Treinta años, prospere y coquete. Crísis de la edad y algunas ideas al respecto.

 El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El ‘mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciada­mente, soy Borges.

Nueva refutación del tiempo. Jorge Luis Borges

Psic. Jacob Ortega

Twitter: @lejacoboy

A veces, es buena idea voltear a ver los caminos por los que se ha transitado ya, hacer una segunda lectura de lo que se creía o pensaba a la luz de un momento distinto o de circunstancias nuevas; recordar lecciones aprendidas que siguen siendo valiosas o bien actualizar mandatos o creencias que están ya superados. Con esto en mente es que me puse a releer algunas cosas que he escrito en los últimos años y escribo aquí una versión actualizada de uno de esos textos. 

Cinco años es un buen tiempo para que a uno le pasen muchas cosas, a decir verdad muchas cosas pueden pasar en tan sólo unos cuantos minutos, pero también es verdad que uno puede pasar mucho tiempo en un bucle gigante donde los días son todos unos iguales a otros, me parece entonces prudente preguntarse ¿Hay tiempo para darse tiempo?

El tiempo no debe acelerarse, pero tampoco postergarse 

Y esto, aunque pueda parecer una verdad tautológica, en realidad entraña un delicado ejercicio de pensar en nosotres mismes, en nuestros deseos, en lo que queremos hacer con nuestra vida, porque no es saludable forzar situaciones, pero tampoco lo es postergarlas y aprender a conocer la diferencia es un trabajo que supone aprender a conocerse a sí misme. Hay tiempos para las cosas y puede ser verdad que muchas veces conviene darse un tiempo para pensar mejor tal o cual situación, tomarse un año sabático (cuando la economía da pa’ tal lujo), postergar una ruptura sentimental, extender la permanencia en un trabajo donde quizá no se esté del todo a gusto, dejar un viaje para un mejor momento o aplazar algún proyecto hasta que las circunstancias sean más óptimas.  Es más, a veces incluso puede resultar útil caer en la procrastinación activa y dejar para después algún deber por un par de días o por un tiempo determinado. Pero debemos tener cuidado de no creer  ciegamente en esos aforismos que nos dicen que siempre hay tiempo para todo, porque eso es mentira. Un mundo donde todo puede ser dejado para el día de mañana es un mundo inerte, uno en el que los procesos creativos , el arte, no tienen lugar porque siempre pueden ser aplazados.

Existe una ganancia en entender que nuestro tiempo es finito, quien no está consciente de que va a morir, creer que todo lo puede “hacer mañana”, que ya mañana puede comenzar a trabajar en algún proyecto, iniciar esa dieta que viene pensando desde hace dos años, buscar ese nuevo trabajo o terminar tal o cual proyecto. Lo cierto es que la vida nos demuestra a cada instante que no siempre hay tiempo para hacer lo que uno quisiera poder hacer, que existen las fechas límite, que las personas no van a esperar por siempre por nosotres, que no siempre hay tiempo para decirle a los demás lo que sentimos por elles. 

¿Toda decisión conlleva un costo? Toda decisión conlleva un costo

La forma en que entendemos ciertos designios y expectativas sociales también está cambiando. Aunque algunes sigan utilizando la palabra Millenial para denuesto de quienes no encarnan una serie de creencias, la verdad es que les millennials rondamos ya los treintas y de adolescentes no tenemos nada. Muches de nosotres sin embargo ya hace tiempo que comenzamos a preguntarnos sobre nuestro lugar en el mundo. Un mundo muy distinto al de nuestras madres y padres, pero donde ciertas creencias y expectativas sobre la edad adulta siguen más o menos vigentes. 

Aunque este texto se llame la crisis de los treinta, lo escribo pensando en esas cosas que me habría gustado que alguien me dijera cuando yo estaba en los veintes y por supuesto en todas las otras cosas que aunque se me dijeron, simplemente no pude o no quise escuchar. Ojalá le sirva entonces de algo tanto a les que están en sus veintes como a otres más grandes. 

La crisis de los treintas, no es estrictamente cumplir treinta años, es enfrentarse cara a cara con el propio deseo, con lo que se hace o deja de hacer para satisfacerlo, con los costos que une esta dispueste a pagar, con lo que la adultez significa en nuestra cultura y momento histórico.

¿Cómo llegamos a los treintas? 

Reflexionar sobre el tipo de experiencias que existen antes de los treinta puede ser de utilidad para utilizar esa información de manera que podamos entender en qué circunstancias es que las personas llegan a los treintas. Es claro que las experiencias de vida son distintas para cada persona, sin embargo hay ejes más o menos comunes y que se presentan de modo recurrente en la vida de muchas personas.  Los veintes son esa edad fabulosa en que muchas personas comienzan un trabajo, inician relaciones o continúan con esos amores de la adolescencia, con relaciones que iniciaron en la preparatoria o la universidad. En esta edad ser atractivo no suele ser demasiado complicado (aún cuando haya quien no se perciba así), existe algo en lo biológico que juega la mayoría de las veces a favor de las personas y son estas circunstancias las que pueden servir de suelo fértil para que crezca la idea de que siempre hay tiempo para hacer todo lo que se desea. 

En muchas ocasiones, esta idea crece a la par de la creencia de que basta con hacer lo que a uno le corresponde y que “lo mejor está por venir”, que no es necesario ningún esfuerzo extra, para que eso mejor llegue en cualquier momento. Puede existir el riesgo de interiorizar a tal nivel esta idea, que habrá quienes lleguen a pensar que todo lo merecen y que todo les será dado. Quien interioriza y hace suya esta creencia, vive entonces sin demasiadas preocupaciones, gasta por encima de sus ingresos, siempre desea tener el celular más nuevo, ropa que poder presumir o vive al límite sin pensar en la idea de consecuencias. Se instala entonces en una suerte de carpe diem mal entendido y consumista. 

Podría parecer que a los veintes, basta con un esfuerzo mínimo para obtener grandes retribuciones y en realidad puede ser que eso sea verdad para muchas personas jóvenes, en particular aquellos que disfrutan de poder seguir viviendo en el espacio familiar. En tales circunstancias con un salario muy bajo se puede salir cada fin de semana, comprar todo tipo de cosas, gastar en ocurrencias, es decir se puede tener acceso a una serie de beneficios que serían impensables para alguien que tiene que cubrir una renta, ayudar con el gasto familiar o mantener una familia. Sin embargo existe todo un sistema que le permite a las personas participar de esa suerte de irrealidad y mediante esa irrealidad encontrar el gozo. 

Es en esta irrealidad, es este carpe diem malentendido como le hemos llamado, en esta creencia de que todo se merece, es que las personas se adentran en un tiempo subjetivo. La crisis de la edad, puede llegar desde antes, puede aparecer a los veintiocho o veintinueve, quizá a los treinta y cuatro, llega en el momento en que las personas se dan cuenta de su edad y del tiempo que ha pasado desde la última vez que reflexionaron al respecto. Llega, [la crisis] con la pregunta: ¿Cómo se me pasó todo este tiempo? y ante la realidad de que cumplir cuarenta sucederá en un parpadeo. 

Y luego, si ya tengo treinta ¿qué?

Si durante los veintes se escoge vivir  bajo la premisa de que “para todo hay tiempo”, no sería extraño que alguien entrando a los treintas siga haciendo el mismo trabajo de adolescente que hacía a los 19 ó 20, pero en este momento existe la consciencia de que a menos que se haga un “algo extra” nada va a cambiar y que incluso puede que se continúe en el mismo lugar a los cuarenta. Es en esta circunstancia donde surge un reclamo interno, una voz poco sutil que grita: ¿Y todos los planes que tenías?, ¿todo eso que dijiste que querías hacer?, ¿No que le ibas a ayudar a tu familia cuando crecieras?, ¿no que querías vivir fuera del espacio familiar? o cualquier otra cosa que fuese parte de las cosas hasta ahora aplazadas  (Por favor note queride lectore que de lo que se habla aquí es de un proyecto de vida, tan único y singular como son las vidas mismas y de  todo aquello que no se hace no porque no existan las condiciones materiales, sino simplemente porque se deja “para después”).

Y para lidiar con la angustia siempre hay diferentes caminos, y cuál se escoja dependerá de muchos factores. Una alternativa que yo desaconsejo, es el reclamo al exterior, es poner la responsabilidad de nuestros actos en el exterior y recurrir al argumento de: es que el mundo no valora mis talentos, es que no me dan mi lugar. Y aquí insisto, para quienes sean despistades, no estoy hablando de las desigualdades sociales que vaya que existen, estoy hablando de esta imagen irreal que algunas personas pueden llegar a tener de sí mismas y que no se corresponda con los hechos, una separación de la realidad exterior y la realidad psíquica de quien recurre a este reclamo.

La angustia sin embargo puede encontrar un rumbo mucho más beneficioso, uno que proyecte hacia el futuro, un darse cuenta de que las cosas  no van a llegar solas, uno que cambie la actitud pasiva e inerte por una energizada, con movimiento, surge un entendimiento del valor intrínseco que hay en el esfuerzo, en la dedicación, en el tiempo que se invierte en proyectos. 

Habrá quienes a los treinta sí estén en un lugar parecido al que se imaginaban a esa edad, pero contrario a lo que se podría pensar, para quienes cumplen sus expectativas también hay un tipo de crisis, una de un orden distinto, pero que tiene que ver con preguntarse ahora qué sigue. Hay quien quizá esté comode y no tenga deseos de cambiar, pero hay también para quienes la falta de cambio es igual a dejar de estar vivos. 

Quien ha escogido poner la responsabilidad enteramente en el exterior, es probable que para lidiar con la angustia, escoja una suerte de regresión,  que de paso a un personaje que vive con las responsabilidades de alguien mucho más joven, alguien que no sabe cómo mantener una casa funcionando, ni cómo administrar adecuadamente su economía o cuidar de otres.

El otro camino, es el de apropiarse de la vida, de los propios deseos, hacer los esfuerzos necesarios para moverse hacia un lugar más parecido al que se desea, cuidar de une misme y de les otres, tomar terapia, quizá regresar a la escuela, comer distinto, cultivar amistades, en fin, orientar sus acciones a través de metas y objetivos y no sólo ir viviendo como una hoja al viento. 

A partir de este punto el valor que uno tiene pasa del aspecto exterior a una dimensión más íntima, es decir, el lugar en el mundo ya no está exclusivamente dado por sí se posee ropa costosa, o se pueden beber toda la noche sin emborracharse, o tener cosas materiales que poder presumir, más bien se ES por las elecciones que se toman, por la amabilidad que es capaz de mostrarle a les otres, por la dedicación que se ponen en los proyectos. Se escoge pues, el camino de la creación, aunque este camino suponga una gran cantidad de energía y compromiso, cuestionar mandatos sociales o familiares, elecciones laborales o incluso elecciones de pareja.

Pensarse como una persona adulta es hacerse un lugar en el mundo, cada quien escogerá  el camino que desee seguir, si se prefiere una vida estática o una dinámica con los retos y el compromiso que pueda suponer, pero también con las satisfacciones que significa responsabilizarse del deseo propio. Quizá ahora sea un buen momento para elegir activa y conscientemente el tipo de vida que se desea vivir, la persona que se quiere ser, y construir un proyecto de vida.  

Bye, bye ansiedad, una historia personal

Psic. Jacob Ortega

Twitter: @lejacoboy

Pocas veces hablo en primera persona, de mis experiencias y de lo que ser gay, joto, marica ha significado para mi salud mental. Por poco y no escribo esta entrada, escribía y borraba y volvía a escribir y me ponía a jugar con la barba y me rascaba la cabeza y me decantaba por la procrastinación activa, hasta que por fin me serví un poco de té, algunos frutos secos para estar comiendo mientras escribo (siempre funciona) y pues este soy yo, hablando un poco de mí y mucho del papel que la ansiedad juega en la salud mental de los hombres gais.

