate a los ojos y háblate bonito. Sal a la calle y háblale bonito a otras mujeres, todas necesitamos que nos digan cosas amables y afectuosas cada tanto. ¿Acaso crees que hay una sola de nosotras allá afuera que no ha tenido un mal día últimamente? ¿Una sola a la que no han acosado en el transporte público, menospreciado en el trabajo o maltratado en su relación de pareja? Cada vez que juzgas, criticas o atacas a otra mujer, perpetúas un ciclo no solo de violencia, si no de deslealtad. A ti que me lees, quiero que sepas que me haces falta, que algún día vamos a cruzar caminos y te necesito de mi lado. A ti, mujer, prometo apoyarte, creerte y confiar en ti siempre que esté en mis manos. Y cuando no pueda hacer ninguna de las anteriores, al menos juro que no voy a estorbarte. Estoy para ser tu peldaño, no tu lastre.

Ahora sal a la calle segura de que no estarás sola y que tus luchas son las mías.

8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer


¿Tronamos o nos encueramos?

Un día despiertas y el pensamiento te golpea la cara como cachetada peor que patada de despeje: tu relación de pareja se encuentra en estado crítico. La aqueja un mal grave y puede ser que no resista. Pasas la mañana absorto en tus pensamientos, desmotivado y triste, estás tan letárgico que pareciera que de pronto tienes un puesto burocrático en el gobierno (¡a la ventanilla 6, señora!). Sin embargo, algo dentro de ti aún late. No quieres rendirte ¿verdad? Todavía hay amor y los recuerdos de los buenos tiempos son irritantemente parecidos a propaganda barata de San Valentín. Entonces vale la pena, sólo que no sabes ni por dónde empezar a ponerle pies y cabeza a esto.

No te desesperes, una ventaja es que si están tan mal, difícilmente podrás empeorar la situación, así que casi cualquier cosa que hagas, puede ayudar. Piérdele el miedo, ¿qué es lo peor que puede pasar? Si esta relación termina yéndose por el drenaje, solo debes enfrentar un triste futuro de eterna soledad. Ya sé, no estoy ayudando a que te sientas menos patético, pero si no le entramos con sentido del humor, esto será imposible. Tienes que aceptar que si no haces algo, las cosas no se van a resolver por sí mismas. ¿Quién lo diría? Resulta que si tu carro se descompone, no se arregla solito cuando lo ignoras (puede ser que por fin comprendas por qué se desvieló aquél primer Chevy que tuviste). En general todo en este mundo necesita mantenimiento, ¿qué nos hizo creer que nuestras relaciones no?

El paso #1 es enfrentar la situación, y eso implica abordarlo con tu pareja. Créeme, seguro se ha dado cuenta en alguna medida de que las cosas no están funcionando igual de bien de un tiempo para acá. Ese cliché de terapeuta que dicta: “la comunicación es lo más importante” ¡Es un cliché por una buena razón! Y no, el hecho de que diario platiquen sobre quién creen que va a ganar en esta temporada de Master Chef o cómo les fue en el trabajo no cuenta, la realidad del no estamos funcionando es descarnada, pero necesaria para volver a lograrlo.

Y hablando de eso, ¿por qué funcionaban? Échate un clavado al pasado, a esos tiempos en los que tenías más cabello, pesabas 10kgs menos y tus ojos brillaban con ingenuidad. Si ya me odias por patearte mientras estás en el suelo, enójate contigo mismo porque yo no tengo la culpa de que hayas dejado de ir al gimnasio para quedarte viendo pelis con tu amorcito más seguido, para colmo, con palomitas de caramelo (claro, porque las naturales no te sabotean lo suficiente). ¿Ya vas cachando por dónde va esto? Lo primero que descuidaste en la relación, fue a ti mismo. Es importante concientizar esto, porque cuando sentimos que una relación ya no nos llena, muy seguido, de verdad MUY seguido, los que ya no funcionamos somos nosotros. No extrañas tanto esos primeros días de romance como extrañas los tiempos en los que te sentías bien contigo ¿cierto?

