Dick pics, una guía breve

Una guía breve para mandar (y recibir) fotos desnudo de forma respetuosa. 

Psic. Jacob Ortega

Twitter: @lejacoboy

Cada vez que he utilizado Grindr o alguna otra aplicación alguien siempre me pregunta que si mando nudes o me manda una bonita foto, no solicitada, de su pene u otra parte de su cuerpo y ya es tiempo de hablar de una suerte de etiqueta de las dickpics. 

Y es que hay todo tipo de fotos, desde las que parecen tomadas por une fotografe profesional, otras menos elaboradas pero con buena calidad, hasta esas fotos todas borrosas frente al espejo de un baño público o esas otras donde se ve la cama toda destendida con  bolsas de frituras o la ropa tirada por todo el cuarto.

Que alguien te diga “manda fotos” o “manda nudes” puede ser tanto incómodo como divertido. Si la petición viene en el momento correcto y es hecha por el bato que te gustó, puede ser la oportunidad de llevar las cosas a un siguiente nivel… o sea, un paso más cerca de concretar un encuentro sexual con el morro que te gusta. 

El asunto ahora es, qué vas a mandar cuando alguien te pide un dick pic, qué cosas tomar en cuenta para que tu foto deje una buena impresión, al tiempo que tú exploras el terreno y no quedas tan expuesto. 

Te la tienen que pedir

Seamos claros en este punto, no mandes nudes no solicitadas. Empezar una conversación con la foto de un pene o unas nalgas que no pediste ver, no suele ser el mejor escenario. Considera que no sabes nada sobre la persona a la que le estás mandando tus fotos. ¿Quién es?, ¿le va a enseñar tus fotos a alguien más?, ¿qué pasaría si tu foto la ve alguien que no es la persona a la que se la mandaste?

Hey, y recuerda que si alguien te manda una foto a ti, te la esta mandando sólo a ti, no seas un patán y evita compartirla con otras personas. Alguien, allá afuera por la razón que sea decidió compartirte su intimidad y lo menos que puedes hacer es respetarlo. Además la ley está de su lado, puesto que desde 2019 en los códigos penales de las entidades federativas , existen una serie de modificaciones en las que se reconoce la violencia digital como un tipo de delito. Si quieres saber más al respecto, has una búsqueda en internet y lee sobre la, así llamada, Ley Olimpia.

Ahora, si ya decidiste que cuando te pidan una nude la vas a mandar, porque no preguntarle al bato con el que estás hablando, qué es lo que quiere ver. Quizá en vez de mandar una foto genérica de tu culo o tu pene, haya otros ángulos u otras fotos que puedas mandar y que incluso ayuden a que todos se pongan más en el mood sexual. 

Composición 

Así como el sexo es más que meterla y sacarla, hay mucho más en una foto desnudo, que tu pene o tu culo en el mismo angulo de siempre, este es el momento para ponerte creativo y conectar con ese ser sensual que habita dentro de ti. 

Hazle el amor a la cámara, baby. La iluminación puede ser un primer punto, así que experimenta con diferentes niveles y tonalidades, seguro que algunos te favorecen más que otros, después de todo no quieres mandar una mancha toda borrosa ¿verdad? Aprovecha los cientos de filtros que tienen las cámaras de hoy en día, un filtro rojo o una luz más suave, luz natural en vez de una luz blanca como de hospital, todos estos son elementos que puedes utilizar para mostrar todo eso que hay en ti.

Ahora, que te pidan una foto desnudo no significa un close up a tus genitales como si fueras a hacer un libro de anatomía o le fueras a hacer una consulta al médico por internet. Considera incluir otras partes de tu cuerpo, enseña pierna o parte de tu abdomen, todo esto ayuda a construir el deseo y a hacer la experiencia más humana.