Hubo un momento en mi vida, en que fue más o menos claro, que ser gay tenía que venir acompañado de una fortaleza extra para hacer frente a las miradas de desaprobación, a los comentarios no pedidos sobre mi orientación sexual, sobre mis ademanes, sobre mis parejas o mis muestras de afecto en público (Y eso que soy un blanco, cisgénero con suficientes privilegios. Mi admiración para todes quienes han tenido que aguantar eso y más). Aún así, este ejercicio de salir constantemente del closet, de “tener que estar educando a otres”, de educarme a mí mismo, de que el orgullo parezca un acto casi beligerante, puede ser muy cansado.  Sospecho que muchos de ustedes han pasado por esa sensación de ser constantemente cuestionados, de sentirse inadecuados o de tener que cumplir con expectativas impuestas por otros y si no, pues que suerte la de ustedes, pero me alegro de que así sea. 

En cualquier caso, parte del orgullo LGBTT+, es poder hablar abiertamente de nuestras luchas, de las emociones que hemos tenido que enfrentar, las tristezas, los problemas de salud mental, la ansiedad que es tan común a nuestra comunidad y es que, solo podemos servir a otres, facilitarles el camino si nos atrevemos a hablar sin pena de nuestras propias historias. 

Que alguien presente niveles altos de ansiedad es algo que con frecuencia aparece en mi consulta y también es frecuente que quien la está experimentando no esté consciente, de que eso por lo que está pasando, se llama ansiedad, ni de qué es lo que la está causando, pero vaya que hace estragos. La buena noticia, es que hacer algo con esa ansiedad y crear hábitos de vida que resulten emocionalmente más saludables, con frecuencia permite ver cambios  positivos y mantener a raya esa ansiedad, sí esa misma ansiedad que no te deja dormir, que te tiene viendo porno a todas horas o pasando de perfil en perfil en las apps de ligue sin disfrutar ya de ello, muerto de cansancio o siempre a la defensiva. 

Ya antes habíamos hablado de las secuelas de las violencias tan particulares que enfrentamos en la infancia por no ser heterosexuales, y una de esas secuelas es la ansiedad. Sí, sí, que las personas heteroexuales también padecen ansiedad, pero una de las  consecuencias mejor descritas del bullying homofóbico es justo los niveles tan altos de ansiedad que provoca. Este abuso, deja cicatrices que reaccionan al menor estímulo disparando la ansiedad y lo peor es que a veces está tan normalizado, que ni siquiera estamos conscientes de ello. Y para complicar más el asunto, puede que ni siquiera hayas recibido directamente el maltrato, pero al ser testigo de lo que implicaba para otros no ser heterosexual, hayas interiorizado el peligro en el que te encontrabas “si alguien se enteraba”. 

Algunos hombres gais, no dan cuenta de sus niveles de ansiedad sino hasta que la ven reflejada en conductas compulsivas; las apps de ligue abiertas 24/7 aunque nunca queden con nadie, sexo ya no por disfrute sino para aliviar la ansiedad y en condiciones que los ponen en riesgo, etcétera.  Por supuesto, tanto la ansiedad como las conductas que puede desencadenar aparecen en un gran espectro y dependen de múltiples factores, como el lugar en el que se nace, las dinámicas familiares y sociales, las condiciones económicas, entre otras. Y aunque no es ninguna regla, lo cierto es que si se es homosexual, es muy probable que se hayan pasado por estas experiencias y en consecuencia, que existan altos niveles de ansiedad. 

¿Qué hago con la ansiedad entonces?

Aquí hay que ponernos serios por un momento, déjame comenzar por describir las soluciones que me parecen más útiles a largo plazo y luego hablamos de lo que se hace más frecuentemente pero que a la larga no funciona. 

Una vía muy eficaz para reducir la ansiedad a mediano plazo se encuentra en la actividad física, las relaciones sociales de calidad, la meditación, la psicoterapia, el yoga. Comenzar con cualquiera de estas actividades, en un primer momento requiere de cierto grado de compromiso y de disciplina para continuar con ellas, porque con estas actividades los resultados no se notan en dos días, más bien van a pasar un par de semanas, quizá un mes y una práctica constante antes de que comiences a ver los resultados.  

Si no te sale a la primera, no te descorazones, es normal y muchas veces es esa misma ansiedad la que se ponen en medio y nos lleva a cancelar la sesión de psicoterapia, a no ir al gimnasio y a preferir una tarde entera frente a la tele en vez de salir a caminar con nuestros amigues, así que respira, no te agüites, tómatelo en serio e intentalo otra vez.

Por supuesto está la otra opción, está sí que funciona en el corto plazo pero es PÉSIMA a mediano y largo plazos. Sí, estoy hablando de tomarte unas cervezas, fumarte un porro, comerte todas las galletas de la alacena o irte de cruising (sí con todo y pandemia). El alcohol, el sexo, la comida, las drogas son todas formas rápidas de lidiar con la ansiedad pero rápidamente terminan convirtiendose en algo que crea más ansiedad. Aparece la culpa por estar bebiendo tanto a mitad de semana, ansiedad por no encontrar al dealer o por lo que hiciste mientras estabas drogado, dudas sobre tus prácticas sexuales y demás. Vaya, que es una serpiente que se muerde la cola a sí misma y eso que hiciste para “bajar la ansiedad” termina causando más ansiedad.

Sí, muy interesante ¿pero qué hago entonces?

Bueno, pues quizá convenga que escojas eso de las actividades físicas, las relaciones sólidas, la psicoterapia, el comer bien, etcétera aunque tardes un poco más, pero antes también debes aprender a identificar las situaciones que te detonan la ansiedad. Algunas son obvias, tomar mucho café, beber, consumir ciertas sustancias y otras quizá no tanto o más de largo plazo; fechas límites, emociones no habladas, homofobia interiorizada. 

Ya que las hayas identificado, procura evitarlas o trabajarlas (según sea el caso) y lo digo en serio, no ganas nada haciéndote valiente y creyendo que lo puedes controlar todo. Si ya sabes, que por ejemplo, ponerte en ciertas situaciones sociales te angustia, ahórratelo, ve a otro lugar donde te sientas más cómodo o permanece ahí sólo lo mínimo necesario, ya habrá ocasión para que te vuelvas un master de tus emociones.

Como decíamos arriba, el ejercicio puede tener efectos muy positivos en controlar la ansiedad. Ve con calma, en especial si nunca has hecho ejercicio. Puedes empezar por salir a caminar 20 minutos tres veces a la semana y quizá después de tres semanas hacerlo cuatro veces por semana. No conviertas esto en un motivo más de ansiedad. Tómalo paso a paso. 

En la medida en que empiezas a integrar a tu vida estas disciplinas, la relajación se convertirá en un hábito más para ti, sabrás por supuesto que aún hay trabajo por hacer pero podrás acceder a una claridad y un sosiego que te permitirán seguir adelante. 

Este camino rumbo a la salud mental y para lidiar con la ansiedad es distinto para cada uno de nosotros y tiene tiempos y formas distintas, pero las herramientas que te propongo de general funcionan muy bien para la mayoría de nosotros. A mí por ejemplo me viene muy bien el yoga cuatro o cinco días por semana y ya llevo más de diez años desde que empecé, pero si  una semana solo puedo hacerlo dos días, no pasa nada, igual me siento bien, no así con la comida, esa tiene que suceder rigurosamente tres veces al día por lo menos, porque si no me pongo de un humor, que me desconozco. Pero como ya sé que es así, me prevengo y listo. La cosa es que aprendas a conocerte y a partir de ahí cuidar mejor de ti.

Una última cosa, si estás experimentando problemas con tu salud mental sabe que esas dificultades son tan ciertas e importantes como un dolor de muelas o un hueso roto. Habla sobre ello en ambientes seguros, busca a profesionales de la salud, no tienes que pasar por eso solo, no todo se soluciona “echandole ganas” y si crees que no estás pudiendo no dudes en alzar la voz y pedir ayuda. 

Dick pics, una guía breve

Una guía breve para mandar (y recibir) fotos desnudo de forma respetuosa. 

Psic. Jacob Ortega

Twitter: @lejacoboy

Cada vez que he utilizado Grindr o alguna otra aplicación alguien siempre me pregunta que si mando nudes o me manda una bonita foto, no solicitada, de su pene u otra parte de su cuerpo y ya es tiempo de hablar de una suerte de etiqueta de las dickpics. 

Y es que hay todo tipo de fotos, desde las que parecen tomadas por une fotografe profesional, otras menos elaboradas pero con buena calidad, hasta esas fotos todas borrosas frente al espejo de un baño público o esas otras donde se ve la cama toda destendida con  bolsas de frituras o la ropa tirada por todo el cuarto.

Que alguien te diga “manda fotos” o “manda nudes” puede ser tanto incómodo como divertido. Si la petición viene en el momento correcto y es hecha por el bato que te gustó, puede ser la oportunidad de llevar las cosas a un siguiente nivel… o sea, un paso más cerca de concretar un encuentro sexual con el morro que te gusta. 

El asunto ahora es, qué vas a mandar cuando alguien te pide un dick pic, qué cosas tomar en cuenta para que tu foto deje una buena impresión, al tiempo que tú exploras el terreno y no quedas tan expuesto. 

Te la tienen que pedir

Seamos claros en este punto, no mandes nudes no solicitadas. Empezar una conversación con la foto de un pene o unas nalgas que no pediste ver, no suele ser el mejor escenario. Considera que no sabes nada sobre la persona a la que le estás mandando tus fotos. ¿Quién es?, ¿le va a enseñar tus fotos a alguien más?, ¿qué pasaría si tu foto la ve alguien que no es la persona a la que se la mandaste?

Hey, y recuerda que si alguien te manda una foto a ti, te la esta mandando sólo a ti, no seas un patán y evita compartirla con otras personas. Alguien, allá afuera por la razón que sea decidió compartirte su intimidad y lo menos que puedes hacer es respetarlo. Además la ley está de su lado, puesto que desde 2019 en los códigos penales de las entidades federativas , existen una serie de modificaciones en las que se reconoce la violencia digital como un tipo de delito. Si quieres saber más al respecto, has una búsqueda en internet y lee sobre la, así llamada, Ley Olimpia.

Ahora, si ya decidiste que cuando te pidan una nude la vas a mandar, porque no preguntarle al bato con el que estás hablando, qué es lo que quiere ver. Quizá en vez de mandar una foto genérica de tu culo o tu pene, haya otros ángulos u otras fotos que puedas mandar y que incluso ayuden a que todos se pongan más en el mood sexual. 

Composición 

Así como el sexo es más que meterla y sacarla, hay mucho más en una foto desnudo, que tu pene o tu culo en el mismo angulo de siempre, este es el momento para ponerte creativo y conectar con ese ser sensual que habita dentro de ti. 

Hazle el amor a la cámara, baby. La iluminación puede ser un primer punto, así que experimenta con diferentes niveles y tonalidades, seguro que algunos te favorecen más que otros, después de todo no quieres mandar una mancha toda borrosa ¿verdad? Aprovecha los cientos de filtros que tienen las cámaras de hoy en día, un filtro rojo o una luz más suave, luz natural en vez de una luz blanca como de hospital, todos estos son elementos que puedes utilizar para mostrar todo eso que hay en ti.

