Dick pics, una guía breve

Una guía breve para mandar (y recibir) fotos desnudo de forma respetuosa. 

Psic. Jacob Ortega

Twitter: @lejacoboy

Cada vez que he utilizado Grindr o alguna otra aplicación alguien siempre me pregunta que si mando nudes o me manda una bonita foto, no solicitada, de su pene u otra parte de su cuerpo y ya es tiempo de hablar de una suerte de etiqueta de las dickpics. 

Y es que hay todo tipo de fotos, desde las que parecen tomadas por une fotografe profesional, otras menos elaboradas pero con buena calidad, hasta esas fotos todas borrosas frente al espejo de un baño público o esas otras donde se ve la cama toda destendida con  bolsas de frituras o la ropa tirada por todo el cuarto.

Que alguien te diga “manda fotos” o “manda nudes” puede ser tanto incómodo como divertido. Si la petición viene en el momento correcto y es hecha por el bato que te gustó, puede ser la oportunidad de llevar las cosas a un siguiente nivel… o sea, un paso más cerca de concretar un encuentro sexual con el morro que te gusta. 

El asunto ahora es, qué vas a mandar cuando alguien te pide un dick pic, qué cosas tomar en cuenta para que tu foto deje una buena impresión, al tiempo que tú exploras el terreno y no quedas tan expuesto. 

Te la tienen que pedir

Seamos claros en este punto, no mandes nudes no solicitadas. Empezar una conversación con la foto de un pene o unas nalgas que no pediste ver, no suele ser el mejor escenario. Considera que no sabes nada sobre la persona a la que le estás mandando tus fotos. ¿Quién es?, ¿le va a enseñar tus fotos a alguien más?, ¿qué pasaría si tu foto la ve alguien que no es la persona a la que se la mandaste?

Hey, y recuerda que si alguien te manda una foto a ti, te la esta mandando sólo a ti, no seas un patán y evita compartirla con otras personas. Alguien, allá afuera por la razón que sea decidió compartirte su intimidad y lo menos que puedes hacer es respetarlo. Además la ley está de su lado, puesto que desde 2019 en los códigos penales de las entidades federativas , existen una serie de modificaciones en las que se reconoce la violencia digital como un tipo de delito. Si quieres saber más al respecto, has una búsqueda en internet y lee sobre la, así llamada, Ley Olimpia.

Ahora, si ya decidiste que cuando te pidan una nude la vas a mandar, porque no preguntarle al bato con el que estás hablando, qué es lo que quiere ver. Quizá en vez de mandar una foto genérica de tu culo o tu pene, haya otros ángulos u otras fotos que puedas mandar y que incluso ayuden a que todos se pongan más en el mood sexual. 

Composición 

Así como el sexo es más que meterla y sacarla, hay mucho más en una foto desnudo, que tu pene o tu culo en el mismo angulo de siempre, este es el momento para ponerte creativo y conectar con ese ser sensual que habita dentro de ti. 

Hazle el amor a la cámara, baby. La iluminación puede ser un primer punto, así que experimenta con diferentes niveles y tonalidades, seguro que algunos te favorecen más que otros, después de todo no quieres mandar una mancha toda borrosa ¿verdad? Aprovecha los cientos de filtros que tienen las cámaras de hoy en día, un filtro rojo o una luz más suave, luz natural en vez de una luz blanca como de hospital, todos estos son elementos que puedes utilizar para mostrar todo eso que hay en ti.

Ahora, que te pidan una foto desnudo no significa un close up a tus genitales como si fueras a hacer un libro de anatomía o le fueras a hacer una consulta al médico por internet. Considera incluir otras partes de tu cuerpo, enseña pierna o parte de tu abdomen, todo esto ayuda a construir el deseo y a hacer la experiencia más humana.

Las fotos desnudo pueden tomarse desde muchos ángulos y capturar eso que más te gusta de ti, tu conoces tu cuerpo mejor que nadie (y sino es así, ahora es el momento) aprovecha eso. Una foto de tus piernas, de esos hombros espectaculares, de tu espalda o de tus brazos; es más ponte juguetón y haz una foto de tus labios, de tu ombligo o de tus pies. Todo eso puede contribuir a alimentar el deseo y la fantasía.

En muchas ocasiones, quizá sea mejor que no aparezca tu rostro, sobre todo si es una conversación con un desconocido. Que no se te vea la cara no es sólo bueno para tu privacidad, sino algo menos de que preocuparte a la hora de pensar en la composición de la foto.  

Algo que me enseñó mi mejor amiga, prefiere las fotos de arriba hacia abajo, esto además de estilizar la foto en general, ayuda a acentuar tu pecho y hombros. Aprende qué ángulos te gustan más y  aprovecha recursos como el timer y los tripiés, para tomar fotos que te gusten y resalten lo que quieras resaltar. 

¡Si vas a tomarle fotos a tu pene, tócalo! No estás fotografiando frutas en el supermercado, tu mano puesta en la base o cerca de tu abdomen, no sólo genera una sensación de naturalidad, sino que hace las fotos más íntimas y crea una experiencia más sensual. Si estás haciendo fotos de tu espalda o tus nalgas, quizá quieras intentar tomarte algunas cuando salgas de bañarte, la piel se ve mejor, más fresca y turgente. Dice mi amigo Antonio B, que un poco de crema o aceites también pueden ayudar mucho a la apariencia de la piel. Ponte lúbrico para la lente, sweetheart.

