EL machismo me educó.


Hoy soy consciente de toda la violencia normalizada que practicaba.

¿Qué significa el machismo?

Cuando pregunto esto a otros varones, generalmente me responden que es la idea de superioridad de un hombre sobre una mujer. Esto me hace pensar en todo lo que se invisibiliza ante la cultura machista que ha sido encargada de darnos identidad a muchos. Al ser hombre, y nacer con ciertas características físicas, tuve la necesidad de pertenecer al género con el que me identifico, y pasivamente llegué a interiorizar sutiles lecciones que me hicieron ejercer una manera de ser hombre a través de la posición privilegiada que este mismo me dio. Estas lecciones, que se denominan micromachismo, no minimizan el impacto que generan en perpetuar este sistema de creencias, que violentan tanto mujeres como hombres. Hoy quiero compartir las enseñanzas que el machismo me dio, y me atrevo a pensar que también otros las han recibido.

El machismo me enseñó que:

Tener sexo con muchas chicas era un símbolo de poder y estatus que me darían valor y reconocimiento. Pero no me enseño que mis cuidados eran importantes, arriesgando mi salud y de otras personas.

Hoy, sé que tengo derecho a poner mis propios límites para mi autocuidado.

No existían mujeres imposibles, solo hombres pendejos. Pero no me enseñó que aquello que yo llamaba “ligar” podía ser una forma de acoso y hostigamiento.

Hoy, sé que la mejor forma de ligar es aprender a recibir un “no” como respuesta.

Que no debía golpear a las mujeres por ser mujeres. Pero no me enseño que celar, gritar e intimidar son formas de violencia. Cuando me enojaba con mi novia, golpeaba la pared frente a ella, gruñía y agitaba las manos violentamente, haciéndola sentir temor hacia mi enojo.

Hoy, entiendo que tengo derecho a sentir miedo, enojo, tristeza y no me hacen menos hombre, y sentirlas no me obliga a hacerme daño, ni dañar a otras personas u objetos.

Que sólo existía un amor en la vida. Pero no me enseñó que cada vez que me gustaba alguien le ponía esa expectativa, haciéndome sentir frustrado cada vez que no las cumplía. Pensando en que mi infelicidad era por ella.

Hoy, aprendí a disfrutar el enamorarme de alguien con la intención de ser capaz de cuidar mis emociones y expectativas, al punto de crear vínculos significativos con estas personas, sin esperar nada a cambio.

Que el hombre podía llegar hasta donde la mujer permite. Pero no me enseñó que hay personas que pueden dar su consentimiento desde el miedo y la necesidad de protegerse.

Hoy, entiendo que el silencio de alguien puede decir muchas cosas, y que yo también puedo detenerme si siento que la situación en general no está bien.

Puede que muchas cosas que hice yo, u otros, no sean crímenes que puedan ser castigados por la ley. Pero se piensa que la violencia de género sólo es para acosadores sexuales, golpes, violadores, pederastas abusadores de infantes. Estuve mucho tiempo en un sistema que hacía ver estos comportamientos como algo normal. Hoy, que miles de mujeres alzan la voz, da miedo saber que pude ser víctima y victimario de dicha violencia. Aunque haya sido impactante, es importante aprender del dolor de otras personas. Que no por ser un delito no quiere decir que uno no merece ser alguien mejor que eso. Tengo derecho a pedir disculpas, así como ellas tienen derecho a no tener que aceptarlas y solo querer seguir con sus vidas. No es buscar ser un héroe, ni mártir; solo ser un humano, imperfecto, y con el ideal de querer seguir creciendo.

Soy un hombre en constante deconstrucción, privilegiado por tener una formación que me ha facilitado las herramientas para poder lograrlo, y quiero compartirlas. Eso quiere decir que me he roto varias veces para volverme a armar. Y pretendo seguir haciéndolo.

Guía mínima para salir del closet

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Tenía quince años cuando le dije a Maru que era homosexual, habíamos salido al cine y a dar la vuelta. Yo le había dicho que había algo que quería contarle pero que no sabía cómo. No tuve el valor sino hasta que estábamos por despedirnos, el taxi se estaba orillando después de hacerle la parada, Maru se despedía de mí y yo le dije: Oye, lo que quería decirte, es que creo que soy gay y quería que lo supieras.  Frunció un poco el ceño y me respondió: ah, está bien, ¿era eso? Yo te sigo queriendo y seguimos siendo amigos. Se despidió con un beso en la mejilla, se subió al taxi y yo me quedé ahí, liberado, nervioso, en paz. 

Salir del closet puede parecer algo sencillo, sobre todo en pleno 2020, pero no siempre es tan fácil como se escucha. Así que te dejo una guía mínima, brevísima (ya sé que hay mucho más que decir) que espero pueda ser de utilidad si estás considerando salir del closet con tu familia, tus amigos o en tu trabajo. Una única advertencia antes de empezar: sólo a ti te corresponde decidir cuándo salir del closet, no te dejes presionar por nadie para hacerlo, de general las cosas son mucho mejor cuando estás fuera del closet, pero si en tu situación particular salir del closet te pone en riesgo o significa que pierdas tu casa o que alguien te haga daño, entonces no hace falta que seas el valiente de la historia, cuida de de ti y quédate en el closet hasta que puedas estar a salvo. 

¿Qué significa salir del closet?

Salir del closet es ante todo un proceso de aceptación de nuestra orientación sexual (a menos que seas heterosexual, entonces no hay salida del closet, aunque sí pongan de manifiesto todo el tiempo esa heterosexualidad) y una vez que la reconocemos y la aceptamos, salimos del closet al compartir esa información con los otros. Salir del closet es distinto para cada persona. Algunas personas enfrentan altos grados de ansiedad, angustia, incluso dolor, mientras que para otras personas, ese proceso de aceptación es mucho más sencillo. Puede que si te estás planteando salir del closet hayas pasado por alguna de estas emociones, quizá hayas tenido temor ante la posibilidad de contárselo a tus amigues [sic], dudas sobre cómo hacerlo, puede que te hayas sentido solo(a) o triste y es por todo eso que es muy importante que te rodees de otras personas que estén pasando por lo mismo o quienes ya hayan salido del closet y que te puedan acompañar en tu proceso.