Ahora, que te pidan una foto desnudo no significa un close up a tus genitales como si fueras a hacer un libro de anatomía o le fueras a hacer una consulta al médico por internet. Considera incluir otras partes de tu cuerpo, enseña pierna o parte de tu abdomen, todo esto ayuda a construir el deseo y a hacer la experiencia más humana.

Las fotos desnudo pueden tomarse desde muchos ángulos y capturar eso que más te gusta de ti, tu conoces tu cuerpo mejor que nadie (y sino es así, ahora es el momento) aprovecha eso. Una foto de tus piernas, de esos hombros espectaculares, de tu espalda o de tus brazos; es más ponte juguetón y haz una foto de tus labios, de tu ombligo o de tus pies. Todo eso puede contribuir a alimentar el deseo y la fantasía.

En muchas ocasiones, quizá sea mejor que no aparezca tu rostro, sobre todo si es una conversación con un desconocido. Que no se te vea la cara no es sólo bueno para tu privacidad, sino algo menos de que preocuparte a la hora de pensar en la composición de la foto.  

Algo que me enseñó mi mejor amiga, prefiere las fotos de arriba hacia abajo, esto además de estilizar la foto en general, ayuda a acentuar tu pecho y hombros. Aprende qué ángulos te gustan más y  aprovecha recursos como el timer y los tripiés, para tomar fotos que te gusten y resalten lo que quieras resaltar. 

¡Si vas a tomarle fotos a tu pene, tócalo! No estás fotografiando frutas en el supermercado, tu mano puesta en la base o cerca de tu abdomen, no sólo genera una sensación de naturalidad, sino que hace las fotos más íntimas y crea una experiencia más sensual. Si estás haciendo fotos de tu espalda o tus nalgas, quizá quieras intentar tomarte algunas cuando salgas de bañarte, la piel se ve mejor, más fresca y turgente. Dice mi amigo Antonio B, que un poco de crema o aceites también pueden ayudar mucho a la apariencia de la piel. Ponte lúbrico para la lente, sweetheart.

No todo son erecciones y posturas en cuatro

Si, quizá eso es lo que pareciera que atrae “más likes” y lo que todo mundo manda y todo mundo quiere ver, pero las cosas no son necesariamente así. Porque no te das una vuelta por internet y googleas The Male Nude, Man photographs of the male nude u otros libros por el estilo, seguro puedes encontrar muchos ejemplos de fotografías de lo más eróticas y que pueden servir de inspiración para hacer otras desde la comodidad de tu hogar.

Recuerda que tampoco tienes que estar desnudo siempre, si eres tímido, no estás seguro de querer mandar fotos completamente desnudo o el motivo que gustes, siempre puedes hacer fotos sugerentes. Quizá ponerte esa ropa interior que se te ajusta increíblemente y que da una idea clara de la firmeza de tus nalgas sea suficiente o esa ropa que hace que se te vean unas piernas espectaculares, unos jockstraps que te hacen sentir súper sexy, la remera con la que te ves genial o el shortcito ese chiquitin que te encanta ponerte cuando sales a correr. Todos estos pueden ser elementos para hacer unas muy buenas fotos.

Escoge un buen escenario

Un lugar que no puede fallar es tu recámara, con la cama tendida o sobre las sábanas como si acabaras de despertar, también está el escenario siempre confiable del baño, aunque a veces la iluminación no es la mejor ahí, pero se pueden hacer cosas muy creativas. Si puedes, evita esas fotos tomadas a prisa en baños públicos, la luz es mala, los ángulos son pésimos y nunca resaltan lo mejor de ti. 

Si tomas fotos en tu recámara o en el baño, lo que quieres es ser el centro de atención, la estrella y para que eso pase, es mejor si recoges la ropa tirada de hace tres días o la pila de toallas, es más no recojas, pero asegúrate de recortar todo eso de la foto, sólo necesitas un par de clics y listo. La atención tiene que estar puesta en ti. Ahora no te compliques, ni pienses demasiado. Igual que en arquitectura o cocina, a veces menos es más. La idea es que te veas casual, cómodo, sexy. 

Carpeta de fotos

Si vas a tomarte fotos desnudo, haz una carpeta para guardarlas (de preferencia una con contraseña). Y la verdad es que incluso si las fotos no son para mandarlas, puede ser un buen ejercicio de amor propio, tomarte unas cuantas fotos sólo para ti. Descubrir qué ángulos te gustan más, lo bien que puedes verte y reconocer lo atractivo que puedes resultar para ti mismo.  Juega con las luces, con los escenarios, con la ropa que te gusta y con las poses en las que te sientas más cómodo. 

Etiqueta de las nudes

  • No mandes fotos desnudo que no te son pedidas. Hacerlo es agresivo, te hace parecer poco educado y aumenta las posibilidades de que te bloqueen o te reporten por comportamiento inapropiado.  Ya sé que hay a quien si le gusta que le manden dick pics, pero si no tienes la certeza de que ese es el caso, no lo hagas.
  • La reciprocidad está padre, pero si tú escoges mandar una foto desnudo, eso no compromete al otro a mandarte una. Nadie tiene la obligación de mandarte fotos desnudo ¿ok?.
  • Siempre ten presente que una vez que mandas una foto por internet, tu control sobre ella es muy limitado y que las personas no siempre son respetuosas. Sé precavido. 
  •  NUNCA compartas las fotos que alguien más te envía. Sé una persona decente. En serio, no seas un machirulo más de esos que le anda diciendo a sus cuates “mira…este man me mandó su pack”. Te lo mandaron a ti y sólo a ti.
  • ¡Ama tu cuerpo, morro! 

¿Cómo seguir con tu vida después de romper con tu bato?

“Spend more time with my friends
I ain’t worried ‘bout nothin’…”

Psic. Jacob Ortega

Twitter: @lejacoboy

Uno nunca inicia una relación pensando que esta va terminar, pero la realidad nos dice, que por lo menos hay que saber que eso es una posibilidad. Si vivimos happily ever after, pues qué bonito, pero si no ¿ustedes que recomiendan para después de una ruptura?

Me había pensado bastante esto de escribir sobre un tema tan trillado, una visita rápida a internet tiene cientos de miles de páginas hablando sobre rompimientos, decepciones, corazones rotos y todos esos clichés sobre qué hacer cuando terminas una relación, entonces, qué más se puede decir sobre eso, pues bueno, quisiera empezar diciendo que: You will get over it !!!

Así, claro y contundente. Tarde o temprano lo vas a superar y tu vida va a continuar y vas a estar bien. Hay ciertas cosas que puedes hacer para que este proceso sea mucho más sencillo, más respetuoso y también para que no termines borracho, hablando a las tres de la mañana, diciendo cosas de las que probablemente te vas a arrepentir al día siguiente y para que si pasa, tampoco te machaques por eso, pero ojalá que no lleguemos a tanto.  

Los rompimientos como las relaciones, vienen en todo tipo de presentaciones. Unos tienen toda la sutileza de una alarma contra incendios, otros son paulatinos y muchos otros se tornan amargos y dolorosamente largos. Pero todos duelen y muchos hacen que tu vida se sienta de cabeza y le dan un toque extra de neurosis a tu día a día. Ustedes saben, que en esta columna yo escojo escribir para hombres homosexuales, pero seguro hay muchas cosas que a ti también te pueden servir.

Aunque es verdad que no existe una única forma de lidiar con un rompimiento y que todos llegamos a él con ciertas condiciones que nos son particulares, también es verdad que hay una serie de pautas que pueden ser de gran utilidad para atravesar esta situación. 

Lo primero: Todo está de la ching#$% (pero sólo por un rato)

Mientras más quieras negar tu dolor emocional, más intenso y prolongado lo vas a sentir. No hay porque querer estar super zen, como si nada hubiera pasado. Pasó algo y es de importancia para tu vida. Lo mejor, querido, será que aceptes que esta es la realidad en la que estás por ahora. Ya habrá tiempo para establecer nuevas relaciones, para ir sanando, cambiarte el corte de barba o de cabello, pero por ahora lo mejor es tratarte con apertura, compasión y cariño.

Ten presente que tu relación era sólo un aspecto de tu vida (y si lo era todo, buen momento para comenzar a cambiarlo). Eres un bato con muchas facetas y aspectos, tienes otras responsabilidades, están los amigues, la familia por elección (y la otra)y hasta tu trabajo o tu escuela. Hay muchos elementos que te constituyen, trata de echar mano de ellos durante esta temporada. 

Aprovéchate del duelo

¡En serio! Utiliza el tiempo del duelo como un espacio para restablecer una vida que no esté en función de tu relación. Cuando hablo de nutrición no sólo estoy hablando de prepararte tu comida preferida y disfrutarla como un ejercicio de amor propio, sino de descubrir nuevas formas de nutrirnos física y emocionalmente. 

Aunque seguro te estás imaginando como Bridget Jones (si tienes veinte años google it, porque no se me ocurre un ejemplo más contemporáneo) comiendo cuanto pastel atraviesa tu camino y bebiendo todo lo que encuentres en el refrigerador, quizá deberías considerar algo más nutritivo, es más, porque no quedas con algún amigue para cocinar algo que se les antoje (se ponen cubre bocas)a les dos. Vas a tener alguien con quien hablar de lo que te está pasando y una comida rica. 

La nutrición no se limita a lo que comes. Los rompimientos ponen cosas en movimiento y abren la puerta para que conectes con aspectos de ti, que quizá hayas desatendido mientras estabas en pareja (Ojo ahí, no se supone que eso pase y hay que hacer cosas para que no suceda de nuevo). Este es un buen momento para hacer actualización de quien eres, revisar si es que dejaste de hacer cosas que te gustaban y retomarlas, pero también para pensar en cómo has cambiado, quién eres ahora. 

¿Y qué hago con todo lo que estoy sintiendo?

Hablar con tus amigues puede ser de gran ayuda, pero hacer una cita con el psicotarapeuta también, recuerda la importancia de cuidar de ti y de las acciones encaminadas a tu bienestar.

Ahora, algo que con cierta regularidad recomiendo en consulta y que es siempre un buen ejercicio de introspección, es escribir, y es que es una vía hacia la salud mental y el autoconocimiento. Un enfoque puede ser, tener una suerte de diario donde se puedas ir registrando las emociones que el rompimiento desencadena. Así, un día puede que hables del enojo que experimentas, pero también habrá páginas dedicadas a la tristeza, días de escribir sobre la tranquilidad porque ya no hay angustia o peleas o párrafos que cuenten sobre el porvenir. Cada vez que tengas esas ansias y esas emociones que detona tu rompimiento, date unos minutos y escribe al respecto. Si sientes que te mueres de ganas de mandarle un texto o un llamarle, mejor agarra tu libretita y escribe, escribe todo lo que se te ocurra.

Escribir quizá no sea la solución a tus problemas, pero seguro sí es una forma de poder liberar esa carga y todas esas emociones acumuladas, esto ayudará al proceso de sanación y es un ejercicio terapéutico encaminado a tu bienestar.

Construye nuevas rutinas

Si la intención es aprovechar el rompimiento como una oportunidad de mejora, no querrás estar sobresaturado, con cientos de cosas por hacer con tal de no pensar. Más bien intenta canalizar tu energía a actividades positivas y que puedan traducirse en un plan de vida y en crecimiento personal. Ir construyendo una nueva rutina puede dar una sensación agradable de estructura y normalidad. (Con las cosas como están en el mundo, seguro tienes muy presente lo útil que puede ser establecer algunas rutinas).