No todo son erecciones y posturas en cuatro

Si, quizá eso es lo que pareciera que atrae “más likes” y lo que todo mundo manda y todo mundo quiere ver, pero las cosas no son necesariamente así. Porque no te das una vuelta por internet y googleas The Male Nude, Man photographs of the male nude u otros libros por el estilo, seguro puedes encontrar muchos ejemplos de fotografías de lo más eróticas y que pueden servir de inspiración para hacer otras desde la comodidad de tu hogar.

Recuerda que tampoco tienes que estar desnudo siempre, si eres tímido, no estás seguro de querer mandar fotos completamente desnudo o el motivo que gustes, siempre puedes hacer fotos sugerentes. Quizá ponerte esa ropa interior que se te ajusta increíblemente y que da una idea clara de la firmeza de tus nalgas sea suficiente o esa ropa que hace que se te vean unas piernas espectaculares, unos jockstraps que te hacen sentir súper sexy, la remera con la que te ves genial o el shortcito ese chiquitin que te encanta ponerte cuando sales a correr. Todos estos pueden ser elementos para hacer unas muy buenas fotos.

Escoge un buen escenario

Un lugar que no puede fallar es tu recámara, con la cama tendida o sobre las sábanas como si acabaras de despertar, también está el escenario siempre confiable del baño, aunque a veces la iluminación no es la mejor ahí, pero se pueden hacer cosas muy creativas. Si puedes, evita esas fotos tomadas a prisa en baños públicos, la luz es mala, los ángulos son pésimos y nunca resaltan lo mejor de ti. 

Si tomas fotos en tu recámara o en el baño, lo que quieres es ser el centro de atención, la estrella y para que eso pase, es mejor si recoges la ropa tirada de hace tres días o la pila de toallas, es más no recojas, pero asegúrate de recortar todo eso de la foto, sólo necesitas un par de clics y listo. La atención tiene que estar puesta en ti. Ahora no te compliques, ni pienses demasiado. Igual que en arquitectura o cocina, a veces menos es más. La idea es que te veas casual, cómodo, sexy. 

Carpeta de fotos

Si vas a tomarte fotos desnudo, haz una carpeta para guardarlas (de preferencia una con contraseña). Y la verdad es que incluso si las fotos no son para mandarlas, puede ser un buen ejercicio de amor propio, tomarte unas cuantas fotos sólo para ti. Descubrir qué ángulos te gustan más, lo bien que puedes verte y reconocer lo atractivo que puedes resultar para ti mismo.  Juega con las luces, con los escenarios, con la ropa que te gusta y con las poses en las que te sientas más cómodo. 

Etiqueta de las nudes

  • No mandes fotos desnudo que no te son pedidas. Hacerlo es agresivo, te hace parecer poco educado y aumenta las posibilidades de que te bloqueen o te reporten por comportamiento inapropiado.  Ya sé que hay a quien si le gusta que le manden dick pics, pero si no tienes la certeza de que ese es el caso, no lo hagas.
  • La reciprocidad está padre, pero si tú escoges mandar una foto desnudo, eso no compromete al otro a mandarte una. Nadie tiene la obligación de mandarte fotos desnudo ¿ok?.
  • Siempre ten presente que una vez que mandas una foto por internet, tu control sobre ella es muy limitado y que las personas no siempre son respetuosas. Sé precavido. 
  •  NUNCA compartas las fotos que alguien más te envía. Sé una persona decente. En serio, no seas un machirulo más de esos que le anda diciendo a sus cuates “mira…este man me mandó su pack”. Te lo mandaron a ti y sólo a ti.
  • ¡Ama tu cuerpo, morro! 

MI CUERPO ES MÍO… ¿PERO MI SEXUALIDAD ES DE MIS PADRES?: HABLEMOS DEL PIN PARENTAL

Por: Psic. Karina Reynoso Segoviano

¿Cómo sería una sociedad en la que terceras personas, desde sus prejuicios, dictaran lo que deberíamos de saber? En la que los terraplanistas modificaran a voluntad las clases de Geografía para acomodar nuestro conocimiento del mundo hacia su visión personal, simplemente porque la idea de que la forma de la Tierra sea geoide no les atrae.

En este momento, mientras este texto es leído, una circunstancia parecida se contempla, y no solo eso, se exige. Como lo es el llamado pin parental, en el que se busca la restricción de la educación de la sexualidad a menores, desde un veto dirigido por los padres de familia, hacia las instituciones educativas. Es decir, justificar desde el marco de ley, sus prejuicios adultos, y su disminuida noción de lo que involucra una educación de la sexualidad hacia los menores… simplemente porque la idea no les atrae.

Tendríamos, entonces, que poner varios puntos sobre la mesa. Por ejemplo que los niños y las niñas tienen derecho a una educación laica, es decir, libre de ideología religiosa, con información científica, al alcance y comunicada de manera congruente a su etapa de desarrollo.

