¿Cómo saber si estás intenseando?

La frase suena por todos lados y con todas sus variantes: “estás intenseando”. Aunque honestamente no he encontrado que exista un verdadero consenso cultural al respecto. Me parece que no todos están de acuerdo en lo que significa aquello de intensear, es similar al Duvalín, todo mundo lo ha probado, pero poca gente sabe realmente qué es y me temo que yo tampoco estoy tan clara, así que haré mi mejor esfuerzo por no dejarte más confundido que como te encontré. Una gran diferencia es que cualquiera acepta feliz un Duvalín y en cambio, la acusación de estar siendo intenso da más miedo que la llorona, el coco y las declaraciones de impuestos, todos juntos.

Empezando por el principio, trataré de dar una definición: el asunto de intensear tiene que ver con una expresión emocional, eso creo que todos lo tenemos asentado ¿no?. La cosa es que la mentada expresión al parecer es “exagerada” a los ojos del que la presencia o la recibe, en pocas palabras vivimos en un mundo en el que los demás pueden decidir si estás sintiendo o expresando “demasiado”. ¿Ya cachaste lo ridículo del asunto? Si todavía no, ni te preocupes, porque me voy a seguir en esa línea hasta el final del artículo.

Esta onda de tenerle tanto miedo a la expresión de sentimientos pareciera ser bastante nueva dentro de nuestra cultura. La realidad no podría estar más lejos de ésto, sólo cambiamos de modalidad. El cliché es por demás conocido: los hombres no lloran porque se ven débiles y las mujeres no se enojan porque se ven feas (o al menos eso dicen, yo tengo una teoría bastante diferente en la que me dedicaré a ahondar otro día). Los que se rechazaban eran los sentimientos percibidos como negativos y sólo bajo condiciones extremas se validaba su emisión. Hasta Pepe el toro tuvo permiso de llorar, pero se le tuvo que morir el hijo para que eso sucediera, que por cierto, ¿sabías que en esa escena nunca grita “Torito”? Búscala, has vivido engañado todos estos años.

Claro que ese no cuenta como un momento exagerado e “intenso” ¿o sí?. Va de nuevo, aquí el problema es que estas cosas suelen ser decididas por alguien más, suena muy extremo que alguien acusara a otra persona de estar sobreactuando ante la experiencia de un hijo muerto, pero la metáfora es útil. ¿Cómo saber que ya te estás pasando? ¿Cuando le preguntas a la persona con la que llevas saliendo por 2 meses para dónde va la relación? ¿Y si sólo es un mes? o ¿qué tal si le mandas un mensaje al día siguiente de la primer cita? Nadie se ha dedicado a definir los protocolos de ligue, todos parecen decidir desde sus pequeños mares de inseguridades y miedo al compromiso. Si, leíste bien, todos esos que andan acusando a los demás de “intensear” son un montón de pequeños venaditos asustados.

De alguna manera hemos convertido la atracción y el afecto en algo negativo, bueno, realmente no, pero eso pareciera. Cada vez me encuentro más personas dispuestas a visitar regularmente al dentista que a exponerse mandando un mensaje de buenos días a la persona que les gusta. Es excelente que la salud bucal mexicana mejore tanto, pero qué tremendo desperdicio si no tienes quién bese esa perfecta y blanca sonrisa porque tus temblorosos dedos no logran presionar en “enviar”. ¿De dónde viene este terror a mostrarte interesado?

Hagamos esto fácil, si crees que es intenso decirle a alguien que te gusta, invitarle a salir, mandar un mensaje al día siguiente de una cita, ¡o hasta el mismo día si se te da la gana!, preguntarle qué busca contigo, hacia dónde va la relación o pedir las cosas que te gustaría que ocurrieran en ella. Hazte un gran favor y déjalo ir. Tienes derecho de manifestar tu interés y mereces encontrar a alguien a quien ésto no le resulte amenazante. Si no te gusta que esa personita con la que estás saliendo se desaparezca por días y al parecer te busque sólo cuando le conviene ¡dile! Si te choca que te deje en visto ¡dile! Y si mueres de ganas de verla ¡dile!. Lo peor que puede pasar es que no recibas lo que buscas y quedes entonces disponible para buscarlo en otra parte. Quien te tache de intenso por algo así, necesita ir a revisarse a sí mismo, no estás haciendo nada mal.

Si te amenazan con terminarte porque no contestaste un mensaje en 2 horas, si te llaman 35 veces mientras estás en el cine con el teléfono en silencio, si llegan a gritarte a las 3 de la mañana fuera de tu casa porque les dió un ataque de celos o si te acosan siguiéndote a la escuela o esperándote a que salgas del trabajo. ESO si es intenso, siéntete libre de reportarlo con las autoridades pertinentes y enviar al individuo en cuestión a evaluación psiquiátrica para que reciba la medicación que requiere. Deja de permitir que tu miedo al rechazo rija sobre tus decisiones, a todos nos mandan a volar de vez en cuando y siempre se supera. Te invito a hacer el experimento, manda ese mensaje que tanto miedo te da, descubre tu fuerza y con suerte puede que consigas una cita ardiente para el fin de semana. De verdad, por favor ya supérenlo; sentir, querer y desear es de seres humanos, si les falta drama en la vida, para eso está Netflix.