Permítete reflexionar sobre la relación que terminó, los aprendizajes que surgieron de ella, las cosas buenas y los motivos por los que terminó. Una suerte de autoevaluación de fortalezas y debilidades, de esta forma puedes comenzar a trabajar en esos aspectos de tu vida que desees fortalecer o desarrollar.  Hablar con un terapeuta, puede ser de gran ayuda a la hora de crear un plan de acción.

Confía en tus redes de amistad 

No tienes porque pasar por esto solo, para eso están tus amigues, es importante que tengas la posibilidad de sentirte libre de hablar de tus emociones y de lo que te está pasando, sin estar preocupado por el qué dirán o sentirte juzgado.  Si está en tus posibilidades, sal a caminar con tus amigues, tengan una video llamada, hablen por teléfono. Aquí un aprendizaje para el futuro, aprende a balancear tu relación de pareja y el resto de tus amistades, una es tan importante como la otra.

Si tienes amigues en común con tu ex (lo cual entre la comunidad LGBTT, me parece que es aún más frecuente), sé claro con los límites. Esto es una cosa tan sencilla como pedirles que no te cuenten sobre él, o que te avisen si va a asistir a alguna reunión a la que tú estés invitado también (un día se va a acabar esta pandemia y esto tendrá sentido) o bien que no te den un reporte de su actividad en redes sociales. 

¿Y qué con las redes sociales?

A veces pasa que algunas parejas complican extra su rompimiento, pues siguen  manteniendo un nivel de comunicación igual a cuando salían. Sí, sí, ya sé que es muy difícil cortar de tajo con la comunicación con alguien que es o fue una persona importante en tu vida. Y luego está el asunto del feis, twitter, IG y la red social de tu preferencia, y la tentación de entrar a ver qué está sucediendo. Pero créeme, el contacto intenso y prolongado, puede llevar al autoengaño.

Hablemos un poco más de las redes sociales, y es que hay tantas y están tan presentes en nuestras vidas y tan a la mano. Pues bueno, aquí tampoco hay una única respuesta y las personas gestionan sus emociones con mayor o menor habilidad y con rangos de variabilidad muy diversos. La recomendación general entonces es la siguiente: justo después de terminar, date un tiempo (un mes me parece muy razonable) sin saber de él, ahórrate el drama de verlo (a tu ex) todo triste o pasándola bomba con los amigues o con otro morro o lo que sea y poniendo fotos en su IG, el twitter o el facebook. 

Si tu rompimiento ha sido amable, de pronto y hasta explicas en un mensaje breve y educado, que lo vas a dejar de seguir por un tiempo, no porque lo odias o porque estés ardido ni nada de eso, sino porque lo necesitas para tu bienestar. Si esto no te acomoda, puedes usar la opción de silenciar u ocultar publicación o lo que mejor te funcione. El caso es que no te estés machacando el cerebro, queriendo adivinar qué anda haciendo. Ya luego un día te lo encontrarás en la calle o lo volverás a ver en internet, pero ya con otra óptica, desde un lugar distinto.

Últimas consideraciones

A veces entre los gais solteros, existen una serie de mitos que hay que desterrar, en consulta, muchas veces me han expresado su preocupación y la ansiedad que les causa, no estar en pareja, como si hiciera falta tener novio para “poder encajar” y esto les lleva a una búsqueda angustiante y compulsiva para encontrar pareja, como si tener novio fuera mejor que estar soltero. Pero hay que considerar la posibilidad de que esas ansias por estar en pareja, bien pudieran estar enmascarando dependencias emocionales que no han sido trabajadas.

 Los gais sí podemos ser felices estando solteros. Si una persona elige la soltería, si una relación se termina porque ya no funcionaba más, porqué no se habría de estar bien, en especial si además se cuenta con una red de amigues que brinden su cariño  y apoyo, realiza una actividad o un trabajo que le brinda satisfacciones o tiene buenas relaciones familiares. 

Una soltería saludable es en mucho, un estado deseable y una condición ideal para facilitar el encuentro con un posible candidato a novio, sin presiones y sin prisas, como decíamos antes, hay ocasiones en que la búsqueda desesperada de una pareja romántica, en realidad es sólo una máscara para tratar de no ver conflictos personales importantes.

Si eres un hombre gay que aprende a vivir su soltería de forma placentera, equilibrada, saludablemente, al abrirte a la posibilidad de conocer a algún candidato a novio, lo más seguro es que podrás hacerlo sin presiones, lo que hará que tus elecciones sean menos viscerales, más meditadas y conscientes. Y esos siempre ayuda a encontrar a alguien que comparta los mismos valores que tú, porque créeme, que le guste la misma música que a ti o los mismos libros, no tiene nada de relevancia en comparación con encontrar con alguien que comparta los mismos valores de vida y eso pasa, sólo si; te conoces a ti mismo, te das tiempo de conocer al otro y de dejarte conocer. 

Y pues nada, así es esto de estar vivos. El sufrimiento innecesario, si podemos evitarlo, es siempre mejor. Aprende lo que puedas de esta experiencia, reconcíliate contigo mismo, CONÓCETE , aprende a querer-te bonito y hasta aquí lo dejamos por hoy. 

Recomendaciones generales para lidiar con la ansiedad durante la cuarentena por COVID-19

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Las emergencias a gran escala no sólo impactan a quienes se ven directamente afectades por ellas.  Como está pasando ahora con el virus COVID-19 pero también como ha pasado antes con otros problemas de salud pública importantes, muchas personas tenemos que lidiar con sentimientos de preocupación, estrés o ansiedad, como consecuencia de enfrentarnos a escenarios desconocidos y fuera de nuestro control. Sin embargo es importante tener siempre presente que estas emociones pueden ser controladas, y que cuidar de tu salud mental no sólo te ayudará a atravesar por estos momentos, sino a construir una base sólida para el futuro.

Frente a esta situación, muchos grupos vulnerables tienen que lidiar con dificultades adicionales. Más allá del peso que el distanciamiento social, el aislamiento y todo lo que la cuarentena en sí misma implica, también existe la posibilidad de que te veas en la necesidad de compartir un espacio con familiares o personas en general, con las que el conflicto es la constante.

En otras ocasiones las familias por elección suelen jugar un papel todavía más significativo en nuestras vidas que nuestra familia biológica, ya que elles han sido siempre una fuente de apoyo para ti y estar separados, supone una preocupación adicional a la que ya puedes estar experimentando por ti misme. 

Quisiera hacer énfasis en que estos sentimiento de estrés o ansiedad son una reacción normal a la situación que estamos viviendo, pero que pueden tener efectos perniciosos en nuestra salud física y mental si no los mantenemos regulados, así que te propongo una serie de acciones que puedes realizar para hacer más llevadera toda esta situación. 

Mantén abierto un canal de comunicación

Ten comunicación regular con tus familiares, amigues, compañeres de trabajo, tus seres queridos. La tecnología hoy en día ofrece todo tipo de posibilidades, hablar por teléfono, mandar mensajes de texto, video llamadas. Reconocer y hablar con otres sobre tus sentimientos puede ayudarte a gestionar mejor el estrés y la ansiedad. 

Distanciamiento social no es lo mismo que aislamiento 

Mantener Susana Distancia no quiere decir que te vuelvas un hermitañe, arma un grupo de whats app con tus amigues o familiares, comparte fotos de tu día a día, saca las fotos del recuerdo, sí esas que has tomado por años y que no has vuelto a ver, acuerdense de cosas buenas que hayan vivido juntes. 

Ponle un límite a las noticias

Estar 24-7 leyendo, escuchando y viendo programas sobre el estado de las cosas puede hacer que te sientas aún más preocupade o ansiose. Date un descanso de esos asuntos, seguro a estas alturas ya conoces las recomendaciones más importantes, síguelas y disminuye tu consumo de noticias respecto al tema. Mira, un michi bebé para que pienses en cosas bonitas. 

Acude a fuentes confiables.

Si de todas formas te vas a poner a ver noticias, la desinformación y las noticias falsas es algo que hay que evitar a toda costa, y las redes sociales suelen ser caldo de cultivo para ese tipo de noticias. Las informaciones falsas pueden hacernos sentir aún más temerosos o ansiosos. Procura fuentes confiables, periódicos importantes de circulación nacional, canales oficiales, la página de la OMS, etcétera.  

Ponte una rutina

En particular si es tu primera vez trabajando desde casa o si estás pasando la cuarentena sole, establecer y seguir una rutina puede tener beneficios importantes para ti. No trabajes horarios interminables, ten un horario para hacer tus comidas, para descansar, si te dan ganas de hacer una rutina de ejercicio puede ser una gran opción (Todo youtube está lleno de tutoriales)

No estás sole 

Si te quedaste sin empleo por esta crisis o tú o tu familia están en una situación extrema, busca ayuda (ya sé que parece una obviedad, pero a veces las personas no lo hacen) Además de avisarles a tus amigues u otros familiares que la estás pasando mal, también puedes acudir a diversas asociaciones civiles u ONG, lo importante es que alces la voz.

Ayuda a otres

La felicidad está en ayudar y la felicidad además es muy buena para tu salud mental. Está pendiente de aquelles en tus redes de conocides, cercanes o no, que puedan necesitar ayuda. Quizá puedas ayudarles con cosas básicas, transporte en casos extremos, llamadas de teléfono para hacerles compañía, la cosa es ayudar.

Recuerda

Esto es solo temporal, las medidas de distanciamiento social existen sólo para disminuir la propagación del COVID-19 y todes tenemos que poner de nuestra parte. La forma en que estamos viviendo esto (como tantas otras otra cosas antes) es muy distinta para cada une de nosotres, así que si puedes ayudar hazlo y si puedes quedarte en casa hazlo. 

¡Oye, esto también es esencial! 

Si en tu casa, tu familia abusa de ti, te violenta, te intimida, si tu compañere ejerce violencia física o psicológica contra ti, tienes que saber que no es tu culpa y que nunca ni nada justifica ser tratade así. Siempre puedes escapar de ahí, siempre puedes salir adelante. Nunca estás atrapade, aunque quieran hacerte creer que es así. 

Lo mejor que podemos hacer en este momento, es ser especialmente amables y empáticos con les demás. Hace mucha falta que aprendamos a cuidar de nuestras comunidades, a estar dispuestes a darle una mano a quien lo necesite. 

Hasta aquí la dejamos por hoy, gracias.

En tiempos de la COVID-19 anhelamos la normalidad ¿Pero qué define la normalidad?

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Hace dos meses que estoy trabajando desde mi casa, escribo, doy consulta y traduzco desde mi computadora y sólo cambió las playeras por camisas los días que tengo consulta. Al igual que casi todo el planeta, estoy en cuarentena y lo que se espera es que sólo salga para las actividades más esenciales, cosas como ir a comprar comida, ir al médico (sólo si es muy necesario) y en mi caso sacar a pasear a mi perro, lo que por cierto se ha convertido en uno de los momentos del día que más atesoro. La mayor parte de mis interacciones son por conversaciones de whats app, llamadas telefónicas, videoconferencias o las actualizaciones de mis amigues en redes sociales. 

¡Qué raro es todo esto! Pero también es verdad que ya antes del COVID-19 seguido pasaba tiempo platicando con mis amigues por Whatsapp, leo mucho desde la tablet y me entero de cursos y actualizaciones a través de varias plataformas incluido Facebook  y eso que yo soy “de los que usa poco el celular”. Quizá la cuarentena es algo de primera vez, pero no estoy tan seguro de que el distanciamiento social sea algo nuevo. Hace ya muchos años que la tecnología y las redes sociales han venido fomentando la distancia física entre los seres humanos. 

