Esto de la poligamia… ¿Con qué se come?

Seguramente has escuchado el término últimamente y si no, felicidades ahora que por fin ha llegado el internet a la cueva en la que que vives. Amor libre, relaciones abiertas, swinging, poliamor… seguro alguno te suena. De pronto, de un tiempo para acá, las redes sociales están inundadas con estos temas. Las cosas han cambiado muy rápido, hace apenas unos años el tema era completamente desconocido para la mayoría. ¡Bueno! Ahora sigue siendo desconocido, pero al menos los términos empiezan a resonar. Un poco como con tus clases de química y biología en la prepa, te suena a que en algún lado lo viste, pero no sabes qué es.

Empecemos por el principio, etimológicamente hablando: “gamos” es griego y significa vínculo o unión íntima. Seguro te hace sentido si piensas que monogamia se refiere a tener una sola pareja o de perdida, eso se supone. Bajo este concepto, la poligamia debería hacer referencia exclusivamente a la práctica de tener varias relaciones eróticas y/o románticas. Pero ¡ah! ¿verdad que no es lo que has escuchado?, te invito a que corras a un diccionario (obvio no harás eso, seguro ya ni te acuerdas de cómo se usan) o puedes preguntarle a Google y te vas a encontrar un montón de definiciones que hablan de matrimonios múltiples y de la práctica de que un hombre tenga varias esposas (casi nunca se contempla la estructura opuesta), eso mi querido lector, se llama heteronormatividad. La estructura cultural tradicional que busca relaciones exclusivas ni siquiera considera la posibilidad de que exista otra manera de vincularse “formalmente” que no sea el matrimonio… pero habemos quienes ya encontramos algunas. Otro día nos dedicamos a revisar el glosario completo de los tipos de polirelaciones que existen, hoy quisiera dedicarme más a dar a conocer quiénes somos los que las practicamos y por qué.

Lamento decepcionarte, casi todos parecemos seres humanos normales. Somos comunes y corrientes, tenemos estilos de vida igual de estereotipados, nos gustan las mismas películas, ir a los mismos bares y comer los mismos helados… sólo que a veces necesitamos porta cepillos de dientes tamaño jumbo y cuando buscamos departamento, es importante que quepa bien una cama King Size y que haya espacio extra en los closets.

La parte más importante a aclarar es que estamos exactamente igual de dañados que todos los demás, definitivamente NO hemos encontrado la panacea relacional, eso no existe (perdón por ponchar tu burbuja, te aviso de una vez que tú tampoco la tienes). No tenemos superioridad ética ni somos mejores ni peores en nuestros amores, simplemente los llevamos diferente. De hecho le subimos unos cuantos grados de dificultad porque lo andamos haciendo un poco a ciegas, ya que la cultura completa está diseñada y dirigida a las relaciones monógamas cerradas. Piensa en todas esas películas y series románticas que has visto a lo largo de tu vida. ¿A poco no todas se tratan de lo mismo? La búsqueda del amor eterno, de esa única persona que complementa perfectamente al protagonista, todo termina en boda, con la promesa de que todo será miel sobre hojuelas hasta el fin de los días. Ya sé, ya sé, todo es una gran estafa, la tasa de divorcios anda ya casi en el 50% en muchos lugares, si ya formas parte de esas filas: ¡bienvenido al club!. ¿Cómo decidiste lidiar con eso? ¿Eres de los que aún tiene fe y anda buscando el segundo round o de los que ya se rindió y no quiere volver a comprometerse jamás? …¿y si te digo que hay una tercera opción?

Mantener un matrimonio monógamo cerrado hace miles de años, cuando el concepto se inventó, era muy fácil. La gente se casaba a los 15 o menos y tenía una expectativa de vida de 30. Ser fiel y exclusivo por 15 años no suena tan complicado, lo malo es que nadie le avisó a la humanidad que se iban a inventar las vacunas y los antibióticos. Aguantar 50 o 60 años sin hablarle bonito un día a la de la farmacia o al instructor de tennis ha resultado ser un reto titánico en el que la mayoría falla catastróficamente. Podemos tratar de culpar a Louis Pasteur de todos nuestros fracasos amorosos o aceptar que tal vez es momento de buscar una estructura relacional que se adapte mejor a este siglo. Algo que tienen en común todos los diferentes estilos de poligamia es que se centran en el concepto de que nuestra pareja o parejas no tienen por qué relacionarse exclusivamente con nosotros, la libertad de nuestros seres amados para vincularse con otras personas es un principio básico, junto con la responsabilidad emocional, el cuidado de las relaciones y niveles de honestidad y comunicación que para muchos podrían catalogarse hasta de crudos y dolorosos, pero son esenciales. Efectivamente, si ya lo estabas pensando, a veces parece que nos gusta sufrir, pero cuando se hace bien y se juntan las personas correctas, se resuelven muchos de los problemas inherentes a la monogamia que muchos ya no queremos soportar. Prometo poco a poco abordar cada uno de los estilos de polirrelaciones que hay allá afuera, pero cada uno es tan distinto del siguiente como las relaciones en general, incluso sin tomar en cuenta que cada persona le pone su “toque” individual.

No soy la única que lo piensa, hay cada vez más estudiosos de las relaciones de pareja alrededor del mundo que están abordando el tema de la crisis relacional de hoy en día desde éste punto de vista (y no, no todos son mis cuates). Algo definitivamente requiere flexibilizarse porque al parecer, las parejas actuales tienden cada vez más a romperse, en lugar de fluir y acomodarse a las necesidades de sus participantes. No estoy de ninguna manera sugiriendo que la opción sea la poligamia, créanme, siempre digo que estas cosas no sólo NO SON para todos, de hecho son para casi nadie. Muy seguido no lo pasamos bien, la frecuencia de las crisis de pareja a veces se multiplica en lugar de disminuir y no es tan divertido como en las series o las películas que abordan el tema. Igualito que en la monogamia, hay un montón de patanerías y traiciones, muchos fallan y lastiman. Pero es la manera en que estamos intentando funcionar. Lo único que puedo decir es que tal vez no sea siempre, pero cuando las nubes se despejan y todo fluye bien, el resultado si es amor multiplicado… y es glorioso.