¿Esclavos de la heteronorma?

El día de hoy se conmemora a nivel internacional el día del hombre, con el objeto de proporcionar un día de conciencia mundial que torna alrededor de promover modelos de masculinidad positiva, erradicar la discriminación que existe en contra del hombre desde modelos misándricos radicales y promover la salud y contribuciones del hombre hacia la humanidad.

Parece que de alguna forma, es necesario recodarle de tanto en tanto a la humanidad que ser hombre no es sinónimo de ser malo. Que si, de múltiples formas, históricamente si se han podido vivir desde un privilegio, no es causal de violencia hacia los herederos de la carga patriarcal en la que vivimos actualmente.

En épocas actuales, la palabra masculinidad tiene una carga social negativa implícita, lo que no permite que se pueda modelar o evolucionar hacia la versión realista de lo que significa ser hombre, porque de forma inmediata,  es atacado desde la heteronorma y parece ser, de una manera un tanto paradójica, que al querer darle un significado positivo, real y sano a la vivencia masculina se le priva de fundamento ya que es atacada por existir.

Pareciera ser entonces, que la mejor herramienta con la que se cuenta es la educación desde la infancia, en la cual la masculinidad se fomenta desde el incentivo de ser mejores personas, no desde la humillación y la violencia. Recordemos que, si como humanidad buscamos cambios estructurales en materia de equidad no podemos ser artífices de perpetuidad de violencia, independientemente del género.

No hablemos de masculinidades tóxicas, hablemos de la desconstrucción de las masculinidades. Hablemos de deconstrucción social. Y quizá, un día, los hombres dejaran de sentir que son esclavos condenados de la heteronorma.