Los nombres de la intolerancia.

Por Karina Reynoso y Alejandra Ornelas.

“A mí me daría pena que mi hijo fuera puto” ¿Suena homofóbico? ¿O al menos lo suficientemente violento como para denunciar a la persona que lo dijo? Por supuesto que sí, aunque la responsable de tan desafortunado comentario no opine lo mismo, aunque la persona que dijo dicho comentario considera que más bien el ataque es para ella porque “tiene amigos gay y no es homofóbica”

Esto lo dice Celia Lora ante la negativa de un joven de tomarle una fotografía en la cual se encuentra desnuda de la mitad superior del cuerpo.

La señora Lora parece no comprender que ejerció un acto violento en más formas de las que le resultan evidentes.

No solamente ejerce comentarios homofóbicos contra la persona en cuestión y contra la comunidad LGBTI, si no que también, desde su versión narcisista del mundo, considera que una acción exhibicionista no solicitada no se considera de alguna manera violencia sexual. Justo terminando en mes de la celebración de la comunidad lgbt+ las declaraciones homofóbicas, de intolerancia e ignorancia siguen dando de qué hablar y mostrando la poca capacidad que algunas personas tienen para afrontar y entender la evolución social y mundial donde se practica la inclusión y tolerancia.

Para cerrar el mes, declaraciones como las de Celia Lora, un representante de la marca Nivea, Mauricio Clark entre otros, muestran lo que la arrogancia, egocentrismo y falta de sentido común hacen de nosotros hoy en día.  Aunque… realmente están mostrando y recalcando lo machista e ignorante que es nuestra cultura, el que las declaraciones sean por parte de personas “famosas” revela lo que realmente sucede en nuestro país, pues, ¿Cuántos mexicanos y mexicanas no los apoyan y piensan igual? Simplemente ver diario una noticia de crueldad y violencia que desafortunadamente llegan a ser letales hacia personas de ésta comunidad, demuestra que eso que tanto reprobamos de los famosos ya mencionados, es sólo una pizca del odio que hay entre nuestra sociedad.

No es nada nuevo, las declaraciones homofóbicas, innumerables veces, distintos personajes famosos han hecho declaraciones muy fuertes expresando su desaprobación y repudio.

Emmanuel en el 2016 “Yo no quiero asustarlos, y me cuesta un poco de trabajo decirles lo que les voy a decir, pero dentro de lo que viene en los libros de la SEP le están pidiendo a los maestros que a la fuerza lleven a la escuela un kit de ropa de niños y un kit de ropa de niñas. Y les van a decir que los niños se vistan de niñas y las niñas de niños”.

Manny Pacquiao igual en el 2016 manifestó que las personas que mantienen relaciones homosexuales ”son peores que animales”. ”¿Han visto a algún animal manteniendo relaciones entre macho y macho o entre hembra y hembra?”. Los animales, dijo, son mejores porque pueden reconocer las diferencias de género. 

Darío Larralde en el 2018 con múltiples videos expresando en síntesis lo siguiente: “Yo sé que Hitler era una mala persona, pero en eso sí lo apoyo: los putos gays son una plaga”. “Me cagan los putos gays, les tengo una pinche fobia y a cada parte a la que yo voy siempre hay un puto gay en cada esquina. Todo lo que hace su comunidad, todo lo que hacen ustedes, todo lo que representan nunca lo voy a aceptar

Vicente Fernández en el presente año al rechazar el trasplante de hígado “Me querían poner el hígado de otro cabròn y les dije: ‘yo no me voy a dormir con mi mujer con el hígado de otro güey. Ni siquiera sé si era homosexual o drogadicto”

Y la lista puede continuar… pero lo más importante es todas esas declaraciones, acciones e ideas retrógradas, de toda la población que no es “famosa”, personas que se escudan en su libertad de expresión, en la biblia o creencias religiosas o simplemente en “lo que les enseñaron en casa” que solo muestran un trasfondo de ignorancia, narcisismo, miedo al cambio… o tal vez miedo a aceptar que ellos mismos han sentido esa atracción hacia su mismo sexo y al sentirse amenazados ante alguien que durante un proceso duro y valiente logró aceptar su preferencia genérica.

La deshumanización del amor libre y respetuoso es algo que en los tormentosos momentos que vivimos como sociedad es algo que no nos podemos dar el lujo de perder. Por esto mismo se exhorta a las personas que no empatan con las ideologías o preferencias de otras personas que se hagan la siguiente pregunta ¿Qué no es nuestra capacidad de amar lo que nos hace más humanos?

O por consiguiente ¿Soy tan egocéntrico de pensar que el prójimo debe pensar o actuar como yo? ¿Querer lo que yo quiero? ¿Amar a quien yo amo? O quizá, solo quizá me corresponde no hacerme esas preguntas y permitirle a las personas vivir su vida en paz. Después de todo, el vivir sin ser violentados es derecho y obligación de todos.

Los motivos son variados, y sin lugar a dudas infundados. Las personalidades con voz pública con miles y miles de seguidores deberían considerar que las palabras tienen poder, que deben tener una pizca de inteligencia, criterio, sentido común y responsabilidad por sus declaraciones y las consecuencias que éstas tengan.

Como Vínculo Colectivo, queremos concientizar sobre el derecho de la libre expresión, pero también recordar que tenemos algo llamado cerebro y que de vez en cuando hay que conectarlo con la lengua para pensar antes de hablar acerca de temas tan delicados como éste lo es, si lo que no se nombra no existe, lo que se nombra tiene ecos perpetuos que podrían llevar a la cúspide de la iluminación o al abismo del odio y la ignorancia.