Después de aceptar que eres homosexual, un siguiente paso puede ser el de compartir tu orientación sexual  con tus amigues, compañeres de trabajo, seres queridos y en general otras personas con las que convives. Uno de los miedos más comunes que enfrentan las personas a la hora de salir del closet, tienen que ver con el miedo al rechazo por parte de las personas a su alrededor. Y aquí te adelanto algo  para ir disminuyendo esa ansiedad, la verdad es que quizá ya hasta lo sepan. A muchos de nosotros nos han llamado maricones o jotos mucho antes de que nosotros mismos supiéramos que somos homosexuales (es decir, el mundo ya sabía o sospechaba de nuestra orientación sexual) y aún así hemos podido forjar buenas amistades o recibir el amor de nuestras familias, con esto lo que quiero decirte es que quizá muchos ya saben sobre tu orientación y te quieren y te aceptan y te respetan así, incluso antes de que salgas del closet. 

En cualquier caso, es muy positivo decir de manera clara y pública nuestra orientación sexual, de modo tal que las personas con las que convivimos te traten no como creen que deberían tratarte, podrían o tendrían que hacerlo, sino como lo que tú en realidad eres. Dicho más simple, que si eres gay, dejen de preguntarte por tu novia o de querer presentarte a una amiga para que salgan en plan pareja y mejor comiencen a presentarte algún morro guapetón.

¿Con quién salir del closet?

Quizá prefieras decírselo a tus amistades pero no a tus familiares. Quizá se lo digas a tu hermana pero no a tus padres. Puede que se lo digas a tu familia pero no en el trabajo. O a la mejor escoges decírselo a alguien pero le pides que no se lo cuente a otras personas. No hace falta que se lo digas a todo mundo al mismo tiempo.

Claro está que puedes escoger publicar un tuit o un mensaje en Facebook para que la gente de tus redes sociales se entere toda al mismo tiempo, pero lo cierto es que la mayoría de las personas van saliendo del closet de manera más paulatina, paso a pasito, hasta que se normaliza a tal punto que después se vuelve algo que no requiere explicación y empezamos a hablar de nuestra orientación sexual igual que lo hacen los heterosexuales. 

Las personas heterosexuales hablan de su orientación sexual TODO EL TIEMPO y TÚ puedes hacer lo mismo. Recuerdo que cuando era pequeño escuché a muchas personas decir cosas como: están bien que seas homosexual pero no tienes porque estarlo anunciando. Incluso he escuchado a personas homosexuales decir lo mismo (cochina homofobia interiorizada haciendo sus estragos) y por mucho tiempo pensé que eso era verdad, pero la realidad es que las personas heterosexuales anuncian su heterosexualidad TODO EL TIEMPO y en esa misma me medida es que lo puedes hacer tú. ¿Quieres algunos ejemplos? Veamos: lunes en la oficina cuando se ponen a platicar lo que hicieron el fin de semana con su esposo o su esposa, cualquier charla casual a la hora de la comida en la que un hombre hetero habla de la chava que le gusta o una mujer platica lo guapo que está el de contabilidad. 

Pues lo mismo puedes hacer tú, cuando sales del closet y ganas experiencia en esos asuntos. El lunes por la mañana cuando te preguntan cómo te fue el fin, podrás contar que fuiste con tu novio al antro (si eres hombre) o con tu novia de fiesta o a andar en bici o lo que sea que hayan hecho, sin la necesidad de recurrir a eufemismos o palabras engañosas como decir: mi pareja. 

Podemos empezar por identificar en qué áreas de nuestra vida es más seguro salir del closet. 

Como decía al principio, cuando se trata de salir del closet, por desgracia nuestra seguridad es una situación que tenemos que seguir tomando en cuenta. Muchas personas no sólo son discriminadas por su orientación sexual, sino que su vida se puede poner en riesgo. Si tu vida o tu integridad física no corren riesgo, pero aún así sabes que hay ámbitos en los que podrías pasarla muy mal, quizá convenga que identifiques los ámbitos más seguros para salir del closet para comenzar por ahí primero. Estos espacios varían de persona en persona, para algunas personas quizá sea su familia, una parte de su comunidad, sus amistades, etc. 

¿Y cómo les cuento?

Salir del closet no tiene que ser una acto protocolario, solemne y formal (salvo que sea eso lo que quieres tú). Puedes hacerlo tan casual como quieras, a la mejor vas a comer con tu mejor amiga y le dice: oye no sé cómo decir esto, pero soy gay o le cuentas a tu hermano que estás enamorada de una chava de tu escuela o le dices a uno de tus amigos por mensaje de texto que eres gay y se lo querías contar porque es tu amigo y para ti su amistad es importante. 

Salir del closet no tiene que ser  cara a cara, algunas personas prefieren hacerlo por mensaje de texto, por correo electrónico, por teléfono o por redes sociales.  Ahora sí, una cosa muy importante y que siempre debe quedar clarita, les estás contando algo importante de tu vida, no les estás haciendo una confesión por algo malo y hay que tenerlo bien claro, porque no hay nada de malo, ni de equivocado, ni de negativo en no ser heterosexual. 

Sin importar cómo se los digas, toma en cuenta el dónde y el cuándo… 

Obviamente no existe algo así como el escenario perfecto para salir del closet, pero es importante tomar en cuenta el momento y el lugar, de modo que sea conveniente y cómodo para ti. De pronto en medio de la cena familiar de navidad, no es el mejor escenario para salir del closet, o en medio de una pelea o en el cumpleaños de la abuela. 