Las fotos desnudo pueden tomarse desde muchos ángulos y capturar eso que más te gusta de ti, tu conoces tu cuerpo mejor que nadie (y sino es así, ahora es el momento) aprovecha eso. Una foto de tus piernas, de esos hombros espectaculares, de tu espalda o de tus brazos; es más ponte juguetón y haz una foto de tus labios, de tu ombligo o de tus pies. Todo eso puede contribuir a alimentar el deseo y la fantasía.

En muchas ocasiones, quizá sea mejor que no aparezca tu rostro, sobre todo si es una conversación con un desconocido. Que no se te vea la cara no es sólo bueno para tu privacidad, sino algo menos de que preocuparte a la hora de pensar en la composición de la foto.  

Algo que me enseñó mi mejor amiga, prefiere las fotos de arriba hacia abajo, esto además de estilizar la foto en general, ayuda a acentuar tu pecho y hombros. Aprende qué ángulos te gustan más y  aprovecha recursos como el timer y los tripiés, para tomar fotos que te gusten y resalten lo que quieras resaltar. 

¡Si vas a tomarle fotos a tu pene, tócalo! No estás fotografiando frutas en el supermercado, tu mano puesta en la base o cerca de tu abdomen, no sólo genera una sensación de naturalidad, sino que hace las fotos más íntimas y crea una experiencia más sensual. Si estás haciendo fotos de tu espalda o tus nalgas, quizá quieras intentar tomarte algunas cuando salgas de bañarte, la piel se ve mejor, más fresca y turgente. Dice mi amigo Antonio B, que un poco de crema o aceites también pueden ayudar mucho a la apariencia de la piel. Ponte lúbrico para la lente, sweetheart.

No todo son erecciones y posturas en cuatro

Si, quizá eso es lo que pareciera que atrae “más likes” y lo que todo mundo manda y todo mundo quiere ver, pero las cosas no son necesariamente así. Porque no te das una vuelta por internet y googleas The Male Nude, Man photographs of the male nude u otros libros por el estilo, seguro puedes encontrar muchos ejemplos de fotografías de lo más eróticas y que pueden servir de inspiración para hacer otras desde la comodidad de tu hogar.

Recuerda que tampoco tienes que estar desnudo siempre, si eres tímido, no estás seguro de querer mandar fotos completamente desnudo o el motivo que gustes, siempre puedes hacer fotos sugerentes. Quizá ponerte esa ropa interior que se te ajusta increíblemente y que da una idea clara de la firmeza de tus nalgas sea suficiente o esa ropa que hace que se te vean unas piernas espectaculares, unos jockstraps que te hacen sentir súper sexy, la remera con la que te ves genial o el shortcito ese chiquitin que te encanta ponerte cuando sales a correr. Todos estos pueden ser elementos para hacer unas muy buenas fotos.

Escoge un buen escenario

Un lugar que no puede fallar es tu recámara, con la cama tendida o sobre las sábanas como si acabaras de despertar, también está el escenario siempre confiable del baño, aunque a veces la iluminación no es la mejor ahí, pero se pueden hacer cosas muy creativas. Si puedes, evita esas fotos tomadas a prisa en baños públicos, la luz es mala, los ángulos son pésimos y nunca resaltan lo mejor de ti. 

Si tomas fotos en tu recámara o en el baño, lo que quieres es ser el centro de atención, la estrella y para que eso pase, es mejor si recoges la ropa tirada de hace tres días o la pila de toallas, es más no recojas, pero asegúrate de recortar todo eso de la foto, sólo necesitas un par de clics y listo. La atención tiene que estar puesta en ti. Ahora no te compliques, ni pienses demasiado. Igual que en arquitectura o cocina, a veces menos es más. La idea es que te veas casual, cómodo, sexy. 

Carpeta de fotos

Si vas a tomarte fotos desnudo, haz una carpeta para guardarlas (de preferencia una con contraseña). Y la verdad es que incluso si las fotos no son para mandarlas, puede ser un buen ejercicio de amor propio, tomarte unas cuantas fotos sólo para ti. Descubrir qué ángulos te gustan más, lo bien que puedes verte y reconocer lo atractivo que puedes resultar para ti mismo.  Juega con las luces, con los escenarios, con la ropa que te gusta y con las poses en las que te sientas más cómodo. 

