¿Tu juguete trató de matarte?

Buena idea: Quieres avivar las actividades extracurriculares en el dormitorio y se te ocurrió comprar un par de cositas medio kinkys.

Mala idea: Te gana el codo, prefieres gastar parte del presupuesto en la fiesta y ahora estás en urgencias, con un pedazo de tu “cosita kinky” encajado en las tripas, todo por no comprar calidad.

Hay cosas con las que te puedes arriesgar en esta vida y cosas con las que no. Puestos de tacos de muerte lenta en alguna estación del metro a los que ni los perros callejeros se acercan, saltar en paracaídas con promoción 2×1 en “Vuelos Gutiérrez” y comprar tus juguetes sexuales en apps de compras chinas entran en la lista de LO QUE NO. Deja los riesgos y las aventuras para algo menos peligroso, como nadar con tiburones,  guardar las revistas porno en ese cajón que nunca limpia tu mamá o recibir mensajes de “Juan Mecánico” a las 3 de la mañana en Domingo y esperar que tu novia no sospeche nada.

Los juguetes sexuales pueden ser un agregado fabuloso a tu vida, son divertidos, placenteros, novedosos y hasta arreglan disfunciones y problemas de relación. Pero tienes que elegirlos bien. Ya sé, hay tanto en el mercado, que marea y no sabes ni por dónde empezar. Como con casi todo en esta vida, es mejor iniciar de menos a más. Aquí todo depende de qué tan vainilla seas de origen, ojo, si no sabes a qué me refiero con “ser vainilla”, probablemente lo eres. Esto es bien sencillo, comienza por dirigirte a tu farmacia o tienda de conveniencia más cercana y compra un lubricante interesante, hay unos que tienen L-Arginina o provocan sensaciones de calor o frío. No hay manera más sencilla de entrar en el mundo de “agregar diversión” en tu vida sexual. También existen condones que ayudan a sentir más, menos o diferente, ya si quieres el nivel más elevado, compra un anillo vibrador, las marcas populares tienen todas su propia versión, son desechables y bastante entretenidos, recuerda que van por encima del condón y te recomiendo que si lo van a usar, la mujer se ponga arriba para que controle mejor dónde y cómo quiere la estimulación. Hombres, lo siento, ustedes no van a sentir gran diferencia con eso, pero no es como si necesitaran más estimulación de todos modos, por algo se venden tan bien los condones con retardante.

Si se te da la aventura, entonces visita una sex-shop. Seguramente hay alguna no muy lejos de tu casa, no tengas miedo, te aseguro que no llamarás la atención de nadie, no eres el único sucio pervertido que los ha visitado. Ten cuidado si intentas ir disfrazado para mantenerte incógnito, puede que le atines al fetiche de algún otro cliente y salgas de ahí con un enamorado nuevo. Si es una tienda bien surtida, vas a encontrar un sinfín de productos, ¡no te dejes amedrentar! Llévalo con calma y seguramente podrás adquirir unas cuantas cosas geniales. Tómame la palabra nada más con un par de recomendaciones: 1. Si encuentras algo y no logras entender qué es, probablemente es un vibrador. Y 2. Si algo te parece demasiado grande, grueso o peligroso, seguramente lo es, pasa de largo hacia un pasillo más fresa.

Ahora, hablando muy en serio, si no quieres que tu juguete sexual termine atentando contra tu integridad física, consigue algo de buena calidad y de un nivel de complejidad que puedas manejar (no me obligues a contarte la historia de mi amiga a la que una cosa rara con balines rotatorios la terminó pellizcando en salva sea la parte). Los encargados de las sex shops suelen estar muy bien informados sobre sus productos y seguramente podrán calar qué tan teto eres con sólo verte, hazle caso a sus recomendaciones. Claro que van a intentar convencerte de que gastes mucho, por eso debes tener un presupuesto establecido, ojo, para garantizar que te llevas un buen producto, se supone que inviertas un poquito más que en una ida regular al cine con todo y combo.

Si no encuentras una sex-shop cerca de tu casa o de plano te gana la vergüenza, puedes comprar juguetes en línea, obviamente hay mayor riesgo, pero ¡no te preocupes! Aquí unos cuantos consejos:

1- Busca páginas que tengan comentarios de sus clientes, decidas o no comprarles, es muy probable que encuentres buenas historias ahí, ¡el chisme ante todo!.

2- Si vas a comprar esposas, evita las de metal, aún forradas de peluche de leopardo, pueden lastimarte y no me des cuerda con lo que pasa si pierdes las llaves. De tela o cuero con velcro o hebillas son mucho más aguantadoras y seguras.

3- Compra juguetes que no tengan piezas que parezca que pueden llegar a desprenderse o de un funcionamiento demasiado complejo. Como no puedes verlas en vivo, es mejor no arriesgarse y comprar algo que se vea sólido.

4- Si el juguete no parece venir en buenas condiciones o no funciona correctamente ¡No lo utilices! Créeme que no quieres terminar siendo una historia que los médicos de emergencias cuenten en sus fiestas.

Y obviamente, hagas lo que hagas, nunca intentes imponer el uso de un juguete con tu pareja, esas cosas se platican primero y siempre se vale echarse para atrás. Más vale dejar perder la inversión a que te manden a volar.