Soltería Maldita en San Valentín

Desde finales de enero, tus redes sociales se van llenando paulatinamente de memes e imágenes con alusión a la fecha. Sabes perfectamente de qué hablo, viste el primer Piolín cargando un ramo de rosas y un escalofrío recorrió tu espalda, el fatídico 14 de Febrero se cierne sobre todos nosotros y si, lamentablemente si esta situación no es deliberada, no tienes un interés romántico con quién pasar el día, el estrés comienza. Sin presiones, pero de pronto parece cobrar vital importancia tener a quién obsequiar flores medio marchitas, chocolates resecos, perfumes genéricos y ositos de peluche de Taiwán (sí, esa fue una referencia pop). Y bueno, ya consideraste reinstalar Tinder por décima vez en el día, tal vez escribirle a tu ex no es tan mala idea como pensabas y ese compañero escabroso del trabajo que siempre le está dando “me encorazona” a tus publicaciones de pronto se ve más interesante. Te has acicalado, salido a socializar y tus amistades están advertidas de que su función más urgente es que te presenten a alguien… pero a pesar de todo ese esfuerzo, lo único que pareces atraer son llamadas de bancos para ofrecerte créditos que, seamos realistas, a la mera hora no vas a poder pagar (mi recomendación es que no contestes). ¿Qué más se supone que hagas sin recurrir a la santería? Antes de que caves tu propia tumba por culpa de la desesperación y le pidas a tu mamá que te arregle una cita con el engendro de alguna de sus amigas, considera la siguiente idea innovadora: tal vez no sea tan malo estar soltero en San Valentín.

Lo sé, suena descabellado, más aún lo que te propongo a continuación. Porque no se trata de buscar ahora las frases famosas anti-capitalistas de boicot para simular que te has vuelto intelectual y de mente oscura de la noche a la mañana. El primer paso para la superación es aceptar el problema, acéptalo pues, vas a estar solo como hongo el 14 de Febrero y eso está bien porque te bastas y sobras. ¿Qué hacer entonces para no terminar haciendo un maratón de comedias románticas malas, mientras tus palomitas te saben cada vez más saladas? Para empezar, acepta y celebra la ocasión: si la soltería te pone triste, no necesitas ocultarlo. Seguramente tienes por ahí un par de cuates/amigas que sienten algo similar y no te vas a enterar si no lo dices tú primero. Con algo de suerte, las películas terminarán siendo vistas en compañía y tendrás quién te pase la Valentina.

Todos tenemos que aprender en algún momento cómo estar solteros, al igual que entender que eso no significa que estamos solos y así nos vamos a quedar. Si la ausencia de pareja está doliendo demasiado y deja huecos difíciles de llenar, es momento de revisar si de verdad esos son espacios que debería estar llenando la pareja. ¿Seguro que tienes suficientes amigos, hobbies, pasiones y perros qué pasear? En pocas palabras: ¿te estás queriendo lo suficiente a ti? Muchos cometen el error de dejarle a la pareja la responsabilidad de hacerlos sentir valiosos e importantes, ¡tremendo riesgo y mala inversión! (no le contestes a los bancos, debo insistir). Esa sensación de valor y suficiencia debería ya estar presente por default, si se te escapa de repente, será mejor idea que te dediques a encontrar primero cómo amarte mejor, para después debatir si esta u otra foto son las mejores para adornar tus perfiles en apps “para conocer personas”. Las parejas están para valorarte sólo en consecuencia de que lo hagas por ti mismo, si no es así, ahórrate las flores y los chocolates para pagar sesiones de psicoterapia, una inscripción al gimnasio, esa clase que siempre has querido tomar o el viaje que te mueres por hacer; apapáchate tú, en esta ecuación eres la prioridad, número uno.

De una forma u otra, sobrevivirás a la fecha y despertarás al 15 de febrero. Puede que aproveches aún más la situación y te des la oportunidad de checar tu estatus de relación. ¿De verdad quieres pareja? ¿Ahora mismo? ¿Para qué? y si es así, y tus argumentos son sólidos, ¿qué estás haciendo para encontrarla? Tal vez descubras que no has reflexionado sobre la clase de persona o de relación que necesitas y te interesa; es posible que tengas actitudes que puedes pulir, nadie es perfecto ¿sabes? Hagamos a un lado la obviedad de que tu persistente soltería te recuerda tu millar de defectos y haz limonada, o mejor aún, mojitos con esos limones. Por encima de todo, pase lo que pase, recuerda que buscar a tu ex, es más peligroso que comerte ese yogur que tiene un mes caduco en tu refri. Si levantas el teléfono en San Valentín, ¡que sea para llamar a más amigos o pedir otra pizza! (porque no le vas a contestar a los bancos, ¿verdad?