Etiqueta de las nudes

  • No mandes fotos desnudo que no te son pedidas. Hacerlo es agresivo, te hace parecer poco educado y aumenta las posibilidades de que te bloqueen o te reporten por comportamiento inapropiado.  Ya sé que hay a quien si le gusta que le manden dick pics, pero si no tienes la certeza de que ese es el caso, no lo hagas.
  • La reciprocidad está padre, pero si tú escoges mandar una foto desnudo, eso no compromete al otro a mandarte una. Nadie tiene la obligación de mandarte fotos desnudo ¿ok?.
  • Siempre ten presente que una vez que mandas una foto por internet, tu control sobre ella es muy limitado y que las personas no siempre son respetuosas. Sé precavido. 
  •  NUNCA compartas las fotos que alguien más te envía. Sé una persona decente. En serio, no seas un machirulo más de esos que le anda diciendo a sus cuates “mira…este man me mandó su pack”. Te lo mandaron a ti y sólo a ti.
  • ¡Ama tu cuerpo, morro! 

¿Qué es el género y cuántos géneros hay?

Te reto a que hagas un experimento imaginario (si lo quieres hacer en la vida real, también está bien): Imagina que estás enfrente de tus amigos o tu familia y comienzas a hacer los ademanes estereotípicos del sexo opuesto (si eres hombre imagina que mueves tus manos y tu rostro como una mujer y, si eres mujer, pues como hombre). Ahora imagina la reacción de tus espectadores, ¿se rieron?, ¿se escandalizaron?; si tu pareja estaba en la audiencia, ¿te echo una miradita desconfiada? Después de ver sus reacciones, ¿Te dan ganas de seguir comportándote así… o mejor pararle?.

Quiero que reconozcas que tu cuerpo era físicamente capaz de hacer esos movimientos; que no existió ningún impedimento biológico para que movieras las manos de una u otra forma. El único posible impedimento aquí era el impedimento social.

Ahora vamos a hacer otro experimento imaginario, esta vez, las mujeres se van a imaginar que orinan de pie y los hombres que menstrúan. Resulta más difícil de hacer ¿cierto?, porque aquí hay un impedimento biológico. Podríamos entonces estar de acuerdo en que existen impedimentos biológicos e impedimentos sociales a tus capacidades humanas.

Pues bien, la Organización Mundial de la Salud dice que “el género son todas las características que una sociedad construye para hombres y mujeres: normas, roles y relaciones dentro y entre los grupos de hombres y mujeres. Varían de una sociedad a otra y pueden cambiar”[1].

Aquí quisiera agregar—tras los resultados de mis experimentos imaginarios—que el género es un conjunto de restricciones sociales al comportamiento natural de los individuos, que cumple la función de exaltar las diferencias entre los sexos. El sexo siendo entonces el conjunto de características y capacidades naturales de las personas, en función de un fenómeno biológico presente en muchas especies animales: El Dimorfismo Sexual.

Creo que aquí es donde la cosa se pone interesante, los términos se hacen ambiguos y los ánimos se calientan a la hora de entrar en definiciones. Y esto es sólo culpa de las sinonimias que se han desarrollado en nuestro lenguaje cotidiano. Piénsalo, si tuvieras que llenar un formato del gobierno te podrías encontrar de manera indiferente con cualquiera las siguientes preguntas y sus respuestas:

Sexo (H) (M)… ó… Sexo (M) (F)… ó… Género (H) (M)… ó… Género (M) (F)

Nota: ¡H y M no significan Hembra y Macho!