Lo maravilloso en este asunto de la resucitación relacional es que el proceso completo es de mucho autocuidado, antes que del cuidado del otro. Te va a encantar, detengan la cascada de reclamos mutuos en los que es culpa del otro todo lo que ya no sienten, gozan y disfrutan. Si te empiezas a hacer responsable de tu propia felicidad aún dentro de tu relación de pareja y el otro hace lo mismo, empezarán a recuperar toda esa energía que por el momento no encuentran por ninguna parte. Su pobre relación, que en este momento está más seca que el lago de Texcoco (si, ese que rescataron) tendrá chance de reverdecer. Traduciendo entonces, el chiste es que para empezar cada quién revise qué le está faltando y que sean muy realistas al respecto, ¿de quién es responsabilidad que ya nunca salgas con tus amigos?, ¿por qué dejaste de coleccionar las estampitas para tu álbum del mundial o de ir a las convenciones de comics? (¿No te bastó con decepcionar a tus padres, también a Stan Lee?) Tal vez no sientan bonito al descubrir que se han convertido en un obstáculo en el camino hacia la felicidad del otro, pero al menos ahora puedan quitarse de en medio. Duele darse cuenta de que a veces, para estar bien juntos, hay que separarse un poco, pero llegar a estos puntos medios es lo que permite que la relación sobreviva, recuerda que tu otra opción es tener todo el tiempo libre del mundo si terminan tronando.

De una vez te aviso, para que no digas que no se te advirtió: este proceso será más horroroso que ir al dentista (cuando tu dentista es Elba Ester Gordillo). Pero vale la pena si no quieres tener que estar descargando apps de ligue en un futuro próximo, no te asustes, no todo está perdido.

Amor que no necesite primeros auxilios

¡Lo lograron! Llegaron al primer aniversario, tuvieron esa rebanada de pastel con letreros amorosos escritos con jarabe de chocolate en el plato, hubo romance, seducción, risitas y disfrute; tanto nivel de perfección no se logra ni con filtros de Snapchat.  Ahora despiertas en el día uno del segundo año y te invade el terror. ¿Cómo se llega al segundo aniversario? ¿Y al tercero? ¿De verdad te atreves a soñar con un décimo? Suena imposible de lograr, el mayor nivel de compromiso que has alcanzado es contratar el plan del celular por 18 meses en lugar de un año y (no finjas demencia) a la mera hora siempre terminas aceptando el cambio adelantado. Antes de esta relación, habías tenido litros de leche que duraban más tiempo en tu refri que tus noviazgos. ¡Es hora de cambiar eso! Estás motivado, te sientes todo un ganador, ¡nada te detiene, campeón!… pues ponte la sudadera y dale play al soundtrack de Rocky, porque vamos a ejercitar esos músculos amorosos.

Las estadísticas oscuras están por todas partes y sentencian lo siguiente: la inmensa mayoría de las relaciones se rompe antes de los 4 años, y en algunos lugares del mundo el porcentaje de divorcios es casi del 50%, de pronto parece que es más inteligente encariñarte con tu personaje favorito de Walking Dead que con tu novio. Pareciera que nadie lo logra; volteas desaminado a ver el matrimonio de tus papás y las relaciones de tus amigos y el panorama empeora aún más. Tus dudas son lógicas, sabes que eres tan común y corriente como los burritos de microondas, no sabes qué puede hacerte tan especial como para ser aquél que derrote a las estadísticas, la realidad es que nada; eso, no puedes hacer nada más de lo que ya estás haciendo. Las relaciones duraderas no son para los superdotados emocionales, no necesitas ser alguna clase de iluminado, tampoco requieres que el destino y los astros estén alineados (efectivamente, ya puedes dejar de leer tu horóscopo todos los días, esas cosas las escriben los mismos que le componen a Arjona). ¿Honestamente? Ni siquiera necesitas una química increíble y una conexión cósmica portentosa. Lo único que se requiere es que tengas una pareja que te guste y sea tu amiga, con quien estés dispuesto a esforzarte todos los días para sacar las cosas adelante, sin sufrirle demasiado.

Aquí es donde se separan los guerreros de los conejitos: el éxito es un asunto de mantenimiento. El primer error es que te confíes y creas que esa relación joven va a conservarse fuerte, estable y funcional para siempre. Ese es un privilegio reservado sólo para algunas estrellas en nuestra galaxia, y los teléfonos Nokia 3310 del año 2000 que siguen sonando en tiraderos de Bangladesh; tú eres un simple mortal y tienes que echarle ganitas. Lo primero que tienes que hacer es observar ese vínculo que tienes hoy, comenzando su segundo año, que aún se siente cálido, alegre y tranquilo.