Otros escenarios o contexto que  pueden funcionar mejor:

  • Quizá un café o algún lugar tranquilo y con cierta privacidad pueda ayudar con los nervios y a que te sientas más en confianza. 
  • Ahora que si temes una reacción no muy positiva o incluso violenta, un lugar público de pronto pueda brindarte más seguridad.
  • Si te sientes cómodo para hacerlo en casa, en la sala, en confianza en un ambiente seguro, con un vinito y una tabla de queso (tengo hambre, usted disculpe) eso también puede funcionar bien.
  • De pronto ya se lo contaste a una amigo o amiga antes, y le pides que te acompañe a contárselo a alguien más de cuya reacción no estás tan seguro.
  • En todo caso, es bueno hacerlo en un espacio donde sepas que  tienes tiempo para discutir la situación pero también tienes la posibilidad de retirarte si te sientes agredido(a)

Se trata de tu proceso y debe ser en tus propios términos. 

Salir del closet se trata de ti y de tu identidad. Es algo que debe suceder en tus propios términos. Quizá parezca obvio o reiterativo pero debe suceder cuando tú lo decidas, con quienes tú quieras, con las etiquetas o los adjetivos con los que te sientas cómode (si es que quieres alguno). En todo caso tú eres quien decide qué te hace feliz y con que te sientes cómoda (o)

Quizá te toque hacer un poco de terapeuta, de maestra, vaya hacer un poco de capacitación. Es probable que las personas a quienes se lo compartas, en especial las primeras veces, tengan dudas o preguntas y te toque ayudarles a despejar ciertas inquietudes o concepciones erradas. 

En la medida en que conozcas nuevas personas, es probable que “tengas que volver a salir del closet” pero creeme, cada vez es más sencillo y cada vez hace falta dar menos explicaciones, llega un punto en que se vuelve algo tan normal y sencillo como contar qué película fue la última que fuiste a ver al cine. Pero para uno hace un mundo de diferencia, porque como dice La Agrado, una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma. 

Vivir en matrimonio

Mucha gente (tanto hombres como mujeres) piensa que el matrimonio es sinónimo de esclavitud y la verdad es que no tiene porque ser así.

Sí es verdad que adquieres nuevas responsabilidades y el compromiso con una persona, pero de entrada, se supone que ambos están de acuerdo y por eso decidieron y aceptaron unir sus vidas.

El hecho de estar casado no significa que tengas que renunciar a tus amigos, familia o momentos a solas contigo mismo, ya que en ningún momento dejas de ser una persona individual. No tienes por que convertirte en muérgano de tu pareja ni perder tu esencia. Tampoco implica volverse adicto al trabajo y perder tu vida social y mucho menos ver a tu pareja como una bruja o un ogro que no te deja hacer nada o que solamente te quiere controlar. Aún estando casad@ puedes salir con tus amigos (obviamente será con menos frecuencia) y divertirse de manera responsable, sin faltarle al respeto a tu pareja o a tu relación.

Es muy probable que existan días en que no soportes a tu pareja y quieras salir huyendo, déjame decirte que es algo totalmente normal, convivir todos los días con la misma persona no es trabajo sencillo ya que cada cabeza es un mundo, lo bonito de todo esto es tener una buena comunicación (saber expresar lo que sentimos y también saber escuchar lo que nos están diciendo) y arreglar los problemas o diferencias que surjan. No porque un día queramos estar solos o no queramos estar con nuestra pareja significa que ya la dejamos de amar o que algo anda mal. Hay veces que simplemente necesitamos estar solos o salir a platicar con algún amigo/a y es muy válido, no pasa nada, pero lo fundamental es ser muy sinceros y comunicarlos siempre y también saber escuchar y entender al otro.

Nunca he estado casada, pero desde mi punto de vista, el matrimonio es una aventura hermosa con sus altas y bajas. Un trabajo en equipo día con día con una constante comunicación y sinceridad, sin suponer nada y sin olvidarnos de nosotros mismos. Compartir todos los días de tu vida con una persona es una decisión fuerte pero una vez que la tomas, lo haces convencido y consciente que no todo será perfecto. Te sumerges en un mundo nuevo en donde ambos deciden, si lo hacen fácil o se complican la vida. En todas las relaciones es muy importante la comunicación para poder expresar lo que sentimos, pensamos, necesitamos, lo que nos gusta o nos molesta y también lo que esperamos de esa persona; y también el respeto para poder estar abiertos a la opinión del otro y no verla como un ataque sino como un punto de vista diferente que nos puede aportar cosas que nosotros no habíamos considerado. Aprender a expresarnos desde lo que necesitamos y no desde el reproche o el reclamo, hablarlo en el momento y en el mejor de los planes en lugar de evadirlo y que se haga más grande. Aceptar que no somos perfectos y que cometemos errores pero saber que podemos superarlos y seguir adelante, que no al primer problema tenemos que tirar la toalla o salir corriendo.

En fin… el matrimonio es algo que se construye todos los días entre dos personas. Un nuevo capítulo en donde podemos hacerlo tan bonito o feo como queramos y cada matrimonio es diferente, no te compares con tus amigos o con tus papás o conocidos. El matrimonio es como una plantita que se tiene que regar y que a cada uno le toca poner el 50% de agua para que esa planta crezca sana y dé frutos. No podemos dar de más ni poner siempre o la mayor parte del tiempo, la parte que le toca al otro por qué estaríamos en un desequilibrio y a la larga se vería afectada la relación.

¿Cojo porque estoy ansioso? Gestión emocional y sexo gay

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Hace unos días circuló por el internet un texto del NewYork Times llamado Gay Men Are Dying From a Crisis We Are Not Talking About  y uno de los párrafos que más me impactó, traducido al español dice más o menos lo siguiente:  “Es una realidad desafortunada que ciertas prácticas y creencias insidiosas se sostienen todavía dentro de la cultura gay masculina y estas nos hacen propensos a adoptar comportamientos de riesgo. Nos ponemos gran presión los unos a los otros para ser delgados, atractivos y tener mucho sexo. Aunque la sociedad está significativamente más abierta de lo que estaba hace diez años a la aceptación, muchos hombres gais aún atravesamos por la discriminación, la violencia y nuestra propia homofobia interiorizada, lo que significa que para muchos las drogas pueden ser un escape. Y el uso de metanfetamina puede incrementar importantemente el riesgo de contraer VIH u otras ITS.”  

