MI CUERPO ES MÍO… ¿PERO MI SEXUALIDAD ES DE MIS PADRES?: HABLEMOS DEL PIN PARENTAL

Por: Psic. Karina Reynoso Segoviano

¿Cómo sería una sociedad en la que terceras personas, desde sus prejuicios, dictaran lo que deberíamos de saber? En la que los terraplanistas modificaran a voluntad las clases de Geografía para acomodar nuestro conocimiento del mundo hacia su visión personal, simplemente porque la idea de que la forma de la Tierra sea geoide no les atrae.

En este momento, mientras este texto es leído, una circunstancia parecida se contempla, y no solo eso, se exige. Como lo es el llamado pin parental, en el que se busca la restricción de la educación de la sexualidad a menores, desde un veto dirigido por los padres de familia, hacia las instituciones educativas. Es decir, justificar desde el marco de ley, sus prejuicios adultos, y su disminuida noción de lo que involucra una educación de la sexualidad hacia los menores… simplemente porque la idea no les atrae.

Tendríamos, entonces, que poner varios puntos sobre la mesa. Por ejemplo que los niños y las niñas tienen derecho a una educación laica, es decir, libre de ideología religiosa, con información científica, al alcance y comunicada de manera congruente a su etapa de desarrollo.

Pareciera ser entonces, que quienes defienden y exigen el pin parental, porque la educación de la sexualidad en la infancia no cuadra con la “moral y buenas costumbres”, no toman en cuenta que desde el proponer un veto a la educación de sus hijxs en un enfoque adulto centrista, están cayendo en medidas anticonstitucionales, que no buscan defender a sus hijxs de malas prácticas, si no a defender una postura en la que los menores son de la propiedad adulta, una lucha de egos en la que “ yo lo hice, tengo derecho de decidir que sabe sobre sexualidad” se vuelve su estandarte al entrar en guerra hueca contra las leyes que sientan que les quitan poder sobre aquello que no están listxs para hablar, es decir, no quieren tomar esa responsabilidad, entonces que nadie la tenga para no sentirse vulnerados como padres/ madres, es mucho mejor ¡VIVA LA PATRIA POTESTAD, Y NO VIVAN LOS DERECHOS BÁSICOS DE LOS MENORES! (sarcasmo)

La sexualidad adulta, no tiene la misma finalidad ni procesamiento que la sexualidad infantil. Ese es un punto importante al momento de discutir su renuencia a que exista educación en ese sentido. No es enseñarles a menores de 8 años como tener sexo, es hablarles sobre la naturalidad de sus cuerpos, el establecimiento de límites y las funciones y sensaciones que conllevan, de una forma sana, en la que un adulto no tendría derecho de invadir o violentar. Como adultos, como padres y madres, comencemos a visibilizar la vivencia de la sexualidad en la infancia, promovamos seres libres, y no atormentados porque su entorno adulto, les dice que sus juguetes son suyos, sus cuerpos son suyos, pero su educación y sexualidad, no lo son.