Todavía tienen mucho entusiasmo el uno por el otro y la pasión sigue viva, pero ha bajado lo suficiente como para permitirles tener conversaciones interesantes y hacer actividades fuera del dormitorio que los llevaron a conocerse mejor. No te hagas, todos sabemos lo que estuvieron haciendo esos primeros meses, tenían que salir a respirar e hidratarse en algún momento ¿no? Para que este estado glorioso se mantenga, hay que dejar a un lado la química y la magia, es un asunto de esfuerzo, paciencia y mucha tolerancia a la frustración. Si esta última la percibes baja, ya puedes irle echando la culpa a Barney el dinosaurio por mentirte desde pequeño y convencerte de que eras especial y todos iban a quererte siempre. Vamos a la cruda realidad: lo haces mal, todos lo hacemos mal, ¿por qué? sencillo, tenemos una cultura que nos enseñó que los únicos retos que enfrentan las parejas aparecen alrededor del inicio de las relaciones. Piénsalo bien, entre Blancanieves y María la del Barrio no hay diferencia, una vez que todo se establece y las brujas malas son vencidas, comienza el “felices para siempre”.

Nadie te dijo que los defectos, el aburrimiento y la monotonía que poco a poco te robarán las ganas de vivir son tu futuro. Por lo anterior te voy a regalar 5 reglas de oro que te ayudarán a darle mantenimiento básico a tu vida amorosa:

1.     No dejen de besarse. Y me refiero a buenos besos, de esos que hacen que tu abuelita te regañe por cochino. Darse puros “piquitos” es la antesala de la muerte.

2.     Sigan teniendo conversaciones interesantes. Cuidado con caer en el tedio de sólo hablar sobre su día. Vamos, tienen acceso a Google, hagan equipos y discutan.

3.     Solucionen los conflictos. Si cada vez que discuten por algo, llegan a resolverlo y prevenir que el tema se repita, la relación se mantiene actualizada.

4.     Continúen descubriéndose. Busquen actividades nuevas que les muestren partes del otro que no conocían. Hacer el oso juntos en clases de tango o gritar como quinceañeras en una montaña rusa son, oficialmente, recomendación del médico.

5.     Sepan perdonarse. A lo largo de los años van a meter la pata incontables veces. Pidan disculpas, compensen al otro por los daños y sigan adelante. El resentimiento es asesino de amores.

Como extra, la flexibilidad siempre ayuda. Ante la duda y el conflicto, siempre revisa si puedes bajarle unas rayitas a tu rigidez. ¿Te animas a mantenerte sano haciendo “yoga relacional”? ¡Estírate primero!

Encontré pareja, ¿qué le doy de comer?

Buscaste y buscaste, en fiestas, tugurios y congales, instalaste todas las apps, las desinstalaste y las instalaste de nuevo, le pediste a todos tus amigos que te presentaran a alguien, pusiste santos de cabeza, prendiste velas, conseguiste cuarzos, hiciste rituales de psicomagia y al final, ese día especial (y cuando no lo estabas esperando, ajá) por fin alguien apareció.

Y todo parece genial, ya llevan una semana saliendo y aún te soporta, responde mensajes todos los días (y hasta rapidito, en menos de tres horas), se dan los buenos días y las buenas noches. De verdad empiezas a pensar que esta persona puede ser la buena y como bien lo sabemos, no harás caso de consejos y te vas a aventar como chivo en cristalería porque estás listo y todas las canciones de Bon Jovi dicen que lo hagas o te arrepentirás.

Ahora, el problema es que la última vez que tuviste pareja los teléfonos celulares todavía tenían tonos polifónicos y pantallas monocromáticas. ¿Qué rayos se le daba de comer a un novio? ¿Se seca al sol? Durante tu largo periodo para “encontrarte a ti mismo” es fácil intuir que no lo hiciste muy bien que digamos en la última ocasión, tus pocas habilidades románticas están por demás oxidadas y la única capacitación que has obtenido esta década viene de la serie completa de “How I met your mother”, que ya viste 3 veces… el desastre es inminente. Como dicen los subtítulos de las películas: “música ominosa”.

¡No entres en pánico! O sí, un poco, pero sigue leyendo. Seguro no puede ser tan difícil, por algo la humanidad no se ha extinguido, alguien allá afuera debe estar lográndolo, el amor existe, tiene que ser real y asequible ¿verdad? Ok, un poco más de pánico, respira dentro de una bolsa de papel para que no hiperventiles y convéncete de esto: comenzar esta relación con desmayos constantes puede hacerte parecer más frágil de lo que realmente eres y no queremos eso. Aquí te van algunos lineamientos básicos para que de perdida, lleguen al primer aniversario, ya ahí volvemos a revisar (porque relación = trabajo constante), por ahora, pasitos de bebé.

