Cuando todos pueden hacer lo que quieran: Poliamor y ética.

Sin agencia, no hay libertad. Sin honestidad, no hay autenticidad. Sin consentimiento, no hay compromiso. Sin compasión, no hay amor.  

Desde donde yo lo veo, para elegir a una pareja, a una persona con quien vas a compartir tu vida, lo ideal es que esa persona sea un confidente, un cómplice, un apoyo, una inspiración y una guía. A veces no sucede así. Además, creo que cualquier relación, no sólo las románticas, debería partir de la ética. Dudo que alguien busque intencionalmente estar con una persona que le miente y busca hacerle mal. 

En el poliamor, teniendo más de dos participantes, la ética es vital. El problema es que asumimos que todos compartimos la misma idea y entendemos lo que es ético de la misma forma; tendemos a obviar que nuestra pareja debe pensar igual que nosotros. Si en la monogamia existen diferencias de significado en cuanto a lo que es ser fiel y romántico, ¿qué pasa en el poliamor?

En mi jornada personal y académica por este tema, he leído a varios autores que proponen varias bases para llevar una relación poliamorosa éticamente. Algunos proponen dos elementos, otros tres. Yo he decidido seguir mi propia idea basándome en cuatro principios esenciales: la agencia, la honestidad, el consentimiento y la compasión.

Agencia: Puedes hacer lo que se te dé la gana

A diferencia del amor romántico tradicional de cuentos de Disney, en el poliamor consideramos que nadie nos pertenece. Todos somos personas independientes y, por lo tanto, somos libres de actuar como queramos. El ideal es respetar la agencia (capacidad de acción) de todos los miembros de la relación. 

“¿O sea que mi pareja puede hacer lo que quiera? ¿Como irse a acostar con medio mundo? ¿Y YO NO LE PUEDO DECIR NADA?”, me han dicho algunas personas. Probablemente tú también lo pensaste. 

Y… sí. Eso es exactamente lo que significa. La libertad de agencia incluye libertad sexual, emocional, de su tiempo y de su espacio. Todos son libres de hacer con su vida lo que quieran. No te preocupes, a mí también me dio pánico. 

La parte bonita de esto es que, si mi pareja es libre de ir con quien quiera, estar donde quiera, tiene opciones infinitas y decide estar junto a mí, realmente me está eligiendo. No soy la persona con la que tiene que estar, sino la persona con quien elige estar. 

Honestidad: ¡Nomás avísame!

Cuando tú o tu pareja tienen “tanta” libertad, es importante que se manejen con honestidad. ¿Suena obvio? Tal vez. Sin embargo, puede ser sorprendente lo diferente que es la “honestidad” para varias personas.

¿Lo dices todo? ¿Puedes tener privacidad o eso es ser deshonesto? ¿Es necesario que le cuentes a tu pareja cosas que tal vez no se sienta cómodo sabiendo?

Como en todas las cosas del poliamor, no hay una receta aplicable a todos. Lo importante es que los miembros de la relación puedan comunicarse y determinar qué es lo mejor para esa relación en particular

Ayuda saber para qué quieres ser “honesto”. Principalmente creo que es útil para poder identificar clara y específicamente las necesidades que tienes y permite llegar a acuerdos y límites más efectivos. Si soy honesto conmigo mismo, puedo saber qué es lo que necesito y hasta dónde estoy cómodo en mis relaciones. Si no puedo ver eso y admitirlo ante mí, ¿cómo podrían mis vínculos adivinarlo?

Un último comentario antes de continuar al tercer principio: mentir. Aunque puede parecer que mentir es simplemente decir algo que no es verdad, hay un pequeño vacío legal: si no lo digo, ¿es mentira? En algún momento leí que si posees información que afectaría el comportamiento de la persona con la que estás interactuando y la escondes, estás mintiendo… Pero creo que eso es tema de otro artículo.

El punto es que los involucrados posean toda la información necesaria para dar su consentimiento. 

Consentimiento: Quédate sólo si es lo que quieres. 

¿Qué me protege entonces de estar en una relación con alguien que hace cosas que me incomodan o me hacen daño? El consentimiento. Alguien me preguntó hace poco qué pasaba cuando querías dejar una relación pero no podías porque esa persona te ayudó en algún momento y dejarla te haría sentirte mal. En ese caso, el consentimiento no se está dando libremente, más bien es coerción. 

En una relación ética, todos los participantes tienen la capacidad de retirar su consentimiento en cualquier momento. Desafortunadamente, en nuestra cultura se idealiza y valora el estar en una relación por culpa o por obligación. Se vuelve muy fácil decir “no puedo dejarlo porque llevamos mucho tiempo y sería como tirar todo a la basura”, “si lo dejo, ¿qué va a hacer sin mí?” o “me ha ayudado tanto, ¡qué malagradecido sería si lo dejo ahora!”. En esos casos, la persona se quita la responsabilidad de lo que quiere y se la adjudica a esos conceptos abstractos. La realidad es que si estás ahí, es porque lo eliges (por supuesto, excluyendo situaciones extremas donde se prive de libertad a una persona mediante violencia o amenazas a su vida). 

Compasión: Recuerda que estás con alguien que te ama

Si todos hacen lo que se les dé la gana, son honestos y eligen estar juntos, ¿no hay muchos problemas y heridas? Puede suceder. Sin embargo, aquí entra el principio que a veces se obvia: la compasión. Estoy en una relación porque amo a esas personas y porque me siento amado. Partiendo de esa premisa, hay que considerar que todos los involucrados actuarán con el bienestar de sus seres amados en mente

Aunque a veces parezca incongruente, todos hacemos lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos disponibles. Aquel novio que se alejaba cuando teníamos una pelea estaba buscando el bienestar de la relación tratando de que el conflicto no creciera fuera de proporción… Y yo, al insistir y buscar, buscaba lo mejor para nosotros intentando que el conflicto se resolviera lo antes posible. Ninguno de los dos estábamos “mal” ni actuábamos con dolo. Simplemente teníamos formas de resolver conflictos incompatibles. 

La utopía(?)

Cuando dos (o más) personas se relacionan respetando y ejerciendo su agencia, siendo honestas, dando su consentimiento y actuando con compasión, es muy probable que se vivan en gozo y crecimiento. Mi pareja puede hacer lo que quiera pero elige estar conmigo, sabiendo todo lo necesario y dando su consentimiento para seguir juntos porque ambos estamos actuando con el bienestar del otro en mente.

Suena utópico, lo sé. Las relaciones poliamorosas necesitan mucha flexibilidad, comunicación y autoconocimiento para poder brindar el mayor gozo posible a sus participantes. Lo importante no es hacerlo perfectamente sino saber que tu relación va a ir cambiando y es importante que puedas cambiar con ella. 

En pocas palabras…

Sin agencia, no hay libertad. Sin honestidad, no hay autenticidad. Sin consentimiento, no hay compromiso. Sin compasión, no hay amor.