Pareciera ser entonces, que quienes defienden y exigen el pin parental, porque la educación de la sexualidad en la infancia no cuadra con la “moral y buenas costumbres”, no toman en cuenta que desde el proponer un veto a la educación de sus hijxs en un enfoque adulto centrista, están cayendo en medidas anticonstitucionales, que no buscan defender a sus hijxs de malas prácticas, si no a defender una postura en la que los menores son de la propiedad adulta, una lucha de egos en la que “ yo lo hice, tengo derecho de decidir que sabe sobre sexualidad” se vuelve su estandarte al entrar en guerra hueca contra las leyes que sientan que les quitan poder sobre aquello que no están listxs para hablar, es decir, no quieren tomar esa responsabilidad, entonces que nadie la tenga para no sentirse vulnerados como padres/ madres, es mucho mejor ¡VIVA LA PATRIA POTESTAD, Y NO VIVAN LOS DERECHOS BÁSICOS DE LOS MENORES! (sarcasmo)

La sexualidad adulta, no tiene la misma finalidad ni procesamiento que la sexualidad infantil. Ese es un punto importante al momento de discutir su renuencia a que exista educación en ese sentido. No es enseñarles a menores de 8 años como tener sexo, es hablarles sobre la naturalidad de sus cuerpos, el establecimiento de límites y las funciones y sensaciones que conllevan, de una forma sana, en la que un adulto no tendría derecho de invadir o violentar. Como adultos, como padres y madres, comencemos a visibilizar la vivencia de la sexualidad en la infancia, promovamos seres libres, y no atormentados porque su entorno adulto, les dice que sus juguetes son suyos, sus cuerpos son suyos, pero su educación y sexualidad, no lo son.

¿Tienes pareja o adolescente?

Se termina la película, después de los obligatorios comentarios sobre la dirección, el casting y la adaptación del guión, te levantas. Tu pareja se queda en el sillón, celular en mano (eso va a tomar un rato). Recoges los platos de la botana, en el camino a la cocina te encuentras las cosas que compraron el fin de semana y aún no se han acomodado en su lugar, gruñes. Lavas los platos, junto con todo lo que se había quedado sucio desde el desayuno, sales de la cocina, sigue en el celular, gruñes más fuerte. Al entrar en tu recámara encuentras un cerro de ropa lavada que tiene días ahí, esperando por ser doblada y guardada en su correspondiente lugar, gruñes ahora varias veces mientras lo haces. Un rato después tu pareja entra entusiasmada para mostrarte un video gracioso que encontró, te encuentra con la cara desencajada. Por fin estalla la queja por sentir que estás haciéndote cargo de todo en casa y viene esa respuesta que te hace desear arrancarte un brazo y arrojárselo: “Me hubieras dicho que te ayudara”.

¿Qué está mal aquí? Estoy segura de que para éste momento, la mayoría de las personas que me leen se sienten identificadas con al menos una parte de la historia. Ojo, si nada te sonó familiar, es muy probable que seas la pareja bulto del cuento o lleves un buen rato de soltería. No me culpes a mí, es mera estadística.

Volviendo al tema, ok, ya te identificaste ¿y ahora qué?. ¿Vivir regañando? ¿Resignarte y hacer todo? ¿Enfrentar ese temido tercer divorcio? Eso nada más tiene gracia en sitcoms de los 90’s, en la vida real usualmente terminas en el psiquiatra y no mejoras con un cambio de temporada. El teléfono de tu abogado familiar NO debería aparecer entre tus contactos favoritos ¿sabes? Lo que quiero decirte es que ésto no es algo que deberías resolver tú y ahí es donde te has estado equivocando desde el principio. De hecho ni siquiera te estoy escribiendo a tí, deja de leerme y pásale el dispositivo a tu amorcito. Si todavía tiene el cel en las manos, será fácil: haz un movimiento rápido y sólo intercambia un teléfono por el otro, como esos trucos de jalar el mantel sin mover la vajilla. 

¡Hey hola! Si te acaban de poner éste artículo enfrente, me temo que te tengo malas noticias: el Instituto Nacional Electoral te ha estado mintiendo, a pesar de las arrugas y las canas, sigues siendo adolescente. ¿La buena noticia? Se quita y no duele tanto como crees.

Hoy vamos a hablar de carga mental en las relaciones. Es eso que enloquece a tu pareja y le hace hervir la sangre porque aparentemente para tí hay objetos invisibles a conveniencia dentro de la casa o situaciones simples que extrañamente no puedes resolver. La carga mental es todo eso que tiene que pedirte hacer o de plano resignarse a hacerse cargo porque “a tí se te olvida”, porque “te distraes fácilmente”, porque “tú no le entiendes”, porque “le sale mejor” o porque “inserte pretexto aquí”. Ya sé que las parejas modernas dicen que están al tanto de que los roles de género estereotipados en las relaciones son negativos, eso dices mientras los perpetúas siendo negligente de tus responsabilidades con el pretexto de que el otro sólo necesita pedir que hagas las cosas… TUS cosas, ¿sabes quiénes necesitan que les den órdenes para funcionar? ajá, los adolescentes y los subordinados, ¿ya vamos cachando por qué sientes que te están regañando a cada rato? lo que menos queremos de una relación es que se convierta en ésta especie de jefe, mamá o papá que nos riña por nuestros errores constantemente, pero éso es lo que ocurre cuando no se juntan dos adultos autónomos y autosuficientes.

Ésto puede darse en un sinfín de situaciones pero no nos engañemos, suele haber un claro sesgo de género en ello. Lo más probable es que si eres de los que pasan 47 veces junto a la toalla que dejaron tirada sin recogerla porque “no la vieron”, seas hombre. Mujeres, no canten victoria, ¿les suena eso de “no dejo a mi marido porque me mantiene”? la autosuficiencia abarca todos los aspectos de nuestras vidas, negar alguno implica un estado de adolescencia persistente.