Aún así, la verdad es que soy afortunado. Muchas personas se enfrentan a situaciones muy complejas, las economías del mundo resienten el confinamiento, los sistemas de salud se ven sobrepasados. Hay personas que han perdido a sus seres queridos y como si esto no fuera ya suficientemente difícil, ni siquiera pueden estar a su lado en los últimos momentos. 

Ante este escenario muches de nosotres nos preguntamos por la idea de normalidad, por el momento en que las cosas “volverán a la normalidad” o bien cómo será la nueva normalidad. Quizá el Dr. Pacheco-Vega tiene razón cuando dice en un tuit que “El orden mundial ha cambiado. Las interacciones y las relaciones humanas, la arquitectura institucional y la cadena de producción global. Todo ha cambiado. Por si no se han dado cuenta esta pandemia ya transformó nuestro planeta…”   Yo creo que “este nuevo mundo” no va cambiar en sus formas fundamentales, pero sí en suficientes aspectos para requerir ciertas adecuaciones. 

Bajo esta lógica, la vieja normalidad sería aquella en que los sistemas de salud y los gobiernos no están preparados para enfrentarse a situaciones como la causada por la COVID-19, en contraste una nueva normalidad es básicamente igual a la vieja normalidad, pero ahora sí estamos preparados para hacerle frente a pandemias globales.       

Seamos un poco juguetones entonces y preguntémonos si la nueva normalidad entonces viene a cambiar aquello que estaba equivocado, al tiempo que conserva todo lo que funcionaba bien con la “antigua normalidad”. Pero si la antigua normalidad estaba mal, ¿entonces porque decidimos llamarle “normal”? Ahora si la nueva normalidad es distinta de la antigua normalidad, entonces ¿cómo podemos decir ya desde este momento que estamos instalados en la “normalidad?

¿Qué define la normalidad?

Entonces estamos en una posición que puede parecer harto contradictoria, por una lado, queremos que las cosas vuelvan a ser como eran, al tiempo que esperamos que no. Queremos regresar al mundo antes de la COVID-19, pero también deseamos que cambie. Queremos volver a la normalidad, pero en el fondo la mayoría de nosotres sabemos que más que un regreso, es un nuevo comienzo.  La nueva normalidad significa que la mayoría de nosotres hemos de regresar a  algo muy parecido a lo que estábamos haciendo antes de que todo esto comenzara, pero que con un esfuerzo colectivo nuestra sociedad habrá cambiado para mejorar, al menos parcialmente y que esto es necesario para la supervivencia de nuestras comunidades.  

¿Entonces, sirve de algo hablar de normalidad?

Aunque la normalidad con toda  su polisemia pueda ser difícil de atrapar, al menos su uso es en parte sencillo; lo normal es seguro, es familiar, nos permite saber qué esperar y qué se espera de nosotres. En consulta un tema más o menos recurrente es el de la normalidad y en las últimas semanas, el asunto de qué va a pasar ahora que “se termine todo esto”. Hay un deseo bastante extendido, de regresar a esas formas, mundos y espacios, por los que se había aprendido ya a navegar y cuyos vericuetos, salidas y atajos conocemos. Tenemos, como dicen los brasileñes, saudade por la normalidad, nostalgia, homesick y es que no es raro caer en la “trampa” de que todo tiempo pasado fue mejor. 

Cuando se trata de definir la normalidad, muchas personas suponen que se comienza pensando en una idea de lo que es normal y sólo después de cierta reflexión es que definimos aquello a lo que llamamos anormal. ¿Pero y si fuera justamente al revés? Quizá lo primero que experimentamos es lo extraño, lo que causa displacer o cierta incomodidad y sólo entonces es que empezamos a pensar en un momento previo, en uno en el que nos sintiéramos cómodes, libres de la ansiedad. No comenzamos en la normalidad y luego a partir de ahí categorizamos todo lo que es disruptivo de esa normalidad, al contrario, primero chocamos de frente con todas esas cosas que experimentamos instintivamente como anormales y después motivados por el disconfort intentamos construir una norma que resuelva nuestra ansiedad. Luego buscamos esa normalidad en “el pasado” para poder nombrarla como nuestra normalidad. Después de todo, buscar en el pasado, en los pasos dados por quienes fuimos o por una humanidad que nos antecede, se antoja mucho más sencillo que lidiar con el esfuerzo que supone el proceso creativo. No empezamos de cero, viajamos de regreso a lo conocido. 

En pocas semanas, tal y como lo ha venido anunciando en Gobierno Federal vía la Secretaría de Salud, mi vida volverá “a la normalidad”. Otra vez veré pacientes en el consultorio, iré a revisar documentos en la oficina, usar camisas planchadas a medias en el gimnasio y  encontrar tiempo para escribir por las noches.

Los comercios de todo tipo volverán a abrir, quizá algunos no sean tan afortunados, para muches las cosas seguirán iguales, porque en realidad nunca pudieron darse el lujo de dejar de trabajar o trabajar desde casa, muches habrán fallecido en las salas de cuidado intensivo y todes tendremos que seguir haciendo lo necesario para seguir adelante, para comprar comida, pagar las cuentas, etcétera. Mientras más cosas cambian, más parece que permanecen inalteradas. 

Todes tendremos que seguir enfrentando retos para los que no estamos preparades, el invierno quizá nos fuerce a volver a estar en cuarentena, el  personal médico, enfermeres y demás personas dedicadas a la salud seguirán haciendo todo lo que esté en sus manos, ayudándonos a sobrevivir, dándonos aliento y esperanza (Gracias especiales a todes ustedes).

Nuestra existencia colectiva y nuestra memoria histórica nos recuerdan que a pesar  de los enormes retos que enfrentamos en lo individual y en lo global, que siempre volverá a haber otro día y que las cosas siempre volverán a la normalidad.

Quizá si hay algo que aprender de todo esto, una lección por recordar (porque la hemos aprendido ya tantas veces), tiene que ver no con lo que entendemos por normalidad, sino en nuestra insistencia en decir que las cosas volverán a ella, -a la normalidad. No se puede conocer con absoluta certeza lo que nos depara el futuro, quizá por eso preferimos la familiaridad de ciertas expresiones, del tiempo pasado que siempre fue mejor, pero no hay duda que sin importar que nos depare ese futuro, está ya a la puerta esperando por nosotres. 

El síndrome de abstinencia en tiempos del Coronavirus

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Como saben, la mayoría de lo que escribo en este blog está dirigido a hombres gais y hombres que tienen sexo con hombres, esta vez escribo para todes a les que esta información les pueda servir de algo, sepan que no están en esto soles y que aquí tienen un espacio si les hace falta alguien con quien conversar. 

Frente a la actual situación y la pertinencia e importancia de permanecer en casa, muchas cosas están cambiando en nuestras vidas, hábitos y espacios de convivencia se han transformado, los lugares de trabajo son otros para muches de nosotres, los lugares donde hacemos la compra se ven distintos y sin embargo son los mismos, nuestros amigues y familiares están ahí pero es mejor hablarles por teléfono que ir a verles. Y hay algo más que ha cambiado y seguirá cambiando, el acceso y la disponibilidad de ciertos bienes de consumo, y aunque ojalá no lleguemos a escenarios como los de los casos europeos, siempre es mejor estar prevenides. 

Conforme la posibilidad de salir a las calles sea cada vez menor y el acceso a ciertas sustancias se problematice,  les usuaries regulares de drogas, de alcohol, de tabaco u otras quizá se vean enfrentades a atravesar por síndromes de abstinencia abruptos. 

Importante: Yo soy psicólogo, no médico y esto es sólo una guía general que busca brindarte herramientas para lidiar con síntomas moderados durante estos días, de ninguna forma sustituye el consejo médico y si estás experimentando síntomas serios es muy importante que llames a une medique. 

¿Síndrome de abstinencia?

Las sustancias adictivas como drogas, alcohol, tabaco, etcétera impactan la química cerebral y el uso regular de estas sustancias puede provocar ciertas formas de dependencia. Después de que se haya formado la dependencia, los circuitos y la química del cerebro intentarán regularse a medida que las drogas y/o el alcohol salgan de tu cuerpo, y esto causa los síntomas de abstinencia. La duración, la intensidad y el tipo de los síntomas causados por la abstinencia pueden variar según la droga que se haya utilizado, el método de utilización, el nivel de dependencia, y si hay algún trastorno preexistente.

Cada sustancia es diferente, algunas pueden generar síntomas de abstinencia más bien físicos como sudoración, náuseas, delirios, pero también existen síntomas emocionales que van desde la irritabilidad hasta la depresión (y es de estos de los que vamos a hablar en un momento)

¿Qué tiene que ver que utilice drogas con el COVID-19? Los institutos nacionales de la Salud (NIH por sus siglas en inglés) hacen una serie de señalamientos a este respecto (el texto completo aparece en la bibliografía) mencionando entre otras cosas que puesto que el coronavirus que causa el COVID-19 ataca los pulmones, este podría ser una amenaza especialmente seria para aquelles que fuman tabaco, marihuana o vapean. Señala también que las personas con trastornos por uso de opioides, así como aquellas con trastornos por uso de metanfetaminas pueden ser vulnerables a causa del efecto que dichas drogas tienen sobre la salud respiratoria y pulmonar.  

El acceso muchas veces limitado a atención médica coloca a las personas usuaries de drogas o con problemas de adicción en un mayor riesgo de contraer muchas enfermedades, pero si los hospitales y las clínicas se ven forzados a trabajar al máximo de su capacidad, puede suceder que estas mismas personas -que ya están estigmatizadas y desatendidas por los sistemas de salud- experimenten barreras aún mayores para tener acceso a tratamiento. 

¿Entonces qué puedo hacer para lidiar con esto?

Verás que algunas de estas cosas son más sencillas que otras y quizá algunas resulten imposibles, mucho depende de tu situación actual. Estos pasos son útiles tanto para aliviar el estrés que pueda causar el menor acceso a sustancias como para reducir daños.

  • Informa a otres por lo que estás pasando

Lidiar con los síntomas del síndrome de abstinencia siempre es más complicado si hay que hacerlo solo. Si te es posible comunica esta situación a personas de tu confianza (ya sea que vivan o no contigo) para que alguien más esté informado y pueda acompañarte durante esta temporada. Estar en contacto con personas que entienden por lo que estás pasando puede ser de gran ayuda, también significa que la experiencia de estas personas puede beneficiarte. 

  • Intenta mantenerte distraíde 

Una de las herramientas más efectivas para lidiar con los síntomas del síndrome de abstinencia, es mantenerte distraíde. Si estás sólo dándole vueltas a lo incómodo que estás, los síntomas pueden intensificarse, por otro lado si puedes encontrar cosas que te mantengan distraíde eso ayuda a que pienses en otras cosas además de los síntomas, lo que hace que todo el proceso sea más llevadero. OJO, el reposo también es importante.

  • No esperes lo peor

Una profecía autocumplida hace referencia a una situación en la cual el hecho de “predecir” un evento ocasiona que de hecho suceda. Si esperas que los síntomas del síndrome de abstinencia sean los peores, quizá termines poniendo demasiada atención en los síntomas y haciendo que estos se sientan peor de lo que son en realidad. Si lo piensas de modo más positivo, el resultado también puede mejorar favorablemente.

  • Ten a la mano números de emergencia y procura anotar lo que consumes 

Es posible que los servicios de emergencia estén sobrecargados durante estos días y que su respuesta sea lenta. Si nadie está contigo procura reducir tus dosis de consumo e intenta anotar en una libreta qué estás consumiendo, así como horarios y dosis de ser posible. Esto puede ayudar mucho en caso de una emergencia.

