¿Tronamos o nos encueramos?

Un día despiertas y el pensamiento te golpea la cara como cachetada peor que patada de despeje: tu relación de pareja se encuentra en estado crítico. La aqueja un mal grave y puede ser que no resista. Pasas la mañana absorto en tus pensamientos, desmotivado y triste, estás tan letárgico que pareciera que de pronto tienes un puesto burocrático en el gobierno (¡a la ventanilla 6, señora!). Sin embargo, algo dentro de ti aún late. No quieres rendirte ¿verdad? Todavía hay amor y los recuerdos de los buenos tiempos son irritantemente parecidos a propaganda barata de San Valentín. Entonces vale la pena, sólo que no sabes ni por dónde empezar a ponerle pies y cabeza a esto.

No te desesperes, una ventaja es que si están tan mal, difícilmente podrás empeorar la situación, así que casi cualquier cosa que hagas, puede ayudar. Piérdele el miedo, ¿qué es lo peor que puede pasar? Si esta relación termina yéndose por el drenaje, solo debes enfrentar un triste futuro de eterna soledad. Ya sé, no estoy ayudando a que te sientas menos patético, pero si no le entramos con sentido del humor, esto será imposible. Tienes que aceptar que si no haces algo, las cosas no se van a resolver por sí mismas. ¿Quién lo diría? Resulta que si tu carro se descompone, no se arregla solito cuando lo ignoras (puede ser que por fin comprendas por qué se desvieló aquél primer Chevy que tuviste). En general todo en este mundo necesita mantenimiento, ¿qué nos hizo creer que nuestras relaciones no?

El paso #1 es enfrentar la situación, y eso implica abordarlo con tu pareja. Créeme, seguro se ha dado cuenta en alguna medida de que las cosas no están funcionando igual de bien de un tiempo para acá. Ese cliché de terapeuta que dicta: “la comunicación es lo más importante” ¡Es un cliché por una buena razón! Y no, el hecho de que diario platiquen sobre quién creen que va a ganar en esta temporada de Master Chef o cómo les fue en el trabajo no cuenta, la realidad del no estamos funcionando es descarnada, pero necesaria para volver a lograrlo.

Y hablando de eso, ¿por qué funcionaban? Échate un clavado al pasado, a esos tiempos en los que tenías más cabello, pesabas 10kgs menos y tus ojos brillaban con ingenuidad. Si ya me odias por patearte mientras estás en el suelo, enójate contigo mismo porque yo no tengo la culpa de que hayas dejado de ir al gimnasio para quedarte viendo pelis con tu amorcito más seguido, para colmo, con palomitas de caramelo (claro, porque las naturales no te sabotean lo suficiente). ¿Ya vas cachando por dónde va esto? Lo primero que descuidaste en la relación, fue a ti mismo. Es importante concientizar esto, porque cuando sentimos que una relación ya no nos llena, muy seguido, de verdad MUY seguido, los que ya no funcionamos somos nosotros. No extrañas tanto esos primeros días de romance como extrañas los tiempos en los que te sentías bien contigo ¿cierto?

Lo maravilloso en este asunto de la resucitación relacional es que el proceso completo es de mucho autocuidado, antes que del cuidado del otro. Te va a encantar, detengan la cascada de reclamos mutuos en los que es culpa del otro todo lo que ya no sienten, gozan y disfrutan. Si te empiezas a hacer responsable de tu propia felicidad aún dentro de tu relación de pareja y el otro hace lo mismo, empezarán a recuperar toda esa energía que por el momento no encuentran por ninguna parte. Su pobre relación, que en este momento está más seca que el lago de Texcoco (si, ese que rescataron) tendrá chance de reverdecer. Traduciendo entonces, el chiste es que para empezar cada quién revise qué le está faltando y que sean muy realistas al respecto, ¿de quién es responsabilidad que ya nunca salgas con tus amigos?, ¿por qué dejaste de coleccionar las estampitas para tu álbum del mundial o de ir a las convenciones de comics? (¿No te bastó con decepcionar a tus padres, también a Stan Lee?) Tal vez no sientan bonito al descubrir que se han convertido en un obstáculo en el camino hacia la felicidad del otro, pero al menos ahora puedan quitarse de en medio. Duele darse cuenta de que a veces, para estar bien juntos, hay que separarse un poco, pero llegar a estos puntos medios es lo que permite que la relación sobreviva, recuerda que tu otra opción es tener todo el tiempo libre del mundo si terminan tronando.

De una vez te aviso, para que no digas que no se te advirtió: este proceso será más horroroso que ir al dentista (cuando tu dentista es Elba Ester Gordillo). Pero vale la pena si no quieres tener que estar descargando apps de ligue en un futuro próximo, no te asustes, no todo está perdido.