No es tu culpa, fué la cultura, la sociedad, los cuentos de hadas y las telenovelas. Tu mamá lavándote la ropa aún cuando ya ni siquiera vivías con ella y tu papá dándote dinero para que no te faltara nada, aunque ya trabajabas y te podías mantener. No fué tu culpa, pero si quieres jugarle bien a la adulteada, ahora es tu responsabilidad aprender a hacerlo. Cada vez que te recargas en tu pareja para que te indique lo que tienes que hacer, la estás convirtiendo en la líder de la relación. Ésto puede derivar en 2 problemas: 

1. Que no le guste y sienta que la desresponsabilización de tu parte es falta de interés, de amor o de compromiso. Que se enoje porque crea que estás echando la flojera o peor aún, que se dé cuenta de la situación de fondo y decida no estar con alguien que no puede seguirle el paso.

 2. Que desde sus propias carencias, crea que le gusta y a continuación tengas a un sargento gritón y controlador a tu lado. 

La propuesta puede sonar escandalosa, definitivamente va en contra de lo que las familias tradicionales llevan milenios practicando: una división de roles que mantiene a los miembros de la pareja de alguna manera aniñados y carentes. un sistema diseñado para que nadie sea realmente autosuficiente, diseñado para mantenernos dependientes.

El mundo no es el de hace milenios, ni siquiera es el de hace algunas décadas, cada vez funciona menos éste modelo en el que algunos de estos “adolescenteadultos” no saben cómo se utiliza una lavadora o se prepara algo más complejo que un sandwich y otros no se imaginan trabajando para sustentarse. Las únicas relaciones sexo-afectivas libres son las que pueden ocurrir entre 2 auténticos adultos, completamente autónomos y  autosuficientes. Ésto de ninguna manera significa que no se vale organizarse y funcionar como equipo, sólo asegúrate de que haya consenso y que tu pareja no está haciéndose cargo de tareas que realmente no tiene deseos de hacer sólo porque tú las dejas abandonadas. 

¿Por qué existe el día de la esterilidad?

Hoy 1 de Junio es el día mundial de la esterilidad o infertilidad, es una fecha de conmemoración para darle la importancia que merece esta condición, padecerla puede provocar confusión, dolor, estrés, miedo, ira, y otros sentimientos en las personas que se ven involucradas de modo individual y en pareja, en la mayoría de las  ocasiones no se manejan correctamente estas emociones provocando repercusiones graves en su vida.

En México hay alrededor de 5 millones de parejas con este problema, algunas ni siquiera son conscientes de ello, o lo consideran algo que no es grave, la desinformación sobre el tema nos lleva a probar remedios caseros, y lo peor a reprimir los sentimientos. Es sabido por todos que uno de los deseos de las parejas enamoradas es tener un hijo (aclaramos, tal vez no de todas las parejas), aunque en los últimos años bastantes personas se inclinan por la opción de no tener descendencia, para quien si lo desea es un golpe duro saber que no puede hacerlo, es por esto que a veces llegan a evitar hacerse los estudios necesarios para así tener una ilusión aunque esto genere aún más confusión en las emociones de las personas, al verlo desde esta perspectiva podemos comprender que hay desilusiones y frustraciones que agravan las heridas , al no desahogar sus sentimientos, tienden a dañar la autoestima de sus parejas, y la propia dejando secuelas emocionales que difícilmente se podrán manejar, esto sin contar la presión social y familiar a la que se ven sometidos, con eternos cuestionamientos y tabúes que solo logran hacerlos sentir culpables por una situación que no depende de ellos.

En México tenemos una característica especial por llamarlo así, debido a que  el machismo que aún se vive  agrava este tipo de situaciones, hay poblados donde aún se tiene la creencia de que si hay problemas de fertilidad es culpa de la mujer, cuando se ha demostrado con estudios que no es algo exclusivo de un género, sin importar esto las mujeres que no pueden dar la descendencia esperada son juzgadas y culpadas. El otro lado son los hombres que al notar que no pueden tener hijos piensan que deben afrontar esto solos, pueden tomar muchas actitudes ya que como bien sabemos en México “no eres hombre si no puedes tener hijos” y esto puede llevarlos a herir a otras personas o a sí mismos.

 Respetando el punto de vista de cada quien, debemos entender que para quien anhela tener un hijo por las razones que sean válidas para este, genera sufrimiento no poder hacerlo, es difícil dejar de juzgar y tratar de ser empáticos, si tu o una persona que conoces está atravesando por una situación parecida es importante buscar apoyo psicológico, para poder sobrellevar la situación, los tratamientos de fertilidad no siempre dan los resultados esperados o son más agresivos de lo pensamos, para soportarlos necesitamos contar con apoyo profesional, no es algo que se entienda o supere fácil, pero podemos avanzar, tratar el creciente problema de la forma correcta, sin resultar tan lastimados,  sentirnos solos o aislados.

Pocas veces se visualiza el daño emocional que las situaciones pueden causar, es momento de tomarlas enserio y actuar, no dejemos pasar este día y comencemos cambiando el estigma, acude con un profesional, o lleva a tu amigo, amiga, pareja o familia, démosle a nuestras emociones la importancia que tienen.

Independientemente de cual sea tu opinión acerca de tener hijos siempre ten presente que para poder educar personas felices debemos empezar por nosotros.

