Haciendo propuestas que no te puedan rechazar (cómo negociar en pareja)

Confieso de una vez que hice publicidad engañosa, el título de este artículo es una estafa y yo soy una farsa completa. Las negociaciones exitosas en pareja justamente se fundamentan en que ambos rechacen las propuestas del otro. Así que puedes dejar de leer ahora mismo o tal vez darme la oportunidad de explicar por qué es buena idea que tu pareja te batee de vez en cuando.

Si te encantan las pelis de terror pero el novio las odia, mientras que aquél es fan de las comedias románticas que a ti te pueden causar vómito explosivo en cualquier momento, no tiene mucho sentido que terminen en esa corrosiva dinámica de forzarse mutuamente a ver las pelis del otro ¿no crees? Sin embargo, así es como la mayoría de las parejas toma el grueso de sus decisiones, así nos han enseñado a gestionar nuestras necesidades y deseos con nuestros seres queridos: “Yo te impongo o permito que me impongas”, obtener lo que queremos se vive como una constante pelea por el poder.

Aquí es cuando siempre cuento la historia de mi tía: cuando se casó, ella y su vato decidieron que la mejor idea para decorar su casa era que se dividieran las habitaciones entre los dos, cada uno tendría algunos espacios que le serían completamente exclusivos para acomodar y decorar como mejor le pareciera. El resultado, como podrás imaginar, fué catastrófico. La cocina que era propiedad de ella, se convirtió en el “Reino girasol”, porque le encantan y compró absolutamente todos los aditamentos e instrumentos de cocina que encontró con girasoles. Mientras tanto, el estudio que era de él parecía un set de película de Sherlock Holmes, victoriano y lúgubre. Al final, ambos detestaban la mitad de su casa y el hecho de que amaban la otra mitad, parecía poco relevante; al parecer aquello que odiamos tiene mucho más peso que lo que amamos, así que no se compensaba. Cuando se cambiaron de casa, decidieron decorar juntos todos los espacios y probablemente evitaron un divorcio con eso.

¿Por qué rayos intentamos estas divisiones y batallas extrañas entonces? Mi hipótesis es que tenemos una mala concepción de lo que debe ser individual y lo que debe ser conjunto cuando hacemos vida de pareja.

Por un lado, tenemos una cultura que nos enseña a amalgamarnos como si uno fuera las pasas y el otro el panqué (puedes cambiarlo por nueces si no te gustan las pasas). En nuestra sociedad, iniciar “bien” una vida juntos implica perder libertades, dejar atrás actividades deportivas, hobbies, clases, reuniones, pasiones y hasta relaciones con amigos o familia. Entonces comienza este argüende de obligar a la novia a ir contigo al estadio de fut los Domingos, porque a fin de cuentas ella te forzó a ir de compras el Sábado. Si tan sólo supieras que esa nostalgia que tienes mientras miras tu vaso de cerveza y piensas en tus cuates gritando contigo, orgullosamente uniformados con los colores de su equipo es la misma que tu novia siente cuando te modela 5 pares de zapatos diferentes y tú le contestas que “todos se le ven bien” …cómo se nota que no tienes idea de qué tacones se ven bien con pantalones de vestir, qué feo que seas así, deveras.

Lo que recomendaré a continuación va a sonar muy loco, pero puede funcionar: ¿y si en lugar de intentar sostener esos pocos resquicios de tu individualidad pegado como de la cadera a tu pareja, de verdad la conservaras? El chiste para negociar en pareja es aprender a pedir lo que queremos y necesitamos, con la consideración constante de que eso no puede imponerse sobre lo que quiera y necesite el otro. Además de tomar en cuenta que si no podemos cubrir todo lo que requiere, es muy válido que busque hacerlo con alguien más. Ojo: obvio dentro de los acuerdos que tengan, luego no anden diciendo que yo les di permiso de buscar afuera lo que no tienen en casa.

Para llegar como todo un campeón a buenos acuerdos ganar-ganar necesitas primero que nada, saber bien qué es lo que quieres, no andes pidiendo a lo loco que luego por eso te contradices o peor tantito, pides algo que ni querías y más horriblemente aún, te lo pueden hasta llegar a conceder. ¿Te acuerdas de esa vez en la que viste un video bien chistoso de unos lindos hurones y terminaste con una criatura apestosa, incontrolable y mordelona en tu casa? Bueno, imagínate qué espanto si encima ese ex tóxico te hubiera regalado al condenado hurón.


Ya que sepas lo que quieres, es hora de pedirlo claramente y si te sale, hasta de forma bonita. Hazte a la idea por favor de que esa es tu mitad y a continuación le toca a tu pareja la contraparte. Si no coinciden es momento de negociar, lo importante es que encuentren un terreno medio, siempre es mejor que ambos terminen con una opción que les guste aunque no les encante. Si lo que andas buscando es un estilo de vida en el que absolutamente todo sea como, cuando y donde lo quieres, recomiendo ampliamente una estable existencia de soltería, tal vez acompañado de un cactus que no te demande demasiado. Este asunto de meter al amor en nuestra vida, requiere mucho espacio.