Vivir en matrimonio

Mucha gente (tanto hombres como mujeres) piensa que el matrimonio es sinónimo de esclavitud y la verdad es que no tiene porque ser así.

Sí es verdad que adquieres nuevas responsabilidades y el compromiso con una persona, pero de entrada, se supone que ambos están de acuerdo y por eso decidieron y aceptaron unir sus vidas.

El hecho de estar casado no significa que tengas que renunciar a tus amigos, familia o momentos a solas contigo mismo, ya que en ningún momento dejas de ser una persona individual. No tienes por que convertirte en muérgano de tu pareja ni perder tu esencia. Tampoco implica volverse adicto al trabajo y perder tu vida social y mucho menos ver a tu pareja como una bruja o un ogro que no te deja hacer nada o que solamente te quiere controlar. Aún estando casad@ puedes salir con tus amigos (obviamente será con menos frecuencia) y divertirse de manera responsable, sin faltarle al respeto a tu pareja o a tu relación.

Es muy probable que existan días en que no soportes a tu pareja y quieras salir huyendo, déjame decirte que es algo totalmente normal, convivir todos los días con la misma persona no es trabajo sencillo ya que cada cabeza es un mundo, lo bonito de todo esto es tener una buena comunicación (saber expresar lo que sentimos y también saber escuchar lo que nos están diciendo) y arreglar los problemas o diferencias que surjan. No porque un día queramos estar solos o no queramos estar con nuestra pareja significa que ya la dejamos de amar o que algo anda mal. Hay veces que simplemente necesitamos estar solos o salir a platicar con algún amigo/a y es muy válido, no pasa nada, pero lo fundamental es ser muy sinceros y comunicarlos siempre y también saber escuchar y entender al otro.

Nunca he estado casada, pero desde mi punto de vista, el matrimonio es una aventura hermosa con sus altas y bajas. Un trabajo en equipo día con día con una constante comunicación y sinceridad, sin suponer nada y sin olvidarnos de nosotros mismos. Compartir todos los días de tu vida con una persona es una decisión fuerte pero una vez que la tomas, lo haces convencido y consciente que no todo será perfecto. Te sumerges en un mundo nuevo en donde ambos deciden, si lo hacen fácil o se complican la vida. En todas las relaciones es muy importante la comunicación para poder expresar lo que sentimos, pensamos, necesitamos, lo que nos gusta o nos molesta y también lo que esperamos de esa persona; y también el respeto para poder estar abiertos a la opinión del otro y no verla como un ataque sino como un punto de vista diferente que nos puede aportar cosas que nosotros no habíamos considerado. Aprender a expresarnos desde lo que necesitamos y no desde el reproche o el reclamo, hablarlo en el momento y en el mejor de los planes en lugar de evadirlo y que se haga más grande. Aceptar que no somos perfectos y que cometemos errores pero saber que podemos superarlos y seguir adelante, que no al primer problema tenemos que tirar la toalla o salir corriendo.

En fin… el matrimonio es algo que se construye todos los días entre dos personas. Un nuevo capítulo en donde podemos hacerlo tan bonito o feo como queramos y cada matrimonio es diferente, no te compares con tus amigos o con tus papás o conocidos. El matrimonio es como una plantita que se tiene que regar y que a cada uno le toca poner el 50% de agua para que esa planta crezca sana y dé frutos. No podemos dar de más ni poner siempre o la mayor parte del tiempo, la parte que le toca al otro por qué estaríamos en un desequilibrio y a la larga se vería afectada la relación.