¡Ni la biología es binaria!

The universe is not only queerer than we suppose, but queerer than we can suppose” – “El universo no sólo es más inusual (o queer) de lo que suponemos, sino más inusual de lo que podemos suponer”

JBS Haldane, Biólogo

Hombre y mujer, hembras y machos. Hoy en día existe una nueva ortodoxia que declara que existe un “diseño natural” binario de las especies, porque la Ciencia de la Biología así lo ha dictado. Como si fuera una especie de nueva biblia, los conceptos científicos—como los cromosomas sexuales—no pueden equivocarse y lo determinado biológicamente es infalible… (dicen).

Pero ¿neta?, ¿es verdad que una especie no puede dividirse en más de dos formas?, ¿es verdad que los cromosomas no se equivocan?

En corto, la respuesta es “no”—por el contrario—las especies vivas tienen una tendencia natural a crear siempre formas nuevas y los determinantes biológicos “se equivocan” todo el tiempo. Son éstas equivocaciones que le permiten a la vida evolucionar  y ser cada vez más compleja, cada vez más diversa y cada vez más hermosa.

Aquí va una corta clase de historia natural… síganme la corriente:

Cientos de tentáculos pegajosos capturan al pequeño pez, aún demasiado joven para morir, tuvo que recorrer casi diez metros de púas tóxicas que lo paralizaron antes de ser devorado por la lóbrega cavidad gástrica. Al asesino le dicen la fragata portuguesa y, además de ser un cruel depredador de los mares, es uno de los ejemplos más extremos de un interesante fenómeno biológico/evolutivo; uno que suele ser el destino de muchos organismos: El polimorfismo.

Resulta que la fragata portuguesa no es un solo individuo, sorprendentemente es una colonia de hermanos en la que cada uno tiene una función biológica distinta. Estos hermanos cambian su morfología completa hasta ser irreconocibles unos de otros, aun así viven todos juntos dividiendo el trabajo: el neumatóforo hace flotar a la colonia, los gastrozoides llevan a cabo la digestión, los dactilozoides capturan presas y defienden la colonia y los gonozoides se ocupan de la reproducción. ¡Todos compartiendo un mismo aparato digestivo!

Por monstruoso que suene, es sólo el extremo de un fenómeno bastante común. Otras especies naturales presentan polimorfismos funcionales como las colonias de abejas y las hormigas, con tres y hasta más castas con diferentes funciones biológicas, diferentes anatomías y diferentes comportamientos, con machos y hembras—sí—pero también otras formas sin capacidades reproductivas. Aún más interesante, es que se sabe que algunas colonias de hormigas controlan el destino anatómico de sus diferentes castas mediante el suplemento alimenticio de hormonas, las cuales modifican sus vías de desarrollo. (Te recomiendo leer el artículo de Markus, 2016, link al final de este artículo).

¡Más aún!, si lo pensamos un poco, sabremos que cada organismo pluricelular (como nosotros mismos) es una gran colonia de células polimórficas. Neuronas, células musculares, epiteliales,  cardiacas, estomacales, sanguíneas. Nuestro propio cuerpo es una gran colonia de hermanas que se han dividido el trabajo cambiando su propia morfología en un número infinito de formas diferentes. Y si escavamos todavía más adentro, hacia cada una de nuestras células, veremos que nuestros cromosomas son—de la misma manera—un conjunto polimórfico de seres diferenciados que se especializaron cada uno en una tarea específica para crear el microambiente que los rodea y que nosotros llamamos “células”.

Parece que el polimorfismo es, en realidad, una estrategia evolutiva recurrente que el fenómeno de la vida ha utilizado una y otra vez, creando así sociedades cada vez más complejas e intrincadas: desde cromosomas, pasando por células, luego por organismos pluricelulares y terminando por sociedades complejas. Todo gracias a la capacidad de la diferenciación polimórfica, que es el equivalente biológico a la división del trabajo.

Con estos ejemplos hemos establecido que la división binaria entre machos y hembras no es—para nada—la única vía natural en que las especies se dividen el trabajo. La naturaleza se nos presenta con ejemplos donde puede haber más de dos formas biológicas dentro de una misma especie.

Ahora, para ser honestos, es cierto que una mayoría de los animales “superiores” presentan sólo una división binaria (es decir un dimorfismo sexual: hembras y machos). Pero ¿por qué?

Bueno, la evolución tiene una regla bastante sencilla: “para llegar a algo complejo se tiene que atravesar primero por algo simple”. Alcanzar tres, cuatro o cinco formas biológicas debe ser complicado para una especie, pero “dos” es el número plural más fácil de alcanzar ¿cierto? Podemos imaginar que la mayoría de los caminos evolutivos de la vida han sido primero capaces de llegar a la división binaria, al dimorfismo, porque es el más fácil de conseguir. El dimorfismo es tan común que ha aparecido independientemente en animales vertebrados, en invertebrados y hasta en las plantas. Cada uno de estos grupos ha concurrido en el dimorfismo por caminos independientes. Entonces:

El dimorfismo es fácil de alcanzar, por eso es abundante, pero ahí no acaba la cosa…

Podemos imaginar que unas cuantas especies no se detienen en dos y continúan con una serie de pasos evolutivos hacia la complejidad. El dimorfismo inicial y común se utiliza como punto de partida, para luego crear una tercera casta. Tomemos por ejemplo a las abejas trabajadoras: las trabajadoras son hembras en sus cromosomas pero, por su nutrición, adquieren una anatomía y comportamientos distintos a los de la reina; incluso tienen habilidades reproductivas diferentes (la reina puede producir hembras, machos y trabajadoras; las trabajadoras sólo pueden producir machos en ciertos casos).