Si estás con alguien de confianza procura tener un plan sobre qué hacer en caso de emergencia y trata de saltear el uso de las sustancias.

  • Ten cuidado con las cantidades que guardas

Quizá tener un poco más de las sustancias de la que usualmente tienes en casa pueda parecer una buena idea en principio, SIN EMBARGO, también puede aumentar el riesgo de tener problemas con la autoridad y de una sobredosis. 

  • Habla con tu proveedore de salud

Quizá parezca un absurdo o una obviedad pero si tienes une proveedore de salud con quien puedas hablar sobre tu consumo de sustancias, elles pueden informarte sobre qué medicamentos puedes tomar para aliviar los síntomas de un posible síndrome de abstinencia. Elles son les expertes y pueden determinar en función de la sustancia de consumo que puedes tomar para ayudar con los síntomas. 

  • Come saludable

Una dieta rica en frutas y verduras puede ayudar a reducir algunos síntomas, incluyendo los cambios de humor. La nutrición es un componente crucial, ya sé que en lo último que quieres pensar es en la dieta, pero creeme, puede ayudar. Mantente bien hidratade.

Todes estamos en esto y la mejor forma para que sea llevadero y dure lo mínimo necesario es la colaboración colectiva. Las llamadas a media tarde para preguntarle a nuestres amigues cómo están, ayudar cómo podamos y a quienes podamos, ser pacientes, comprensivos,no desesperar. Aquí hay un oído empático si alguién quiere hablar, si necesita desahogarse o si sólo quiere distraerse un poco de la rutina de estar todo el día en casa. Bueno, pues hasta aquí lo dejamos por hoy. 

Bibliografía 

10 Ways to Manage Your Addiction Withdrawal Symptoms. (2 de April de 2020). Obtenido de AmericanAddiction Centers: https://americanaddictioncenters.org/withdrawal-timelines-treatments/getting-through-symptoms

7 TIPS FOR SURVIVING WITHDRAWAL SYMPTOMS. (s.f.). Recuperado el 25 de March de 2020, de UK Rehab: https://www.uk-rehab.com/treatment-rehab/withdrawal-detox/7-tips-for-surviving-withdrawal-symptoms/

Brooks, S. K., Webster, R. K., Smith, L. E., & Woodland, L. (23 de February de 2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. doi:https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30460-8

COVID-19 Guidance for People Who Use Drugs and Harm Reduction Programs. (s.f.). Recuperado el 01 de April de 2020, de Harm Reductin Coalition: https://harmreduction.org/miscellaneous/covid-19-guidance-for-people-who-use-drugs-and-harm-reduction-programs/

COVID-19: Potential Implications for Individuals with Substance Use Disorders. (06 de April de 2020). Obtenido de National Institute of Drug Abuse.

Mental health and psychosocial considerations during the. (18 de March de 2020). Obtenido de World Health Organization: https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/mental-health-considerations.pdf?sfvrsn=6d3578af_2

Withdrawal Symptoms of Alcohol and Drugs. (s.f.). Recuperado el 27 de March de 2020, de DrugRehab.com: https://www.drugrehab.com/addiction/withdrawal-symptoms/

Yo en el amor, me voy como hilo de media ¿Salir con alguien que acaba de terminar una relación?

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

“Ay, Jacob es que yo en el amor me dejo ir como hilo de media”. Más o menos así empezó la conversación que tuve hace algunos días con un amigo mío, me estaba platicando del chavo con el que estaba saliendo y quien para el momento en que estoy escribiendo esto, ya es su novio. Él (mi cuate) me contaba que conoce a su ahora novio, y a quien llamaré Tomás sólo para hacer este relato más sencillo, desde hace unos meses. En ese entonces Tomás estaba por terminar su relación y aunque a mi amigo le gustaba mucho Tomas, prefirió  cuidar de sí mismo y ser sólo amigos. 

Hace tres semanas Tomás terminó con su novio y ha estado saliendo con mi amigo desde entonces, aunque mi cuate a decir de sí mismo quería ser su novio, Tomás le había dicho que quería ser “un hombre completo” para poder estar bien con él.  Todavía no sé los detalles de cómo se volvieron novios, pero esa plática me dejó pensando en qué cosas conviene tomar en cuenta si uno decide empezar a salir con alguien que recientemente terminó una relación. Aquí todos somos adultos y yo no le voy a decir a nadie que hacer o no hacer con su vida, pero siempre viene bien tener las cosas claritas, para tomar decisiones más informadas. 

Cariño, ten expectativas realistas 

Terminar una relación casi siempre es difícil, incluso las relaciones que han durado poco tiempo y siempre está el riesgo de saltar a otra relación de manera muy apresurada (yo en este respecto soy muy optimista y no creo que nadie haga esto nunca con la intención deliberada de lastimar a ninguna persona, pero eso no significa que no pueda pasar). En todo caso no todos los que acaban de terminar una relación están ya listos psicológica o emocionalmente para tener un nuevo compañero. 

Una de las cosas más importantes a considerar si comienzas a salir con alguien que acaba de terminar una relación es el asunto de las expectativas. Incluso si tu nuevo compañero no tenía algo muy serio con su ex, la ruptura es probable que los haya dejado particularmente sensible e incluso vulnerables (Ojo aquí, que tu papel no es ser enfermero, ni terapeuta de tu pareja). Puede pasar que dependan de ti para llenar  ese nuevo espacio que se ha abierto en sus vidas o incluso que estés haciendo las veces de una muletilla para evitar tener que lidiar con la realidad de que su relación se terminó. Algo así como el muñequito o la mantita (objeto transicional) que los niñes llevan consigo a la escuela para evitar extrañar a su mamá, papá o a quien los cuida, pero esta vez, con una persona (tú) para evitar extrañar a su ex. 

Entonces, no esperes que tu compañero o nuevo novio se porte como un pilar de soporte emocional o que pueda aportar (por lo menos de inicio) mucho a esta nueva relación. Seguro les hace falta algo de tiempo para llevar a cabo un proceso de sanación emocional y puede que no sean los más duchos para identificar tus prioridades o necesidades. Tú te conoces mejor que nadie más, si percibes que tú eres el único que se está involucrando en la relación y que tu compañero sólo está contigo como una manera de hacer más tolerable su reciente rompimiento, entonces harás bien en preguntarte y preguntarle si está listo de verdad para iniciar una nueva relación. De pronto le hace falta algo de tiempo a solas para pensar bien las cosas o llega contigo a otros acuerdos y salen sólo por hacerse compañía, por ejemplo. Después de todo, cada persona sana y procesa las cosas en diferentes formas y en tiempos distintos. 

Y dicho esto, si ya estás saliendo con alguien que acaba de terminar una relación, considera para cuidar mejor de ti, ir con calma. De forma más concreta (y esto en realidad aplica para cualquier relación) no dejes de hacer todo lo que te apasiona, gusta y es importante para ti para comenzar a pasar todo el tiempo posible con tu nuevo novio. Uno o dos días por semana, un mensaje aquí, una llamada allá. Las ganas de quedarte a dormir con él todas las noches de la semana, quizá deban ser controladas y optar por períodos más modestos. Si vas con calma, es más sencillo mantener tus expectativas y tus emociones mejor reguladas.  Vaya, para que no te sigas como hilo de media.

“Me dijo que en mí ha encontrado algo que no creyó que pudiera existir y que todo es fantástico entre nosotros…”

Pues sí, no dudo que sea verdad, pero eso es lo que tienen todas las relaciones que recién comienzan, siempre son muy bonitas, llenas de emociones positivas, sonrisas, vaya que en resumen es lo que tienen estar enamorado y no es nada fuera de lo ordinario. Qué malo que me escucho, pero  no lo hago con malas intenciones, disfruta estar enamorado, es un estado genial y maravilloso, sólo ten en mente que esos primeros meses en realidad son para ir conociendo a tu nuevo compañero, no para hacer planes de boda, presentarle a toda tu familia y comprar boletos para ir a la playa el próximo año.

Algo contradictorio en sí mismo pero verdadero como que mañana sale el sol, es que las personas sólo estamos en condiciones de estar en pareja cuando estamos a gusto estando solos con nosotros mismos. Hasta que estés bien contigo mismo y no andes buscando quien llene tus vacíos emocionales es que podrás dejar los amores fatuos, esos en los que te enamoras de quien te imaginas que es el otro y no quien es en realidad. Ponle una tachuela a esto que te digo y piensa que el bato con el que estás pasó de una relación a otra, sin mucho tiempo en realidad para voltearse a ver y reflexionar sobre sí mismo (que sí, que ya sé que puede ser distinto, que tu relación va a ser la excepción y demás), yo no te estoy diciendo que eso tenga algo de bueno o malo, pero sí que lo tengas en la carpeta de “notas generales”. Y bueno hablando sobre reflexionar sobre uno mismo y sobre las cosas en general.

Habla con tu nuevo novio sobre lo que aprendieron de su última relación 

Y por favor no me malinterpretes aquí. NO, no estoy diciendo que le preguntes que tan bueno era en la cama, cuánto ganaba  o los detalles de su currículo. Esas cosas no tienen nada que ver con tu presente relación y además no son de tu incumbencia, pero hay otras cosas que sí, cosas como: ¿Qué fue lo que aprendiste de estar con tu ex?, ¿qué de bueno te llevas de tu última relación?, ¿cuánto tiempo crees que hace falta para procesar el duelo de un rompimiento?. No se trata de que conviertas esa charla en una sesión con el psicólogo, pero sí que dejes ver tus ganas de entrar a una relación que sea saludable para ambos.

Y en este mismo asunto, otro elemento fundamental (que además funciona para todo tipo de relaciones), aprende a escuchar. Pon atención no sólo a todas las cosas hermosas que dice sobre ti, sino a lo que dice sobre su ex, sobre sus relaciones pasadas en general, lo que dice de sus  amigues, ¿es bueno para construir relaciones amistosas de largo plazo o puro amigue del trabajo actual?, cómo es su relación con su familia, cómo trata a otras personas. Todo esto te da información muy valiosa para llegar a conocer mejor a quien es ahora tu nuevo novio, información que favorezca seguir juntos o información que sirva como señales de alerta.

Y hablando sobre la familia

No hace falta que te la presente inmediatamente, ni que tu le presentes a la tuya de inmediato. Cuando comienzas a salir con alguien es inevitable  conocer a les amigues y les compañeres de trabajo, pero has de esto un proceso pausado, no hace falta que le presentes a tu abuelita y al hijo de tu hermana, ve conociendo a les amigues poco a poco, una salida esta semana, otra en quince días, en un mes, a veces las cosas salen mucho mejor a un fuego más bajo.  

Para ir cerrando…

Al principio no hay forma de saber si una relación va a durar a lo largo del tiempo (aunque puedes saber cuando no va a durar), hacen falta algunos meses para conocer mejor a las personas. Seguro que los dos ahora se puede llevar increíble, y escribirse a diario y tener una conexión fabulosa, pero la verdad es que toma varios meses llegar a conocer a una persona, y también es verdad que tu novio actual pasó de una relación a otra (y eso es sólo un dato más), yo espero que las cosas salgan geniales para ti y que sean los más felices, y espero que estas ideas puedan servir de algo bueno para llegar a buen puerto en esta travesía que has comenzado. 

Guía mínima para salir del closet

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Tenía quince años cuando le dije a Maru que era homosexual, habíamos salido al cine y a dar la vuelta. Yo le había dicho que había algo que quería contarle pero que no sabía cómo. No tuve el valor sino hasta que estábamos por despedirnos, el taxi se estaba orillando después de hacerle la parada, Maru se despedía de mí y yo le dije: Oye, lo que quería decirte, es que creo que soy gay y quería que lo supieras.  Frunció un poco el ceño y me respondió: ah, está bien, ¿era eso? Yo te sigo queriendo y seguimos siendo amigos. Se despidió con un beso en la mejilla, se subió al taxi y yo me quedé ahí, liberado, nervioso, en paz. 