Después de leerlo me quedé pensando, cuántas veces el sexo actúa como un agente para liberar estrés entre los hombres gais y cuántas otras veces el sexo mismo supone un foco de estrés, cogemos para sentirnos menos ansiosos ante muchas situaciones, pero el sexo también puede terminar causándonos ansiedad. Y todo esto pasa (entre otras cosas) a causa de todas estas expectativas irreales para vernos de cierta forma, tener cierta edad, ser de alguna talla determinada, entre otras cosas. Y por supuesto, me hizo pensar también en el asunto de la gestión emocional y cuánto podría mejorar la vida si supiéramos gestionar mejor nuestras emociones. 

¿Qué es entonces la gestión emocional? Podemos entender por gestión emocional, la capacidad que las personas tienen para modular la intensidad de sus emociones, las herramientas con las que cuentan para transformarlas en emociones de otra naturaleza e incluso para poder asignarle una categoría o un nombre a eso que están sintiendo. Pensemos por ejemplo que de camino al trabajo, nos encontramos con un tráfico mayor al acostumbrado y eso supone que no seremos capaces de llegar a tiempo a la oficina, esto origina una emoción, una que quizá no sea la más agradable y que podamos identificar como ansiedad, y es a partir de este punto en el que se abre un abanico de opciones, que van desde identificar lo que estamos sintiendo  y hacer algo para mantenerlo bajo control, respirar profundo, reconocer que no podemos cambiar eso, hablar a la oficina para avisar y hacer “control de daños” o bien, seguirnos de largo y dejar que eso que empezó como ansiedad se escale hasta traducirse en enfado, mal humor, enojo y que quizá se instaure a lo largo del día aun después de haber superado dicha situación. 

Pero contrario a lo que pudiera parecer, la gestión emocional no es del todo sencilla, en especial si es algo que no se ha aprendido desde la infancia y en el caso de los hombres gais, existen además toda una serie de circunstancias que con frecuencia hacen todavía más complejo el tener un adecuado manejo emocional; situaciones que tienen que ver con violencias vividas durante la infancia por el sólo hecho de ser homosexual, la ansiedad propia de estar en el closet, entre otras. Claro está, que todo esto tiene vuelta de hoja, uno puede superar experiencias pasadas y por supuesto aprender también a gestionar sus emociones de forma más beneficiosa. 

¿Pero cómo se hace todo esto? Para comenzar una cosa tiene que quedar clara y esa es que no puedes prender y apagar tus emociones como si se tratara de un interruptor, la emociones y lo que desata esas emociones van a aparecer en nuestra vida, nos guste o no. Esto hay que tenerlo clarito, para dejar de esperar que las emociones no deseadas desaparezcan, pensar esto resulta contraproducente y nos imposibilita a hacer algo con ellas cuando aparecen. Las emociones, buenas o malas siempre estarán ahí, para nuestro beneficio o como un reto a experimentar día a día. 

Lo que resiste persiste, es una expresión que seguro todos hemos escuchado y que puede parecer una frase vacía de significado pero que cuando se trata de emociones, es tan verdadera como que mañana saldrá el sol. Negar o ignorar las emociones que percibimos como negativas sólo las reafirma, pero si esto es así ¿entonces cuales son las opciones?

Podemos pensar en tres formas estándar para el afrontamiento de problemas, la primera es la evitación, que no suele ser la más ideal, la otra forma es afrontar los problemas, eso es, que no te andes por las ramas y hagas algo con lo que está sucediendo y la tercera opción, afrontar las emociones provocadas por un problemas. Entonces, si tuvieses un problema en el trabajo podrías: 1. Hacer como que no pasa nada y seguir haciendo lo tuyo, ir al gimnasio y a ver qué sucede, 2. Solucionarlo hablando con las partes involucradas y tomando las acciones necesarias ó 3. Tratar de hacer algo para lidiar con el malestar que te genera estar en esta situación laboral. 

¿Y cuándo vamos a hablar de lo de coger?

Ahorita llego a eso, sólo hay que dejar unas cuantas cosas claras para que todo tenga sentido y una de esas cosas que tiene que quedar bien clarita es que Tú no eres tus emociones. Cuando nos entremezclamos con nuestras emociones, cuando pensamos que ellas y nosotros somos la misma persona, es en ese momentos en el que de hecho estamos “tomados” por ellas, por el contrario si puedes identificarlas [las emociones], sin hacerte uno con ellas entonces ya no determinarán tu comportamiento. 

Indefensión aprendida y otras secuelas de la infancia. Cuando hablamos de la indefensión aprendida nos estamos refiriendo a un estado psicológico que se caracteriza por la idea de que uno es indefenso ante las situaciones de la vida, que estás nos sobrepasan  y no hay nada que podamos hacer ante lo que nos ocurre y en el caso de los gais (les dije que ya iba para allá) no es extraño que esta indefensión aprendida esté presente, lo que nos hace propensos a estados de humor depresivos o bien a adoptar una actitud a la defensiva –Bitchy mode on-.

¿Se acuerdan del rollo de la homofobia interiorizada? 

Por si no lo recuerdan y para no hacerles el cuento largo, a los gais las más de las veces nos toca pasar por momentos particularmente ansiógenos desde edades muy tempranas y esto contribuye a construir una idea del mundo como lugar que siempre enseña los dientes, donde la gente tiene siempre intenciones ocultas o no es de fiar, donde ser gay es motivo suficiente para ser la burla de tus compañeros de colegio o bien donde no importa cuánto se intente ocultarlo, seguro que alguien se enterara que eres gaysha. 