Nota mental: Muchas veces me he preguntado cómo sería el desarrollo de un lenguaje dentro de una colonia de abejas… ¿tendrían tres tipos de pronombres?

En fin, ¿qué sigue para las abejas? No lo sabemos, pero siempre podemos voltear a ver a la fragata portuguesa. Sabemos que la diferenciación polimórfica no necesariamente se detiene en dos, ni en tres, sino que puede continuar y parece ser una tendencia natural evolutiva, tal vez rara, pero definitivamente existente y natural.

Vale… las abejas y una medusa que parece más bien salida de la película del ciempiés humano. ¿Eso qué tiene que ver conmigo?

Bueno, las reglas de la evolución son exactamente las mismas para todas las especies de seres vivos, incluido el ser humano. ¿Cuál es la regla?: que todas las especies tienen una tendencia a cambiar, hacia jamás mantener los patrones establecidos (en ningún aspecto). Para los seres humanos, nuestro patrón establecido—en términos de polimorfismo anatómico—es el dimorfismo sexual y, pues, lo único que podemos esperar es que existan tendencias naturales (en forma de mutaciones) que lo impulsan a cambiar.

Existe otra regla interesante a este respecto: Las mutaciones son un fenómeno probabilístico y, mientras más abundante sea una especie, más probabilidad tiene de desarrollar mutaciones y cambios evolutivos. Bueno, pues, somos siete mil millones de seres humanos en el planeta, así que somos seguramente el vertebrado con más probabilidades de desarrollar cambios evolutivos de cualquier tipo.

Así pues, aunque usted no lo crea, la especie humana presenta ya algunas variaciones primordiales, poco frecuentes, que se asoman tímidamente como estas tendencias polimórficas construyéndose sobre nuestro dimorfismo sexual. Es la tendencia natural de la vida: mutar hasta convertirse en sociedades más complejas, más diversas.

Los determinantes de nuestro sexo son ya polimórficos, no únicamente dimórficos, no únicamente binarios.

Es muy cierto que tenemos una aplastante mayoría en sólo dos formas (hombres y mujeres); pero aquí está el meollo del asunto: la existencia de una mayoría implica la existencia de minorías. Y, si existe una especie capaz de generar estas minorías esa debe ser la especie humana, gracias a nuestro enorme éxito en conquistar el planeta.

Posiblemente, en la historia de las abejas y las fragatas, los polimorfismos también comenzaron así, como mutaciones poco frecuentes, raras, antes de convertirse en una regla. La evolución así funciona: primero aparecen las mutaciones raras, luego adquieren funcionalidad, luego proporcionan ventajas y luego se hacen abundantes y “normales”. No hay que olvidar que las rarezas y las divergencias son la clave de la evolución y los seres humanos tenemos nuestras rarezas.

Los seres humanos tenemos polimorfismos raros (poco frecuentes) en todos los niveles que determinan al sexo, empezando por el nivel cromosómico, siguiendo por el nivel anatómico y terminando por el nivel cerebral. Les hemos dado diferentes nombres: anormalidades cromosómicas, personas intersxuales, personas transgénero. Les hemos clasificado como errores, como enfermedades, pero… qué tal si son tan sólo la consecuencia necesaria de nuestro éxito reproductivo, la voluntad imparable de la evolución hacia crear, siempre crear.

¿Qué significa todo esto?

La clasificación binaria de nuestros sexos está incompleta y la realidad es que existen muchas más posibilidades biológicas. Si bien la clasificación binaria es válida para una aplastante mayoría humana, esto no justifica la creencia en la “antinaturalidad” de las variantes. Al final, la clave de la evolución y la última supervivencia de una especie están en la conservación de las variaciones raras que ocurren de manera espontánea y SIEMPRE natural.

En V.C. no queremos que se olvide que la ciencia fue creada por y para libres pensadores. Cuestionar los establecimientos es parte esencial del método científico. La ciencia cuestiona a la ciencia todo el tiempo. Así que te invitamos a imaginar siempre respuestas alternativas para todo lo que alguna vez te han enseñado… ¡descubrirás un mundo maravilloso!

Referencias

Haldane, J.B.S., 1927. The future of biology. Possible Worlds.

Markus, K., 2016. How ants send signals in saliva. eLife, 5. Link:

¿Qué es el género y cuántos géneros hay?

Te reto a que hagas un experimento imaginario (si lo quieres hacer en la vida real, también está bien): Imagina que estás enfrente de tus amigos o tu familia y comienzas a hacer los ademanes estereotípicos del sexo opuesto (si eres hombre imagina que mueves tus manos y tu rostro como una mujer y, si eres mujer, pues como hombre). Ahora imagina la reacción de tus espectadores, ¿se rieron?, ¿se escandalizaron?; si tu pareja estaba en la audiencia, ¿te echo una miradita desconfiada? Después de ver sus reacciones, ¿Te dan ganas de seguir comportándote así… o mejor pararle?.

Quiero que reconozcas que tu cuerpo era físicamente capaz de hacer esos movimientos; que no existió ningún impedimento biológico para que movieras las manos de una u otra forma. El único posible impedimento aquí era el impedimento social.