Salir del closet puede parecer algo sencillo, sobre todo en pleno 2020, pero no siempre es tan fácil como se escucha. Así que te dejo una guía mínima, brevísima (ya sé que hay mucho más que decir) que espero pueda ser de utilidad si estás considerando salir del closet con tu familia, tus amigos o en tu trabajo. Una única advertencia antes de empezar: sólo a ti te corresponde decidir cuándo salir del closet, no te dejes presionar por nadie para hacerlo, de general las cosas son mucho mejor cuando estás fuera del closet, pero si en tu situación particular salir del closet te pone en riesgo o significa que pierdas tu casa o que alguien te haga daño, entonces no hace falta que seas el valiente de la historia, cuida de de ti y quédate en el closet hasta que puedas estar a salvo. 

¿Qué significa salir del closet?

Salir del closet es ante todo un proceso de aceptación de nuestra orientación sexual (a menos que seas heterosexual, entonces no hay salida del closet, aunque sí pongan de manifiesto todo el tiempo esa heterosexualidad) y una vez que la reconocemos y la aceptamos, salimos del closet al compartir esa información con los otros. Salir del closet es distinto para cada persona. Algunas personas enfrentan altos grados de ansiedad, angustia, incluso dolor, mientras que para otras personas, ese proceso de aceptación es mucho más sencillo. Puede que si te estás planteando salir del closet hayas pasado por alguna de estas emociones, quizá hayas tenido temor ante la posibilidad de contárselo a tus amigues [sic], dudas sobre cómo hacerlo, puede que te hayas sentido solo(a) o triste y es por todo eso que es muy importante que te rodees de otras personas que estén pasando por lo mismo o quienes ya hayan salido del closet y que te puedan acompañar en tu proceso.

Después de aceptar que eres homosexual, un siguiente paso puede ser el de compartir tu orientación sexual  con tus amigues, compañeres de trabajo, seres queridos y en general otras personas con las que convives. Uno de los miedos más comunes que enfrentan las personas a la hora de salir del closet, tienen que ver con el miedo al rechazo por parte de las personas a su alrededor. Y aquí te adelanto algo  para ir disminuyendo esa ansiedad, la verdad es que quizá ya hasta lo sepan. A muchos de nosotros nos han llamado maricones o jotos mucho antes de que nosotros mismos supiéramos que somos homosexuales (es decir, el mundo ya sabía o sospechaba de nuestra orientación sexual) y aún así hemos podido forjar buenas amistades o recibir el amor de nuestras familias, con esto lo que quiero decirte es que quizá muchos ya saben sobre tu orientación y te quieren y te aceptan y te respetan así, incluso antes de que salgas del closet. 

En cualquier caso, es muy positivo decir de manera clara y pública nuestra orientación sexual, de modo tal que las personas con las que convivimos te traten no como creen que deberían tratarte, podrían o tendrían que hacerlo, sino como lo que tú en realidad eres. Dicho más simple, que si eres gay, dejen de preguntarte por tu novia o de querer presentarte a una amiga para que salgan en plan pareja y mejor comiencen a presentarte algún morro guapetón.

¿Con quién salir del closet?

Quizá prefieras decírselo a tus amistades pero no a tus familiares. Quizá se lo digas a tu hermana pero no a tus padres. Puede que se lo digas a tu familia pero no en el trabajo. O a la mejor escoges decírselo a alguien pero le pides que no se lo cuente a otras personas. No hace falta que se lo digas a todo mundo al mismo tiempo.

Claro está que puedes escoger publicar un tuit o un mensaje en Facebook para que la gente de tus redes sociales se entere toda al mismo tiempo, pero lo cierto es que la mayoría de las personas van saliendo del closet de manera más paulatina, paso a pasito, hasta que se normaliza a tal punto que después se vuelve algo que no requiere explicación y empezamos a hablar de nuestra orientación sexual igual que lo hacen los heterosexuales. 

Las personas heterosexuales hablan de su orientación sexual TODO EL TIEMPO y TÚ puedes hacer lo mismo. Recuerdo que cuando era pequeño escuché a muchas personas decir cosas como: están bien que seas homosexual pero no tienes porque estarlo anunciando. Incluso he escuchado a personas homosexuales decir lo mismo (cochina homofobia interiorizada haciendo sus estragos) y por mucho tiempo pensé que eso era verdad, pero la realidad es que las personas heterosexuales anuncian su heterosexualidad TODO EL TIEMPO y en esa misma me medida es que lo puedes hacer tú. ¿Quieres algunos ejemplos? Veamos: lunes en la oficina cuando se ponen a platicar lo que hicieron el fin de semana con su esposo o su esposa, cualquier charla casual a la hora de la comida en la que un hombre hetero habla de la chava que le gusta o una mujer platica lo guapo que está el de contabilidad. 

Pues lo mismo puedes hacer tú, cuando sales del closet y ganas experiencia en esos asuntos. El lunes por la mañana cuando te preguntan cómo te fue el fin, podrás contar que fuiste con tu novio al antro (si eres hombre) o con tu novia de fiesta o a andar en bici o lo que sea que hayan hecho, sin la necesidad de recurrir a eufemismos o palabras engañosas como decir: mi pareja. 

Podemos empezar por identificar en qué áreas de nuestra vida es más seguro salir del closet. 

Como decía al principio, cuando se trata de salir del closet, por desgracia nuestra seguridad es una situación que tenemos que seguir tomando en cuenta. Muchas personas no sólo son discriminadas por su orientación sexual, sino que su vida se puede poner en riesgo. Si tu vida o tu integridad física no corren riesgo, pero aún así sabes que hay ámbitos en los que podrías pasarla muy mal, quizá convenga que identifiques los ámbitos más seguros para salir del closet para comenzar por ahí primero. Estos espacios varían de persona en persona, para algunas personas quizá sea su familia, una parte de su comunidad, sus amistades, etc. 

¿Y cómo les cuento?

Salir del closet no tiene que ser una acto protocolario, solemne y formal (salvo que sea eso lo que quieres tú). Puedes hacerlo tan casual como quieras, a la mejor vas a comer con tu mejor amiga y le dice: oye no sé cómo decir esto, pero soy gay o le cuentas a tu hermano que estás enamorada de una chava de tu escuela o le dices a uno de tus amigos por mensaje de texto que eres gay y se lo querías contar porque es tu amigo y para ti su amistad es importante. 

Salir del closet no tiene que ser  cara a cara, algunas personas prefieren hacerlo por mensaje de texto, por correo electrónico, por teléfono o por redes sociales.  Ahora sí, una cosa muy importante y que siempre debe quedar clarita, les estás contando algo importante de tu vida, no les estás haciendo una confesión por algo malo y hay que tenerlo bien claro, porque no hay nada de malo, ni de equivocado, ni de negativo en no ser heterosexual. 

Sin importar cómo se los digas, toma en cuenta el dónde y el cuándo… 

Obviamente no existe algo así como el escenario perfecto para salir del closet, pero es importante tomar en cuenta el momento y el lugar, de modo que sea conveniente y cómodo para ti. De pronto en medio de la cena familiar de navidad, no es el mejor escenario para salir del closet, o en medio de una pelea o en el cumpleaños de la abuela. 

Otros escenarios o contexto que  pueden funcionar mejor:

  • Quizá un café o algún lugar tranquilo y con cierta privacidad pueda ayudar con los nervios y a que te sientas más en confianza. 
  • Ahora que si temes una reacción no muy positiva o incluso violenta, un lugar público de pronto pueda brindarte más seguridad.
  • Si te sientes cómodo para hacerlo en casa, en la sala, en confianza en un ambiente seguro, con un vinito y una tabla de queso (tengo hambre, usted disculpe) eso también puede funcionar bien.
  • De pronto ya se lo contaste a una amigo o amiga antes, y le pides que te acompañe a contárselo a alguien más de cuya reacción no estás tan seguro.
  • En todo caso, es bueno hacerlo en un espacio donde sepas que  tienes tiempo para discutir la situación pero también tienes la posibilidad de retirarte si te sientes agredido(a)

Se trata de tu proceso y debe ser en tus propios términos. 

Salir del closet se trata de ti y de tu identidad. Es algo que debe suceder en tus propios términos. Quizá parezca obvio o reiterativo pero debe suceder cuando tú lo decidas, con quienes tú quieras, con las etiquetas o los adjetivos con los que te sientas cómode (si es que quieres alguno). En todo caso tú eres quien decide qué te hace feliz y con que te sientes cómoda (o)

Quizá te toque hacer un poco de terapeuta, de maestra, vaya hacer un poco de capacitación. Es probable que las personas a quienes se lo compartas, en especial las primeras veces, tengan dudas o preguntas y te toque ayudarles a despejar ciertas inquietudes o concepciones erradas. 

En la medida en que conozcas nuevas personas, es probable que “tengas que volver a salir del closet” pero creeme, cada vez es más sencillo y cada vez hace falta dar menos explicaciones, llega un punto en que se vuelve algo tan normal y sencillo como contar qué película fue la última que fuiste a ver al cine. Pero para uno hace un mundo de diferencia, porque como dice La Agrado, una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma. 

¿Cojo porque estoy ansioso? Gestión emocional y sexo gay

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Hace unos días circuló por el internet un texto del NewYork Times llamado Gay Men Are Dying From a Crisis We Are Not Talking About  y uno de los párrafos que más me impactó, traducido al español dice más o menos lo siguiente:  “Es una realidad desafortunada que ciertas prácticas y creencias insidiosas se sostienen todavía dentro de la cultura gay masculina y estas nos hacen propensos a adoptar comportamientos de riesgo. Nos ponemos gran presión los unos a los otros para ser delgados, atractivos y tener mucho sexo. Aunque la sociedad está significativamente más abierta de lo que estaba hace diez años a la aceptación, muchos hombres gais aún atravesamos por la discriminación, la violencia y nuestra propia homofobia interiorizada, lo que significa que para muchos las drogas pueden ser un escape. Y el uso de metanfetamina puede incrementar importantemente el riesgo de contraer VIH u otras ITS.”  

Después de leerlo me quedé pensando, cuántas veces el sexo actúa como un agente para liberar estrés entre los hombres gais y cuántas otras veces el sexo mismo supone un foco de estrés, cogemos para sentirnos menos ansiosos ante muchas situaciones, pero el sexo también puede terminar causándonos ansiedad. Y todo esto pasa (entre otras cosas) a causa de todas estas expectativas irreales para vernos de cierta forma, tener cierta edad, ser de alguna talla determinada, entre otras cosas. Y por supuesto, me hizo pensar también en el asunto de la gestión emocional y cuánto podría mejorar la vida si supiéramos gestionar mejor nuestras emociones. 

¿Qué es entonces la gestión emocional? Podemos entender por gestión emocional, la capacidad que las personas tienen para modular la intensidad de sus emociones, las herramientas con las que cuentan para transformarlas en emociones de otra naturaleza e incluso para poder asignarle una categoría o un nombre a eso que están sintiendo. Pensemos por ejemplo que de camino al trabajo, nos encontramos con un tráfico mayor al acostumbrado y eso supone que no seremos capaces de llegar a tiempo a la oficina, esto origina una emoción, una que quizá no sea la más agradable y que podamos identificar como ansiedad, y es a partir de este punto en el que se abre un abanico de opciones, que van desde identificar lo que estamos sintiendo  y hacer algo para mantenerlo bajo control, respirar profundo, reconocer que no podemos cambiar eso, hablar a la oficina para avisar y hacer “control de daños” o bien, seguirnos de largo y dejar que eso que empezó como ansiedad se escale hasta traducirse en enfado, mal humor, enojo y que quizá se instaure a lo largo del día aun después de haber superado dicha situación. 