Lo primero es entender que ningún rascacielos se levanta sin buenos cimientos, el chiste es lograr mantenerte consciente durante esos primeros meses en los que la mayoría se dedica sólo al negligente disfrute y chupar helado de los dedos de tu otra mitad. Te han mentido, el amor no es ciego, sólo se hace menso. Tampoco se trata de que estés hipervigilante todo el tiempo, se supone que te sueltes y la pases increíble en el ensueño de la nueva limeranza, pero sin negar lo que observes, sientas y escuches. Habrá esos momentos, probablemente sutiles y minúsculos, en los que un comentario, una expresión o tal vez una historia del pasado te hagan levantar la ceja, ¿la sentiste? Esa muy pequeña alarma que te avisa que ahí tienen un foco que requiere atención porque ahora es casi imperceptible pero no va a quedarse de ese tamaño. El enamoramiento y la emoción del momento te dirán que lo dejes pasar, que no es importante y que no vale la pena “arruinar” las cosas hablando de un tema poco agradable. ¡No sucumbas ante la tentación! Recuerda que el diablo está entre nosotros y seguramente inventó Netflix para que prefieran poner otro capítulo de la serie, en lugar de platicar y hacer uno que otro acuerdo para prevenir desastres a futuro.

Por otro lado, para que logres lo anterior, necesitas desarrollar una importante habilidad: aprender a hablar, comunicarte, decirse la neta. Sí claro, tú crees que ya sabes, pero malas noticias, te aseguro que no. Saber hablar no significa platicar sobre su día, o comentar sobre ese capítulo de la serie que mencioné hace rato, ni siquiera es contarle a la pareja tus problemas e inquietudes si esto no lleva a conclusiones productivas. La forma de hablar que te va a permitir llegar a ese primer aniversario, e idealmente a muchos más, es cruda, inmisericorde y a veces hasta dolorosa, allá en mi barrio la llaman honestidad. ¿Quieres la rebanada de pastel con la frase “feliz aniversario amor” escrita con jarabe de chocolate en el plato? Pues aprende a decirle que ese chiste que hizo, no te gustó. Encuentra cómo comunicarle que ronca como camión en segunda y de subida, que la manera en la que saluda a tu mamá se te hace grosera y que tus amigos ya te dijeron que de pronto parece que no quiere convivir (o está fingiendo que jijí y jajá pero no deja de ver su teléfono…).

Más importante aún, aprende a decirle quién eres y escuchar lo mismo de regreso. Dile la verdad sobre la cantidad de tiempo que vas a poder dedicarle, no prometas bajarle el sol, la luna y las estrellas si sabes que después no vas a darle ni un huevito Kinder; cuéntale tus planes de vida y las expectativas que tienes sobre la relación, corre el riesgo y comparte tus errores del pasado, no los llames defectos porque suena muy feo, los de RH le llaman “áreas de oportunidad”. Y no te hagas, sabes muy bien cuáles son porque tus exes se han encargado de gritoneártelas hasta el cansancio. Ninguno de los 2 necesita ser perfecto, mientras más pronto se vean como personas reales, mejor.

Y para que llegues feliz y tranquilo a ese aniversario, no olvides que estar feliz es básicamente la mitad de la meta y tranquilo, la otra mitad. Si de pronto a una fracción del camino te das cuenta de que las cosas se pusieron escabrosas o desagradables, recuerda que se vale cancelar la misión, no es como si hubieras ido a jurar a la basílica ni nada (y si lo hiciste, calma, la Virgen sabía que le ibas a quedar mal y seguro no lo tomó en serio). Cuidado con descuidarte y de pronto estar más comprometido con mantener una relación que con tu bienestar, recuerda las ventajas de la soltería, no habrá quién te detenga para terminar la temporada completa de la serie que tanto te gusta en una sola noche.