Ahora vamos a hacer otro experimento imaginario, esta vez, las mujeres se van a imaginar que orinan de pie y los hombres que menstrúan. Resulta más difícil de hacer ¿cierto?, porque aquí hay un impedimento biológico. Podríamos entonces estar de acuerdo en que existen impedimentos biológicos e impedimentos sociales a tus capacidades humanas.

Pues bien, la Organización Mundial de la Salud dice que “el género son todas las características que una sociedad construye para hombres y mujeres: normas, roles y relaciones dentro y entre los grupos de hombres y mujeres. Varían de una sociedad a otra y pueden cambiar”[1].

Aquí quisiera agregar—tras los resultados de mis experimentos imaginarios—que el género es un conjunto de restricciones sociales al comportamiento natural de los individuos, que cumple la función de exaltar las diferencias entre los sexos. El sexo siendo entonces el conjunto de características y capacidades naturales de las personas, en función de un fenómeno biológico presente en muchas especies animales: El Dimorfismo Sexual.

Creo que aquí es donde la cosa se pone interesante, los términos se hacen ambiguos y los ánimos se calientan a la hora de entrar en definiciones. Y esto es sólo culpa de las sinonimias que se han desarrollado en nuestro lenguaje cotidiano. Piénsalo, si tuvieras que llenar un formato del gobierno te podrías encontrar de manera indiferente con cualquiera las siguientes preguntas y sus respuestas:

Sexo (H) (M)… ó… Sexo (M) (F)… ó… Género (H) (M)… ó… Género (M) (F)

Nota: ¡H y M no significan Hembra y Macho!

El crimen de los formatos gubernamentales y los coloquialismos ha sido usar estas dos palabras distintas de manera indistinta. Cuando en realidad “sexo” y “género” son dos fenómenos distanciadísimos en la evolución de las mentes y las sociedades. Verás, los perros y los gatos—y los pájaros Kookaburra (por lo que a todo esto respecta)—tienen sexos; ellos nacen con estructuras anatómicas e instintos peculiares a su sexo, es decir, tienen dimorfismos sexuales en sus cromosomas, en sus anatomías y hasta en sus cerebros. Los humanos también nacemos con sexos, pero por encima de estos sexos construimos géneros en nuestro afán por que las cosas que son diferentes sean BIEN diferentes. A nuestro cerebro parecen agradarle los patrones discretos, y parece que los espectros infinitesimales de grises nos confunden, ¡vaya!, ni siquiera los alcanzamos a distinguir bien. Entonces, nos gusta forzar las diferencias, para que queden “bien claritas”.

Aunque—que no se me malinterprete—pienso que si bien nuestros constructos pueden volverse contra nosotros mismos—como al confinar nuestras libertades—también creo que existe una abrumadora belleza en las invenciones humanas, como cuando se superan las reglas naturales. Unos humanos querían volar, pues volaron. Unos humanos querían comunicarse con otros al otro lado del mundo, pues se comunicaron. Unos querían cambiar el género que fue construido para ellos (y hasta las características sexuales que la naturaleza les dio), pues lo hicieron.

“Oye, que eso no es género”, “Que el género es XX y XY y si crees lo contrario estás demente” “Que Dios creó al hombre y a la mujer para R.E.P.R.O.D.U.C.I.R.S.E”. “Que el género es natural y no es una construcción”

Si vale, entonces, si quieres, le cambiamos de nombre. Vamos a ponerle “Blénero” a un fenómeno que indiscutiblemente existe: los seres humanos crean (inventan) reglas de comportamiento (restricciones) que exacerban las diferencias entre las dos formas sexuales prevalentes en nuestra especie. La existencia de esta construcción social es indiscutible, cualquiera que sea el nombre que le demos. Pero, caray, si ya existe la palabra “sexo” para los dimorfismos sexuales, ¿para qué queremos que el “género” sea su sinónimo? Dejemos entonces que “género” denote la construcción social y, “sexo”, la naturaleza biológica (*).

Estando de acuerdo en esto del género es indiscutible su existencia como fenómeno social y también indiscutible su carácter de invención, por tanto, también su capacidad de expansión hacia nuevos horizontes alejados de las restricciones biológicas. Y, la verdad, es que no hay que ir muy lejos hasta el horizonte, puesto que los “otros” géneros ya estamos aquí. Somos quimeras básicas—porque con quimeras es que nuestra imaginación funciona—individuos de un sexo que se presentan como si fueran del otro, o de ninguno, en fin, una combinatoria básica de sumas y restas en partes de nuestro quehacer social.

 Así pues, el género es nuestra invención y comparte con las invenciones humanas una diversidad exquisita. Si nos lo permitimos, podemos inventar cuantos géneros se nos dé la gana. Si podemos imaginarlo, entonces podemos inventarlo. ¿Que cuántos géneros hay?… Todos los que queramos.

Aquí en Vínculo Colectivo creemos que el cambio es benéfico para las sociedades. Si cada uno de nosotros es capaz de expandir los propios conceptos, entonces comprenderemos mejor al mundo y seremos más capaces de caminar hacia el futuro juntos.

(*)Escena postcréditos:

Resulta que ni siquiera nuestro dimorfismo biológico es binario; lo que existe es un polimorfismo (es decir, con más de dos formas): en los cromosomas, en las anatomías y en los cerebros. Esto en otro artículo… más denso.