Aunque cada historia es siempre única, la homofobia, parece jugar un papel central en el aprendizaje de esta indefensión aprendida, la mayoría de los homosexuales al hablar sobre sus historias de vida reportan haber pasado por experiencias de violencia, bullying o rechazo familiar, escolar o laboral por el sólo hecho de su orientación sexual y así  es que algunos aprenden a interiorizar ese rechazo por parte de la sociedad. De este modo, muchos también terminan por aprender que sin importar lo que hagan o cuánto se esfuercen siempre vendrá otro a fastidiarles.  Ahora, recuerdan las tres formas usuales de abordar el conflicto, pues si uno le suma esa interiorización de que no importa lo que se haga, uno no podrá resolver los problemas ( ya sea que te compres la idea totalmente o sólo hasta cierto punto) entonces lo único que queda, es la posibilidad de lidiar con las cosas a nivel emocional. 

Ahora sí, lo de coger por ansiedad 

Con lo anterior ya va quedando claro porque escogemos la vía emocional cuando se trata de la resolución de conflictos y qué mejor forma de gestionar la ansiedad que cogiendo. Claro está que hay muchos que tienen relaciones sexuales como una actividad lúdica, igualito que si fueran al cine o de paseo con unos amigos, pero hay muchos otros que están más o menos enganchados al sexo como única vía para el manejo emocional, aunque a veces cuando se les confronta surjan algunas defensas de la psique del tipo: No qué va, lo que pasa es que yo no tengo tapujos y me gusta mucho el sexo; también hay otros  quienes intentan ocultarlo por sus creencias sobre el sexo e incluso quienes quieren reprimir eso que sienten, pero como ya dijimos, lo que resiste persiste. 

¿Qué haces cuándo estás ansioso? Queda clara para este momento que no hacer nada (ante la situación que nos genera ansiedad) no sirve de mucho porque seguimos estando ansiosos y que a causa de la indefensión aprendida, muchos tampoco van a intentar solucionar el problema o la energía que podrán para solucionarlo será poca o bien lo intentarán solucionar con una escasa percepción de logro, entonces optarán por técnicas de relajación que les permitan lidiar con su ansiedad.

Y es que hay de formas a formas, hay técnicas para relajarnos que requieren constancia, disciplina, experiencia en su uso, mucha práctica e incluso un tiempo considerable antes de empezar a ver resultados pero que una vez alcanzados son muy efectivos y suelen mantenerse a lo largo del tiempo y hay otras formas para relajarnos que son de una naturaleza mucho más inmediata, requieren menos esfuerzo pero sus resultados tampoco se mantienen a lo largo del tiempo.

¿Yoga? ¿Psicólogo?¿El sauna?¿El Grindr?  Para ver resultados en cualquiera de estas opciones, se requieren  varios meses, además de constancia y eso hace que estas opciones con frecuencia sean abandonadas. Por otro lado existen una serie de estrategias mucho más inmediatas aunque de menor efectividad en el largo plazo, está por ejemplo el alcohol, el cigarro, otro tipo de drogas, pero también está el sexo anónimo, la comida,  el cruising.  No es raro, que muchas de estas estrategias a la larga, generen más problemas de los que resuelven puesto que se convierten en un ciclo complicado de romper, y la cosa va mas o menos así: He tenido una semana de perros en el trabajo, me conecto un rato a alguna aplicación de ligue, quedo de verme con alguien, cogemos, me divierto y me relajo (hasta ahí todo bien), la cosa comienza a complicarse la siguiente vez que estoy estresado, y la próxima y la próxima, porque entonces ante cada una de esas situaciones estresantes, tendré que recurrir al sexo para poder sentirme relajado y como con cualquier comportamiento adictivo, cada vez seré más dependiente, cada que sienta el mínimo nivel de ansiedad tendré que recurrir al sexo casual para poder tranquilizarme. 

¿Y qué hay de malo con eso? Bueno, mientras no sea tú única alternativa para afrontar el estrés todo bien, pero a veces las cosas no van tan bien y se nos salen un poco de las manos, de pronto te das cuenta que aunque dices querer tener pareja, nunca te das el tiempo de conocer a nadie a profundidad porque vas de un episodio a otro de sexo esporádico, de pronto en la ansiedad del momento tienes prácticas de riesgo o incluso te expones a situaciones peligrosas, todo esto a la larga, te va causando más de esa incomodidad que estabas buscando evitar en un primer momento. También están esos fantasmas y esas creencias distorsionadas de “lo promiscuos que somos los homosexuales” (los datos sugieren que no hay diferencia con los heterosexuales) pero si estás inmerso en una dinámica como la que describo arriba, quizá no veas eso con claridad y sólo termines creyendo que eso es verdad o aún peor, sintiéndote culpable. 

Y luego está el rollo de las drogas que fue por lo que empezamos a hablar de esto en primer lugar, para algunas personas los encuentros sexuales también son motivo de cierto nivel de ansiedad y el alcohol u otras drogas hacen que esa ansiedad pueda disminuir, pero igual que con el sexo, se puede entrar en una espiral en la que después sólo se podrá tener relaciones sexuales si existe alguna droga de por medio y nadie nunca toma mejores decisiones estando drogado, al contrario, es posible que la combinación ansiedad-sexo-drogas, te lleve a una inadecuada toma de decisiones que termine complicando aún más las cosas. Muchas veces, ese ciclo se perpetúa hasta que no se presenta algún evento suficientemente serio que permite romper con ese ciclo. 

¿Y luego? Como en todos los procesos de cambio, es importante reconocer que hay algo de quien uno es que se desea cambiar, que eres un ser humano y que como todos los seres humanos a veces fallamos, pero también tenemos una serie de habilidades para enmendar cosas y empezar a hacerlas de manera distinta. Y pues si vamos a cambiar algo, entonce hay que aprender a hacer las cosas de otra forma. Para lidiar con el asunto del sexo compulsivo, ve con un psicólogo para que te ayude y acompañe a lo largo de este proceso, enfoca  tu atención en tus capacidades, en todo eso que sí haces bien y que te gusta, para que puedas dejar de obsesionarte con aquello que no ha ido tan bien.