El crimen de los formatos gubernamentales y los coloquialismos ha sido usar estas dos palabras distintas de manera indistinta. Cuando en realidad “sexo” y “género” son dos fenómenos distanciadísimos en la evolución de las mentes y las sociedades. Verás, los perros y los gatos—y los pájaros Kookaburra (por lo que a todo esto respecta)—tienen sexos; ellos nacen con estructuras anatómicas e instintos peculiares a su sexo, es decir, tienen dimorfismos sexuales en sus cromosomas, en sus anatomías y hasta en sus cerebros. Los humanos también nacemos con sexos, pero por encima de estos sexos construimos géneros en nuestro afán por que las cosas que son diferentes sean BIEN diferentes. A nuestro cerebro parecen agradarle los patrones discretos, y parece que los espectros infinitesimales de grises nos confunden, ¡vaya!, ni siquiera los alcanzamos a distinguir bien. Entonces, nos gusta forzar las diferencias, para que queden “bien claritas”.

Aunque—que no se me malinterprete—pienso que si bien nuestros constructos pueden volverse contra nosotros mismos—como al confinar nuestras libertades—también creo que existe una abrumadora belleza en las invenciones humanas, como cuando se superan las reglas naturales. Unos humanos querían volar, pues volaron. Unos humanos querían comunicarse con otros al otro lado del mundo, pues se comunicaron. Unos querían cambiar el género que fue construido para ellos (y hasta las características sexuales que la naturaleza les dio), pues lo hicieron.

“Oye, que eso no es género”, “Que el género es XX y XY y si crees lo contrario estás demente” “Que Dios creó al hombre y a la mujer para R.E.P.R.O.D.U.C.I.R.S.E”. “Que el género es natural y no es una construcción”

Si vale, entonces, si quieres, le cambiamos de nombre. Vamos a ponerle “Blénero” a un fenómeno que indiscutiblemente existe: los seres humanos crean (inventan) reglas de comportamiento (restricciones) que exacerban las diferencias entre las dos formas sexuales prevalentes en nuestra especie. La existencia de esta construcción social es indiscutible, cualquiera que sea el nombre que le demos. Pero, caray, si ya existe la palabra “sexo” para los dimorfismos sexuales, ¿para qué queremos que el “género” sea su sinónimo? Dejemos entonces que “género” denote la construcción social y, “sexo”, la naturaleza biológica (*).

Estando de acuerdo en esto del género es indiscutible su existencia como fenómeno social y también indiscutible su carácter de invención, por tanto, también su capacidad de expansión hacia nuevos horizontes alejados de las restricciones biológicas. Y, la verdad, es que no hay que ir muy lejos hasta el horizonte, puesto que los “otros” géneros ya estamos aquí. Somos quimeras básicas—porque con quimeras es que nuestra imaginación funciona—individuos de un sexo que se presentan como si fueran del otro, o de ninguno, en fin, una combinatoria básica de sumas y restas en partes de nuestro quehacer social.

 Así pues, el género es nuestra invención y comparte con las invenciones humanas una diversidad exquisita. Si nos lo permitimos, podemos inventar cuantos géneros se nos dé la gana. Si podemos imaginarlo, entonces podemos inventarlo. ¿Que cuántos géneros hay?… Todos los que queramos.

Aquí en Vínculo Colectivo creemos que el cambio es benéfico para las sociedades. Si cada uno de nosotros es capaz de expandir los propios conceptos, entonces comprenderemos mejor al mundo y seremos más capaces de caminar hacia el futuro juntos.

(*)Escena postcréditos:

Resulta que ni siquiera nuestro dimorfismo biológico es binario; lo que existe es un polimorfismo (es decir, con más de dos formas): en los cromosomas, en las anatomías y en los cerebros. Esto en otro artículo… más denso.

(No te pierdas “¡Ni la biología es binaria!”, próximamente)


[1] https://www.medicalnewstoday.com/articles/232363.php

Los nombres de la intolerancia.

Por Karina Reynoso y Alejandra Ornelas.