(No te pierdas “¡Ni la biología es binaria!”, próximamente)


[1] https://www.medicalnewstoday.com/articles/232363.php

¿Tu juguete trató de matarte?

Buena idea: Quieres avivar las actividades extracurriculares en el dormitorio y se te ocurrió comprar un par de cositas medio kinkys.

Mala idea: Te gana el codo, prefieres gastar parte del presupuesto en la fiesta y ahora estás en urgencias, con un pedazo de tu “cosita kinky” encajado en las tripas, todo por no comprar calidad.

Hay cosas con las que te puedes arriesgar en esta vida y cosas con las que no. Puestos de tacos de muerte lenta en alguna estación del metro a los que ni los perros callejeros se acercan, saltar en paracaídas con promoción 2×1 en “Vuelos Gutiérrez” y comprar tus juguetes sexuales en apps de compras chinas entran en la lista de LO QUE NO. Deja los riesgos y las aventuras para algo menos peligroso, como nadar con tiburones,  guardar las revistas porno en ese cajón que nunca limpia tu mamá o recibir mensajes de “Juan Mecánico” a las 3 de la mañana en Domingo y esperar que tu novia no sospeche nada.

Los juguetes sexuales pueden ser un agregado fabuloso a tu vida, son divertidos, placenteros, novedosos y hasta arreglan disfunciones y problemas de relación. Pero tienes que elegirlos bien. Ya sé, hay tanto en el mercado, que marea y no sabes ni por dónde empezar. Como con casi todo en esta vida, es mejor iniciar de menos a más. Aquí todo depende de qué tan vainilla seas de origen, ojo, si no sabes a qué me refiero con “ser vainilla”, probablemente lo eres. Esto es bien sencillo, comienza por dirigirte a tu farmacia o tienda de conveniencia más cercana y compra un lubricante interesante, hay unos que tienen L-Arginina o provocan sensaciones de calor o frío. No hay manera más sencilla de entrar en el mundo de “agregar diversión” en tu vida sexual. También existen condones que ayudan a sentir más, menos o diferente, ya si quieres el nivel más elevado, compra un anillo vibrador, las marcas populares tienen todas su propia versión, son desechables y bastante entretenidos, recuerda que van por encima del condón y te recomiendo que si lo van a usar, la mujer se ponga arriba para que controle mejor dónde y cómo quiere la estimulación. Hombres, lo siento, ustedes no van a sentir gran diferencia con eso, pero no es como si necesitaran más estimulación de todos modos, por algo se venden tan bien los condones con retardante.

Si se te da la aventura, entonces visita una sex-shop. Seguramente hay alguna no muy lejos de tu casa, no tengas miedo, te aseguro que no llamarás la atención de nadie, no eres el único sucio pervertido que los ha visitado. Ten cuidado si intentas ir disfrazado para mantenerte incógnito, puede que le atines al fetiche de algún otro cliente y salgas de ahí con un enamorado nuevo. Si es una tienda bien surtida, vas a encontrar un sinfín de productos, ¡no te dejes amedrentar! Llévalo con calma y seguramente podrás adquirir unas cuantas cosas geniales. Tómame la palabra nada más con un par de recomendaciones: 1. Si encuentras algo y no logras entender qué es, probablemente es un vibrador. Y 2. Si algo te parece demasiado grande, grueso o peligroso, seguramente lo es, pasa de largo hacia un pasillo más fresa.

Ahora, hablando muy en serio, si no quieres que tu juguete sexual termine atentando contra tu integridad física, consigue algo de buena calidad y de un nivel de complejidad que puedas manejar (no me obligues a contarte la historia de mi amiga a la que una cosa rara con balines rotatorios la terminó pellizcando en salva sea la parte). Los encargados de las sex shops suelen estar muy bien informados sobre sus productos y seguramente podrán calar qué tan teto eres con sólo verte, hazle caso a sus recomendaciones. Claro que van a intentar convencerte de que gastes mucho, por eso debes tener un presupuesto establecido, ojo, para garantizar que te llevas un buen producto, se supone que inviertas un poquito más que en una ida regular al cine con todo y combo.

Si no encuentras una sex-shop cerca de tu casa o de plano te gana la vergüenza, puedes comprar juguetes en línea, obviamente hay mayor riesgo, pero ¡no te preocupes! Aquí unos cuantos consejos:

1- Busca páginas que tengan comentarios de sus clientes, decidas o no comprarles, es muy probable que encuentres buenas historias ahí, ¡el chisme ante todo!.

2- Si vas a comprar esposas, evita las de metal, aún forradas de peluche de leopardo, pueden lastimarte y no me des cuerda con lo que pasa si pierdes las llaves. De tela o cuero con velcro o hebillas son mucho más aguantadoras y seguras.

3- Compra juguetes que no tengan piezas que parezca que pueden llegar a desprenderse o de un funcionamiento demasiado complejo. Como no puedes verlas en vivo, es mejor no arriesgarse y comprar algo que se vea sólido.

4- Si el juguete no parece venir en buenas condiciones o no funciona correctamente ¡No lo utilices! Créeme que no quieres terminar siendo una historia que los médicos de emergencias cuenten en sus fiestas.

Y obviamente, hagas lo que hagas, nunca intentes imponer el uso de un juguete con tu pareja, esas cosas se platican primero y siempre se vale echarse para atrás. Más vale dejar perder la inversión a que te manden a volar.