Pero contrario a lo que pudiera parecer, la gestión emocional no es del todo sencilla, en especial si es algo que no se ha aprendido desde la infancia y en el caso de los hombres gais, existen además toda una serie de circunstancias que con frecuencia hacen todavía más complejo el tener un adecuado manejo emocional; situaciones que tienen que ver con violencias vividas durante la infancia por el sólo hecho de ser homosexual, la ansiedad propia de estar en el closet, entre otras. Claro está, que todo esto tiene vuelta de hoja, uno puede superar experiencias pasadas y por supuesto aprender también a gestionar sus emociones de forma más beneficiosa. 

¿Pero cómo se hace todo esto? Para comenzar una cosa tiene que quedar clara y esa es que no puedes prender y apagar tus emociones como si se tratara de un interruptor, la emociones y lo que desata esas emociones van a aparecer en nuestra vida, nos guste o no. Esto hay que tenerlo clarito, para dejar de esperar que las emociones no deseadas desaparezcan, pensar esto resulta contraproducente y nos imposibilita a hacer algo con ellas cuando aparecen. Las emociones, buenas o malas siempre estarán ahí, para nuestro beneficio o como un reto a experimentar día a día. 

Lo que resiste persiste, es una expresión que seguro todos hemos escuchado y que puede parecer una frase vacía de significado pero que cuando se trata de emociones, es tan verdadera como que mañana saldrá el sol. Negar o ignorar las emociones que percibimos como negativas sólo las reafirma, pero si esto es así ¿entonces cuales son las opciones?

Podemos pensar en tres formas estándar para el afrontamiento de problemas, la primera es la evitación, que no suele ser la más ideal, la otra forma es afrontar los problemas, eso es, que no te andes por las ramas y hagas algo con lo que está sucediendo y la tercera opción, afrontar las emociones provocadas por un problemas. Entonces, si tuvieses un problema en el trabajo podrías: 1. Hacer como que no pasa nada y seguir haciendo lo tuyo, ir al gimnasio y a ver qué sucede, 2. Solucionarlo hablando con las partes involucradas y tomando las acciones necesarias ó 3. Tratar de hacer algo para lidiar con el malestar que te genera estar en esta situación laboral. 

¿Y cuándo vamos a hablar de lo de coger?

Ahorita llego a eso, sólo hay que dejar unas cuantas cosas claras para que todo tenga sentido y una de esas cosas que tiene que quedar bien clarita es que Tú no eres tus emociones. Cuando nos entremezclamos con nuestras emociones, cuando pensamos que ellas y nosotros somos la misma persona, es en ese momentos en el que de hecho estamos “tomados” por ellas, por el contrario si puedes identificarlas [las emociones], sin hacerte uno con ellas entonces ya no determinarán tu comportamiento. 

Indefensión aprendida y otras secuelas de la infancia. Cuando hablamos de la indefensión aprendida nos estamos refiriendo a un estado psicológico que se caracteriza por la idea de que uno es indefenso ante las situaciones de la vida, que estás nos sobrepasan  y no hay nada que podamos hacer ante lo que nos ocurre y en el caso de los gais (les dije que ya iba para allá) no es extraño que esta indefensión aprendida esté presente, lo que nos hace propensos a estados de humor depresivos o bien a adoptar una actitud a la defensiva –Bitchy mode on-.

¿Se acuerdan del rollo de la homofobia interiorizada? 

Por si no lo recuerdan y para no hacerles el cuento largo, a los gais las más de las veces nos toca pasar por momentos particularmente ansiógenos desde edades muy tempranas y esto contribuye a construir una idea del mundo como lugar que siempre enseña los dientes, donde la gente tiene siempre intenciones ocultas o no es de fiar, donde ser gay es motivo suficiente para ser la burla de tus compañeros de colegio o bien donde no importa cuánto se intente ocultarlo, seguro que alguien se enterara que eres gaysha. 

Aunque cada historia es siempre única, la homofobia, parece jugar un papel central en el aprendizaje de esta indefensión aprendida, la mayoría de los homosexuales al hablar sobre sus historias de vida reportan haber pasado por experiencias de violencia, bullying o rechazo familiar, escolar o laboral por el sólo hecho de su orientación sexual y así  es que algunos aprenden a interiorizar ese rechazo por parte de la sociedad. De este modo, muchos también terminan por aprender que sin importar lo que hagan o cuánto se esfuercen siempre vendrá otro a fastidiarles.  Ahora, recuerdan las tres formas usuales de abordar el conflicto, pues si uno le suma esa interiorización de que no importa lo que se haga, uno no podrá resolver los problemas ( ya sea que te compres la idea totalmente o sólo hasta cierto punto) entonces lo único que queda, es la posibilidad de lidiar con las cosas a nivel emocional. 

Ahora sí, lo de coger por ansiedad 

Con lo anterior ya va quedando claro porque escogemos la vía emocional cuando se trata de la resolución de conflictos y qué mejor forma de gestionar la ansiedad que cogiendo. Claro está que hay muchos que tienen relaciones sexuales como una actividad lúdica, igualito que si fueran al cine o de paseo con unos amigos, pero hay muchos otros que están más o menos enganchados al sexo como única vía para el manejo emocional, aunque a veces cuando se les confronta surjan algunas defensas de la psique del tipo: No qué va, lo que pasa es que yo no tengo tapujos y me gusta mucho el sexo; también hay otros  quienes intentan ocultarlo por sus creencias sobre el sexo e incluso quienes quieren reprimir eso que sienten, pero como ya dijimos, lo que resiste persiste. 

¿Qué haces cuándo estás ansioso? Queda clara para este momento que no hacer nada (ante la situación que nos genera ansiedad) no sirve de mucho porque seguimos estando ansiosos y que a causa de la indefensión aprendida, muchos tampoco van a intentar solucionar el problema o la energía que podrán para solucionarlo será poca o bien lo intentarán solucionar con una escasa percepción de logro, entonces optarán por técnicas de relajación que les permitan lidiar con su ansiedad.

Y es que hay de formas a formas, hay técnicas para relajarnos que requieren constancia, disciplina, experiencia en su uso, mucha práctica e incluso un tiempo considerable antes de empezar a ver resultados pero que una vez alcanzados son muy efectivos y suelen mantenerse a lo largo del tiempo y hay otras formas para relajarnos que son de una naturaleza mucho más inmediata, requieren menos esfuerzo pero sus resultados tampoco se mantienen a lo largo del tiempo.

¿Yoga? ¿Psicólogo?¿El sauna?¿El Grindr?  Para ver resultados en cualquiera de estas opciones, se requieren  varios meses, además de constancia y eso hace que estas opciones con frecuencia sean abandonadas. Por otro lado existen una serie de estrategias mucho más inmediatas aunque de menor efectividad en el largo plazo, está por ejemplo el alcohol, el cigarro, otro tipo de drogas, pero también está el sexo anónimo, la comida,  el cruising.  No es raro, que muchas de estas estrategias a la larga, generen más problemas de los que resuelven puesto que se convierten en un ciclo complicado de romper, y la cosa va mas o menos así: He tenido una semana de perros en el trabajo, me conecto un rato a alguna aplicación de ligue, quedo de verme con alguien, cogemos, me divierto y me relajo (hasta ahí todo bien), la cosa comienza a complicarse la siguiente vez que estoy estresado, y la próxima y la próxima, porque entonces ante cada una de esas situaciones estresantes, tendré que recurrir al sexo para poder sentirme relajado y como con cualquier comportamiento adictivo, cada vez seré más dependiente, cada que sienta el mínimo nivel de ansiedad tendré que recurrir al sexo casual para poder tranquilizarme. 

¿Y qué hay de malo con eso? Bueno, mientras no sea tú única alternativa para afrontar el estrés todo bien, pero a veces las cosas no van tan bien y se nos salen un poco de las manos, de pronto te das cuenta que aunque dices querer tener pareja, nunca te das el tiempo de conocer a nadie a profundidad porque vas de un episodio a otro de sexo esporádico, de pronto en la ansiedad del momento tienes prácticas de riesgo o incluso te expones a situaciones peligrosas, todo esto a la larga, te va causando más de esa incomodidad que estabas buscando evitar en un primer momento. También están esos fantasmas y esas creencias distorsionadas de “lo promiscuos que somos los homosexuales” (los datos sugieren que no hay diferencia con los heterosexuales) pero si estás inmerso en una dinámica como la que describo arriba, quizá no veas eso con claridad y sólo termines creyendo que eso es verdad o aún peor, sintiéndote culpable. 

Y luego está el rollo de las drogas que fue por lo que empezamos a hablar de esto en primer lugar, para algunas personas los encuentros sexuales también son motivo de cierto nivel de ansiedad y el alcohol u otras drogas hacen que esa ansiedad pueda disminuir, pero igual que con el sexo, se puede entrar en una espiral en la que después sólo se podrá tener relaciones sexuales si existe alguna droga de por medio y nadie nunca toma mejores decisiones estando drogado, al contrario, es posible que la combinación ansiedad-sexo-drogas, te lleve a una inadecuada toma de decisiones que termine complicando aún más las cosas. Muchas veces, ese ciclo se perpetúa hasta que no se presenta algún evento suficientemente serio que permite romper con ese ciclo. 

¿Y luego? Como en todos los procesos de cambio, es importante reconocer que hay algo de quien uno es que se desea cambiar, que eres un ser humano y que como todos los seres humanos a veces fallamos, pero también tenemos una serie de habilidades para enmendar cosas y empezar a hacerlas de manera distinta. Y pues si vamos a cambiar algo, entonce hay que aprender a hacer las cosas de otra forma. Para lidiar con el asunto del sexo compulsivo, ve con un psicólogo para que te ayude y acompañe a lo largo de este proceso, enfoca  tu atención en tus capacidades, en todo eso que sí haces bien y que te gusta, para que puedas dejar de obsesionarte con aquello que no ha ido tan bien.

Aprender cosas nuevas, establecer metas a corto plazo también tiene efectos muy positivos en la salud mental, déjate disfrutar de los pequeños éxitos. Dedica tiempo a tus amigos, tener una red solidaria de amistad es algo con grandes beneficios para las personas, pero hay que hacernos tiempo para eso y procurar a las buenas amistades. El ejercicio también viene muy bien, y aquí no puedo ser suficientemente enérgico a la hora de insistir en ponerse metas reales, empieza con algo sencillo y mantenlo por tres meses, ya después habrá tiempo para tener cuerpo de modelo. Lo mismo para el asunto del tabaco, el alcohol y las drogas. Con el alcohol y el tabaco quizá convenga una reducción paulatina para que puedas ir apreciando su evolución, si estás consumiendo drogas más fuertes, cristal, heroína, buscar ayuda es fundamental para iniciar el proceso de desintoxicación, hay muchas ONG que pueden ayudarte con eso.

Tener sexo puede ser maravilloso, tanto como comer, ir de viaje, salir con los amigos, ir a hacer ejercicio. No hay nada de malo en el sexo casual, siempre que tu vida no se limite a eso. Aunque pueda sonar trillado, siempre es un buen momento para comenzar a adueñarnos de nuestra vida y nuestras decisiones, para empezar a ser felices.