Aprender cosas nuevas, establecer metas a corto plazo también tiene efectos muy positivos en la salud mental, déjate disfrutar de los pequeños éxitos. Dedica tiempo a tus amigos, tener una red solidaria de amistad es algo con grandes beneficios para las personas, pero hay que hacernos tiempo para eso y procurar a las buenas amistades. El ejercicio también viene muy bien, y aquí no puedo ser suficientemente enérgico a la hora de insistir en ponerse metas reales, empieza con algo sencillo y mantenlo por tres meses, ya después habrá tiempo para tener cuerpo de modelo. Lo mismo para el asunto del tabaco, el alcohol y las drogas. Con el alcohol y el tabaco quizá convenga una reducción paulatina para que puedas ir apreciando su evolución, si estás consumiendo drogas más fuertes, cristal, heroína, buscar ayuda es fundamental para iniciar el proceso de desintoxicación, hay muchas ONG que pueden ayudarte con eso.

Tener sexo puede ser maravilloso, tanto como comer, ir de viaje, salir con los amigos, ir a hacer ejercicio. No hay nada de malo en el sexo casual, siempre que tu vida no se limite a eso. Aunque pueda sonar trillado, siempre es un buen momento para comenzar a adueñarnos de nuestra vida y nuestras decisiones, para empezar a ser felices.  

¿Homofobia interiorizada? ¿Y eso cómo se quita?

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Jorge: Sí, yo soy muy trabajadora y en general me gusta levantarme temprano 

Carlos: No te digas así 

Jorge: ¿Qué no me diga cómo?

Carlos: Así, no hables de ti como si fueras mujer

Jorge: ¿Por?

Carlos: No me gusta….

Seguro muches [sic] de ustedes se pueden identificar con las líneas de arriba, si no, quizá hayan escuchado algo como esto: “Bueno está bien que sea gay, pero no lo tengo que andar diciendo todo el tiempo”, “si tal, no fuera tan femenino estaría guapo”, “¿por qué te pones esa ropa si es de mujer?”. 

¿Les suena? Seguro sí, ese tipo de cosas se dicen todo el tiempo y las dice todo el mundo, están ahí normalizadas y maltratando la autoestima de tantas y tantas personas, creando ideales de masculinidad irreales e inalcanzables y que no obedecen sino a una suerte de pánicos morales que no tienen ni pies ni cabeza, pero que muchas veces están enraizadas en nuestros imaginarios e historias de vida desde las edades más tempranas. 

Entonces ¿a qué nos referimos cuando hablamos de homofobia interiorizada? La homofobia interiorizada (IH) tiene que ver con la aversión que las personas homosexuales mostramos hacia los propios comportamientos y sentimientos homosexuales y que también se expresa ya sea en forma de reacciones hostiles y de rechazo por parte de homosexuales hacia otros homosexuales o de la aceptación, como verdad, de una serie de estereotipos y estigmas asociados con ser gay.

Como en otros aspectos de la vida, en el caso de la IH, también existe toda una gradación en la fuerza con la que esta se expresa y la magnitud con la que los individuos la viven. La más latente es sin duda la de quienes a toda costa y por una diversidad de motivos, desprecian su propia homosexualidad y también la de otros; una más sutil pero también mucho más difundida es esa que consiste en un rechazo hacia los valores y costumbres de la comunidad homosexual y de general hacia todo aquello que se aleje de la heteronorma. Piensen por ejemplo en ese rechazo por parte de un homosexual hacia otros gais quienes desde su óptica, son muy femeninos, “muy obvios”, “muy promiscuos” o el estereotipo que usted guste elegir.

Ahora, queride lectore [sic] hay que decir que los gais experimentamos a lo largo de nuestras vidas diferentes tipos de IH, ya sea desde que atisbamos nuestra propia homosexualidad, cuando tratamos de luchar contra ella y decirnos que se trata sólo de “admiración por otros hombres”, hasta cuando nos burlamos en la escuela de esos otros gais que pasan menos desapercibidos, con tal de que las burlas se dirijan a ellos y no a nosotros mismos. Una vez que se acepta la propia homosexualidad, a todos los gais nos queda una buena dosis de IH por reconocer y trabajar (o sería lo deseable). 

Yo soy gay, yo no puedo ser homofóbico 

¿Y qué haces entonces pidiendo straight acting guy en el Grindr?, ¿no te parece homófobo decirle a alguien: es que es bien obvia?, y el ya clásico “tampoco tengo porque anunciarlo”. Un buen ejercicio para ubicar nuestra propia homofobia interiorizada es el de comparar una situación, de esas “que dan mucho bochorno” si uno es gay, y preguntarse si a una persona heterosexual le daría pena esa misma situación. Para usar el ejemplo de “tampoco tengo que anunciarlo” piense queride lectore si a las personas en el trabajo, cuando llega el lunes y alguien les pregunta “¿qué tal estuvo tu fin de semana?”, alguna vez les da pena contestar, “pues el sábado salí con mi novia”, “el fin me la pasé con mi chavo y unos amigos”, “me presentaron a un morro en una fiesta”. Bueno, pues ahí está su respuesta, las personas heterosexuales están anunciando su heterosexualidad todo el tiempo, ¿por qué tú no podrías decir que saliste con tu novio al cine o que fuiste a casa de tus suegros? (Salvo que le cueste a uno el trabajo, pero ese es un asunto aparte y las motivaciones son muy distintas). Cambie el escenario y piense en una charla en la universidad o en el gimnasio,  esos lugares, en México, son bastante seguros para ser homosexual. Ahí la utilidad de comparar la misma conducta realizada por un heterosexual o por un homosexual, si en un heterosexual está bien, pero piensas que está mal en un homosexual, seguro que se trata de algún grado de homofobia interiorizada. Claro, esto se debe (lo de que los heterosexuales hablen libremente de sus afectos) a que ellos no han oído desde pequeños que sus afectos están mal, que sean pecaminosos, ofensivos, desviados o nada por el estilo. Vaya, los motivos de esta homofobia son tangibles y abundan los ejemplos, pero lo que nos ocupa aquí más que desmenuzar su raíz, es reconocer que eso existe y saber que se puede cambiar. 