“A mí me daría pena que mi hijo fuera puto” ¿Suena homofóbico? ¿O al menos lo suficientemente violento como para denunciar a la persona que lo dijo? Por supuesto que sí, aunque la responsable de tan desafortunado comentario no opine lo mismo, aunque la persona que dijo dicho comentario considera que más bien el ataque es para ella porque “tiene amigos gay y no es homofóbica”

Esto lo dice Celia Lora ante la negativa de un joven de tomarle una fotografía en la cual se encuentra desnuda de la mitad superior del cuerpo.

La señora Lora parece no comprender que ejerció un acto violento en más formas de las que le resultan evidentes.

No solamente ejerce comentarios homofóbicos contra la persona en cuestión y contra la comunidad LGBTI, si no que también, desde su versión narcisista del mundo, considera que una acción exhibicionista no solicitada no se considera de alguna manera violencia sexual. Justo terminando en mes de la celebración de la comunidad lgbt+ las declaraciones homofóbicas, de intolerancia e ignorancia siguen dando de qué hablar y mostrando la poca capacidad que algunas personas tienen para afrontar y entender la evolución social y mundial donde se practica la inclusión y tolerancia.

Para cerrar el mes, declaraciones como las de Celia Lora, un representante de la marca Nivea, Mauricio Clark entre otros, muestran lo que la arrogancia, egocentrismo y falta de sentido común hacen de nosotros hoy en día.  Aunque… realmente están mostrando y recalcando lo machista e ignorante que es nuestra cultura, el que las declaraciones sean por parte de personas “famosas” revela lo que realmente sucede en nuestro país, pues, ¿Cuántos mexicanos y mexicanas no los apoyan y piensan igual? Simplemente ver diario una noticia de crueldad y violencia que desafortunadamente llegan a ser letales hacia personas de ésta comunidad, demuestra que eso que tanto reprobamos de los famosos ya mencionados, es sólo una pizca del odio que hay entre nuestra sociedad.

No es nada nuevo, las declaraciones homofóbicas, innumerables veces, distintos personajes famosos han hecho declaraciones muy fuertes expresando su desaprobación y repudio.

Emmanuel en el 2016 “Yo no quiero asustarlos, y me cuesta un poco de trabajo decirles lo que les voy a decir, pero dentro de lo que viene en los libros de la SEP le están pidiendo a los maestros que a la fuerza lleven a la escuela un kit de ropa de niños y un kit de ropa de niñas. Y les van a decir que los niños se vistan de niñas y las niñas de niños”.

Manny Pacquiao igual en el 2016 manifestó que las personas que mantienen relaciones homosexuales ”son peores que animales”. ”¿Han visto a algún animal manteniendo relaciones entre macho y macho o entre hembra y hembra?”. Los animales, dijo, son mejores porque pueden reconocer las diferencias de género. 

Darío Larralde en el 2018 con múltiples videos expresando en síntesis lo siguiente: “Yo sé que Hitler era una mala persona, pero en eso sí lo apoyo: los putos gays son una plaga”. “Me cagan los putos gays, les tengo una pinche fobia y a cada parte a la que yo voy siempre hay un puto gay en cada esquina. Todo lo que hace su comunidad, todo lo que hacen ustedes, todo lo que representan nunca lo voy a aceptar

Vicente Fernández en el presente año al rechazar el trasplante de hígado “Me querían poner el hígado de otro cabròn y les dije: ‘yo no me voy a dormir con mi mujer con el hígado de otro güey. Ni siquiera sé si era homosexual o drogadicto”

Y la lista puede continuar… pero lo más importante es todas esas declaraciones, acciones e ideas retrógradas, de toda la población que no es “famosa”, personas que se escudan en su libertad de expresión, en la biblia o creencias religiosas o simplemente en “lo que les enseñaron en casa” que solo muestran un trasfondo de ignorancia, narcisismo, miedo al cambio… o tal vez miedo a aceptar que ellos mismos han sentido esa atracción hacia su mismo sexo y al sentirse amenazados ante alguien que durante un proceso duro y valiente logró aceptar su preferencia genérica.