Soltería Maldita en San Valentín

Desde finales de enero, tus redes sociales se van llenando paulatinamente de memes e imágenes con alusión a la fecha. Sabes perfectamente de qué hablo, viste el primer Piolín cargando un ramo de rosas y un escalofrío recorrió tu espalda, el fatídico 14 de Febrero se cierne sobre todos nosotros y si, lamentablemente si esta situación no es deliberada, no tienes un interés romántico con quién pasar el día, el estrés comienza. Sin presiones, pero de pronto parece cobrar vital importancia tener a quién obsequiar flores medio marchitas, chocolates resecos, perfumes genéricos y ositos de peluche de Taiwán (sí, esa fue una referencia pop). Y bueno, ya consideraste reinstalar Tinder por décima vez en el día, tal vez escribirle a tu ex no es tan mala idea como pensabas y ese compañero escabroso del trabajo que siempre le está dando “me encorazona” a tus publicaciones de pronto se ve más interesante. Te has acicalado, salido a socializar y tus amistades están advertidas de que su función más urgente es que te presenten a alguien… pero a pesar de todo ese esfuerzo, lo único que pareces atraer son llamadas de bancos para ofrecerte créditos que, seamos realistas, a la mera hora no vas a poder pagar (mi recomendación es que no contestes). ¿Qué más se supone que hagas sin recurrir a la santería? Antes de que caves tu propia tumba por culpa de la desesperación y le pidas a tu mamá que te arregle una cita con el engendro de alguna de sus amigas, considera la siguiente idea innovadora: tal vez no sea tan malo estar soltero en San Valentín.

Lo sé, suena descabellado, más aún lo que te propongo a continuación. Porque no se trata de buscar ahora las frases famosas anti-capitalistas de boicot para simular que te has vuelto intelectual y de mente oscura de la noche a la mañana. El primer paso para la superación es aceptar el problema, acéptalo pues, vas a estar solo como hongo el 14 de Febrero y eso está bien porque te bastas y sobras. ¿Qué hacer entonces para no terminar haciendo un maratón de comedias románticas malas, mientras tus palomitas te saben cada vez más saladas? Para empezar, acepta y celebra la ocasión: si la soltería te pone triste, no necesitas ocultarlo. Seguramente tienes por ahí un par de cuates/amigas que sienten algo similar y no te vas a enterar si no lo dices tú primero. Con algo de suerte, las películas terminarán siendo vistas en compañía y tendrás quién te pase la Valentina.

Todos tenemos que aprender en algún momento cómo estar solteros, al igual que entender que eso no significa que estamos solos y así nos vamos a quedar. Si la ausencia de pareja está doliendo demasiado y deja huecos difíciles de llenar, es momento de revisar si de verdad esos son espacios que debería estar llenando la pareja. ¿Seguro que tienes suficientes amigos, hobbies, pasiones y perros qué pasear? En pocas palabras: ¿te estás queriendo lo suficiente a ti? Muchos cometen el error de dejarle a la pareja la responsabilidad de hacerlos sentir valiosos e importantes, ¡tremendo riesgo y mala inversión! (no le contestes a los bancos, debo insistir). Esa sensación de valor y suficiencia debería ya estar presente por default, si se te escapa de repente, será mejor idea que te dediques a encontrar primero cómo amarte mejor, para después debatir si esta u otra foto son las mejores para adornar tus perfiles en apps “para conocer personas”. Las parejas están para valorarte sólo en consecuencia de que lo hagas por ti mismo, si no es así, ahórrate las flores y los chocolates para pagar sesiones de psicoterapia, una inscripción al gimnasio, esa clase que siempre has querido tomar o el viaje que te mueres por hacer; apapáchate tú, en esta ecuación eres la prioridad, número uno.

De una forma u otra, sobrevivirás a la fecha y despertarás al 15 de febrero. Puede que aproveches aún más la situación y te des la oportunidad de checar tu estatus de relación. ¿De verdad quieres pareja? ¿Ahora mismo? ¿Para qué? y si es así, y tus argumentos son sólidos, ¿qué estás haciendo para encontrarla? Tal vez descubras que no has reflexionado sobre la clase de persona o de relación que necesitas y te interesa; es posible que tengas actitudes que puedes pulir, nadie es perfecto ¿sabes? Hagamos a un lado la obviedad de que tu persistente soltería te recuerda tu millar de defectos y haz limonada, o mejor aún, mojitos con esos limones. Por encima de todo, pase lo que pase, recuerda que buscar a tu ex, es más peligroso que comerte ese yogur que tiene un mes caduco en tu refri. Si levantas el teléfono en San Valentín, ¡que sea para llamar a más amigos o pedir otra pizza! (porque no le vas a contestar a los bancos, ¿verdad?