IH y autoestima 

Prefiero las relaciones discretas y de mostrar afecto en público, ni hablamos. Trabajar y liberarnos de la IH puede ser un proceso complejo y en función de diversos factores puede ser más o menos rápido, como consecuencia permite a las personas una vida más plena, con un grado menor de ansiedad y que posibilita la construcción de relaciones más saludables. 

El abordaje de la IH discurre principalmente por dos líneas, lo cognitivo y lo emocional. Lo cognitivo dicho de forma llana, tiene que ver con toda una serie de creencias que se tienen interiorizadas y que se han incorporado a lo largo de la vida, son ideas sobre las que se reflexiona poco, pero que modelan importantemente nuestro ser en el mundo, la forma en que nos relacionamos con otros, cómo reaccionamos y las lecturas que hacemos ante diferentes situaciones. Muchas de estas ideas se aprendieron en momentos de la vida en los que no teníamos los argumentos para cuestionarlas, para ponerle límite a su influencia, pero si se ven a la luz de la realidad actual y de nuestros conocimientos como personas adultas, podremos ser capaces de refutarlas, verlas en su real medida y controlar la injerencia que tienen sobre nuestras vidas. 

Ahora, está la parte emocional, esa que también se ha construido a lo largo de nuestra vida y que quizá se ha ido integrando a fuerza de situaciones complicadas o dolorosas y cuyos disparadores hemos aprendido  a evitar, todas esas ansiedades y malestares que racionales o no, nos movilizan para evitar todo tipo de situaciones, que en el pasado las han provocado y que ahora imaginamos que por nuestra conducta, pueden surgir de nuevo, que podemos volver a ser señalados o rechazados. Pero que si pensamos racionalmente, que si sopesamos a la luz de la realidad de México en este siglo ( y todavía más si se vive en una ciudad grande) es poco probable que sucedan. ¿Y cómo se trabaja eso? Acercándonos poco a poco a  esas situaciones que nos son aversivas, redimensionando, descubriendo que no todes nos van a rechazar, pero es poco a poco, de manera gradual, hasta que se va adquiriendo la seguridad necesaria para vivir la homosexualidad sin ningún tipo de vergüenza ni prejuicio, con orgullo.

¡Ni la biología es binaria!

The universe is not only queerer than we suppose, but queerer than we can suppose” – “El universo no sólo es más inusual (o queer) de lo que suponemos, sino más inusual de lo que podemos suponer”

JBS Haldane, Biólogo

Hombre y mujer, hembras y machos. Hoy en día existe una nueva ortodoxia que declara que existe un “diseño natural” binario de las especies, porque la Ciencia de la Biología así lo ha dictado. Como si fuera una especie de nueva biblia, los conceptos científicos—como los cromosomas sexuales—no pueden equivocarse y lo determinado biológicamente es infalible… (dicen).

Pero ¿neta?, ¿es verdad que una especie no puede dividirse en más de dos formas?, ¿es verdad que los cromosomas no se equivocan?

En corto, la respuesta es “no”—por el contrario—las especies vivas tienen una tendencia natural a crear siempre formas nuevas y los determinantes biológicos “se equivocan” todo el tiempo. Son éstas equivocaciones que le permiten a la vida evolucionar  y ser cada vez más compleja, cada vez más diversa y cada vez más hermosa.

Aquí va una corta clase de historia natural… síganme la corriente:

Cientos de tentáculos pegajosos capturan al pequeño pez, aún demasiado joven para morir, tuvo que recorrer casi diez metros de púas tóxicas que lo paralizaron antes de ser devorado por la lóbrega cavidad gástrica. Al asesino le dicen la fragata portuguesa y, además de ser un cruel depredador de los mares, es uno de los ejemplos más extremos de un interesante fenómeno biológico/evolutivo; uno que suele ser el destino de muchos organismos: El polimorfismo.

Resulta que la fragata portuguesa no es un solo individuo, sorprendentemente es una colonia de hermanos en la que cada uno tiene una función biológica distinta. Estos hermanos cambian su morfología completa hasta ser irreconocibles unos de otros, aun así viven todos juntos dividiendo el trabajo: el neumatóforo hace flotar a la colonia, los gastrozoides llevan a cabo la digestión, los dactilozoides capturan presas y defienden la colonia y los gonozoides se ocupan de la reproducción. ¡Todos compartiendo un mismo aparato digestivo!

Por monstruoso que suene, es sólo el extremo de un fenómeno bastante común. Otras especies naturales presentan polimorfismos funcionales como las colonias de abejas y las hormigas, con tres y hasta más castas con diferentes funciones biológicas, diferentes anatomías y diferentes comportamientos, con machos y hembras—sí—pero también otras formas sin capacidades reproductivas. Aún más interesante, es que se sabe que algunas colonias de hormigas controlan el destino anatómico de sus diferentes castas mediante el suplemento alimenticio de hormonas, las cuales modifican sus vías de desarrollo. (Te recomiendo leer el artículo de Markus, 2016, link al final de este artículo).

¡Más aún!, si lo pensamos un poco, sabremos que cada organismo pluricelular (como nosotros mismos) es una gran colonia de células polimórficas. Neuronas, células musculares, epiteliales,  cardiacas, estomacales, sanguíneas. Nuestro propio cuerpo es una gran colonia de hermanas que se han dividido el trabajo cambiando su propia morfología en un número infinito de formas diferentes. Y si escavamos todavía más adentro, hacia cada una de nuestras células, veremos que nuestros cromosomas son—de la misma manera—un conjunto polimórfico de seres diferenciados que se especializaron cada uno en una tarea específica para crear el microambiente que los rodea y que nosotros llamamos “células”.

Parece que el polimorfismo es, en realidad, una estrategia evolutiva recurrente que el fenómeno de la vida ha utilizado una y otra vez, creando así sociedades cada vez más complejas e intrincadas: desde cromosomas, pasando por células, luego por organismos pluricelulares y terminando por sociedades complejas. Todo gracias a la capacidad de la diferenciación polimórfica, que es el equivalente biológico a la división del trabajo.