La deshumanización del amor libre y respetuoso es algo que en los tormentosos momentos que vivimos como sociedad es algo que no nos podemos dar el lujo de perder. Por esto mismo se exhorta a las personas que no empatan con las ideologías o preferencias de otras personas que se hagan la siguiente pregunta ¿Qué no es nuestra capacidad de amar lo que nos hace más humanos?

O por consiguiente ¿Soy tan egocéntrico de pensar que el prójimo debe pensar o actuar como yo? ¿Querer lo que yo quiero? ¿Amar a quien yo amo? O quizá, solo quizá me corresponde no hacerme esas preguntas y permitirle a las personas vivir su vida en paz. Después de todo, el vivir sin ser violentados es derecho y obligación de todos.

Los motivos son variados, y sin lugar a dudas infundados. Las personalidades con voz pública con miles y miles de seguidores deberían considerar que las palabras tienen poder, que deben tener una pizca de inteligencia, criterio, sentido común y responsabilidad por sus declaraciones y las consecuencias que éstas tengan.

Como Vínculo Colectivo, queremos concientizar sobre el derecho de la libre expresión, pero también recordar que tenemos algo llamado cerebro y que de vez en cuando hay que conectarlo con la lengua para pensar antes de hablar acerca de temas tan delicados como éste lo es, si lo que no se nombra no existe, lo que se nombra tiene ecos perpetuos que podrían llevar a la cúspide de la iluminación o al abismo del odio y la ignorancia.

Beautiful Julia, la agónica búsqueda de la identidad.

Desde que la naciente humanidad generó conciencia sobre su propia existencia cada individuo, en algún punto de su vida, se enfrentará al mismo cuestionamiento: ¿Quién soy?

En un mundo que nos bombardea en todo momento con figuras estereotipadas, encontrar una identidad propia se vuelve una lucha interna interminable. El entorno nos coloca en constante aprobación. Para las actuales generaciones resulta más importante satisfacer los constructos sociales que estar en paz, concordancia y congruencia con uno mismo.

Esta lucha se vuelve aún más difícil si la imagen que vemos todos los días frente al espejo, y que fue construida más por el entorno que por una auténtica introspección, no concuerda con quienes sabemos que somos.

La conciencia es lo único que nos diferencía de los demás mamíferos, sin embargo la necesidad de ser aceptado por la manada es algo inherente a la especie.     

Imaginemos por un segundo estar en los zapatos de un adolescente, buscando constantemente aprobación y sentido de pertenencia en el punto más álgido de su existencia, tratando día tras dìa de ganar algo tan fundamental como el respeto a su individualidad; a ejercer el derecho de ser quien es, libre de cuestionamientos.

¿Cómo luchas contra el instinto que te grita en todo momento que necesitas ser tú mismo sin importar lo que los demás piensen?

El texto de Maribel Carrasco aborda esta lucha interna desde una perspectiva contundente.

La búsqueda de la definición individual y colectiva, el descubrimiento de la sexualidad, las idealizaciones juveniles, el primer amor, la necesidad de ser auténtico.

Plagada de guiños y hermosas referencias cinematográficas de hitos que fueron sinónimo de lucha y rebeldía en su tiempo, como “West Side Story” y particularmente “Rebelde sin causa”, Beautiful Julia narra la historia de unos adolescentes en busca de su identidad y lugar en el mundo, su mundo.

El texto de Carrasco es magistralmente dirigido por Boris Schoemann e interpretado por la compañía Los Endebles AC, llevando al espectador durante 90 minutos a ver el mundo desde los ojos de Julia, una adolescente de 14 años que se enfrentará a un maremágnum de emociones al tratar de ser ella misma.

Beautiful Julia se presenta de jueves a domingo en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario (Insurgentes Sur 3000) Jueves y viernes 20:00 h. Sábado 19:00 h. Domingo 18:00 h.

Beautiful Unam