Con estos ejemplos hemos establecido que la división binaria entre machos y hembras no es—para nada—la única vía natural en que las especies se dividen el trabajo. La naturaleza se nos presenta con ejemplos donde puede haber más de dos formas biológicas dentro de una misma especie.

Ahora, para ser honestos, es cierto que una mayoría de los animales “superiores” presentan sólo una división binaria (es decir un dimorfismo sexual: hembras y machos). Pero ¿por qué?

Bueno, la evolución tiene una regla bastante sencilla: “para llegar a algo complejo se tiene que atravesar primero por algo simple”. Alcanzar tres, cuatro o cinco formas biológicas debe ser complicado para una especie, pero “dos” es el número plural más fácil de alcanzar ¿cierto? Podemos imaginar que la mayoría de los caminos evolutivos de la vida han sido primero capaces de llegar a la división binaria, al dimorfismo, porque es el más fácil de conseguir. El dimorfismo es tan común que ha aparecido independientemente en animales vertebrados, en invertebrados y hasta en las plantas. Cada uno de estos grupos ha concurrido en el dimorfismo por caminos independientes. Entonces:

El dimorfismo es fácil de alcanzar, por eso es abundante, pero ahí no acaba la cosa…

Podemos imaginar que unas cuantas especies no se detienen en dos y continúan con una serie de pasos evolutivos hacia la complejidad. El dimorfismo inicial y común se utiliza como punto de partida, para luego crear una tercera casta. Tomemos por ejemplo a las abejas trabajadoras: las trabajadoras son hembras en sus cromosomas pero, por su nutrición, adquieren una anatomía y comportamientos distintos a los de la reina; incluso tienen habilidades reproductivas diferentes (la reina puede producir hembras, machos y trabajadoras; las trabajadoras sólo pueden producir machos en ciertos casos).

Nota mental: Muchas veces me he preguntado cómo sería el desarrollo de un lenguaje dentro de una colonia de abejas… ¿tendrían tres tipos de pronombres?

En fin, ¿qué sigue para las abejas? No lo sabemos, pero siempre podemos voltear a ver a la fragata portuguesa. Sabemos que la diferenciación polimórfica no necesariamente se detiene en dos, ni en tres, sino que puede continuar y parece ser una tendencia natural evolutiva, tal vez rara, pero definitivamente existente y natural.

Vale… las abejas y una medusa que parece más bien salida de la película del ciempiés humano. ¿Eso qué tiene que ver conmigo?

Bueno, las reglas de la evolución son exactamente las mismas para todas las especies de seres vivos, incluido el ser humano. ¿Cuál es la regla?: que todas las especies tienen una tendencia a cambiar, hacia jamás mantener los patrones establecidos (en ningún aspecto). Para los seres humanos, nuestro patrón establecido—en términos de polimorfismo anatómico—es el dimorfismo sexual y, pues, lo único que podemos esperar es que existan tendencias naturales (en forma de mutaciones) que lo impulsan a cambiar.

Existe otra regla interesante a este respecto: Las mutaciones son un fenómeno probabilístico y, mientras más abundante sea una especie, más probabilidad tiene de desarrollar mutaciones y cambios evolutivos. Bueno, pues, somos siete mil millones de seres humanos en el planeta, así que somos seguramente el vertebrado con más probabilidades de desarrollar cambios evolutivos de cualquier tipo.

Así pues, aunque usted no lo crea, la especie humana presenta ya algunas variaciones primordiales, poco frecuentes, que se asoman tímidamente como estas tendencias polimórficas construyéndose sobre nuestro dimorfismo sexual. Es la tendencia natural de la vida: mutar hasta convertirse en sociedades más complejas, más diversas.

Los determinantes de nuestro sexo son ya polimórficos, no únicamente dimórficos, no únicamente binarios.

Es muy cierto que tenemos una aplastante mayoría en sólo dos formas (hombres y mujeres); pero aquí está el meollo del asunto: la existencia de una mayoría implica la existencia de minorías. Y, si existe una especie capaz de generar estas minorías esa debe ser la especie humana, gracias a nuestro enorme éxito en conquistar el planeta.

Posiblemente, en la historia de las abejas y las fragatas, los polimorfismos también comenzaron así, como mutaciones poco frecuentes, raras, antes de convertirse en una regla. La evolución así funciona: primero aparecen las mutaciones raras, luego adquieren funcionalidad, luego proporcionan ventajas y luego se hacen abundantes y “normales”. No hay que olvidar que las rarezas y las divergencias son la clave de la evolución y los seres humanos tenemos nuestras rarezas.

Los seres humanos tenemos polimorfismos raros (poco frecuentes) en todos los niveles que determinan al sexo, empezando por el nivel cromosómico, siguiendo por el nivel anatómico y terminando por el nivel cerebral. Les hemos dado diferentes nombres: anormalidades cromosómicas, personas intersxuales, personas transgénero. Les hemos clasificado como errores, como enfermedades, pero… qué tal si son tan sólo la consecuencia necesaria de nuestro éxito reproductivo, la voluntad imparable de la evolución hacia crear, siempre crear.

¿Qué significa todo esto?

La clasificación binaria de nuestros sexos está incompleta y la realidad es que existen muchas más posibilidades biológicas. Si bien la clasificación binaria es válida para una aplastante mayoría humana, esto no justifica la creencia en la “antinaturalidad” de las variantes. Al final, la clave de la evolución y la última supervivencia de una especie están en la conservación de las variaciones raras que ocurren de manera espontánea y SIEMPRE natural.

En V.C. no queremos que se olvide que la ciencia fue creada por y para libres pensadores. Cuestionar los establecimientos es parte esencial del método científico. La ciencia cuestiona a la ciencia todo el tiempo. Así que te invitamos a imaginar siempre respuestas alternativas para todo lo que alguna vez te han enseñado… ¡descubrirás un mundo maravilloso!

Referencias

Haldane, J.B.S., 1927. The future of biology. Possible Worlds.

Markus, K., 2016. How ants send signals in saliva. eLife, 5. Link: