¿Me subo o dejo ir el tren?

Las relaciones de pareja no son color de rosa todo el tiempo y es necesario ser más tolerantes y aprender a identificar lo que si es dañino y no nos gusta o nos incomoda.

Una relación nutritiva es aquella que te cuestiona, te hace ver tus errores, te dice las cosas como son y todo esto con la finalidad de que evoluciones y crezcas como persona y también como pareja.

Las relaciones nutritivas están en constante cambio y crecimiento, ambos buscan ser mejores, tanto individualmente como en pareja. Existe la confianza para poder hablar de cualquier tema y/o problema y resolverlo en el momento en lugar de evadirlo y que se haga mas grande. Dentro de la relación se puede hablar con la verdad sin necesidad de lastimar al otro, de forma directa y buscando mejorar.

No siempre tienen que estar de acuerdo entre ustedes, las discusiones no son malas, al contrario, nos ayudan a ver otros puntos de vista, conocer la opinión del otro o sus necesidades. Aprender a escuchar al otro es fundamental para que la relación pueda fluir y puedan resolver sus diferencia de manera adecuada y no creando conflictos innecesarios.

Muchas veces las personas nos lastiman y en ocasiones no lo hacen de manera intencional, es importante hacerle saber al otro que lo que hace nos lastima o nos enoja porque no lo sabe. Si aún así lo sigue haciendo entonces ya hay un problema que necesita ser arreglado.

Es necesario y muy importante aprender  comunicarse y poner límites para evitar que los comportamientos que nos lastiman, se repitan.

Bye, bye ansiedad, una historia personal

Psic. Jacob Ortega

Twitter: @lejacoboy

Pocas veces hablo en primera persona, de mis experiencias y de lo que ser gay, joto, marica ha significado para mi salud mental. Por poco y no escribo esta entrada, escribía y borraba y volvía a escribir y me ponía a jugar con la barba y me rascaba la cabeza y me decantaba por la procrastinación activa, hasta que por fin me serví un poco de té, algunos frutos secos para estar comiendo mientras escribo (siempre funciona) y pues este soy yo, hablando un poco de mí y mucho del papel que la ansiedad juega en la salud mental de los hombres gais.

Hubo un momento en mi vida, en que fue más o menos claro, que ser gay tenía que venir acompañado de una fortaleza extra para hacer frente a las miradas de desaprobación, a los comentarios no pedidos sobre mi orientación sexual, sobre mis ademanes, sobre mis parejas o mis muestras de afecto en público (Y eso que soy un blanco, cisgénero con suficientes privilegios. Mi admiración para todes quienes han tenido que aguantar eso y más). Aún así, este ejercicio de salir constantemente del closet, de “tener que estar educando a otres”, de educarme a mí mismo, de que el orgullo parezca un acto casi beligerante, puede ser muy cansado.  Sospecho que muchos de ustedes han pasado por esa sensación de ser constantemente cuestionados, de sentirse inadecuados o de tener que cumplir con expectativas impuestas por otros y si no, pues que suerte la de ustedes, pero me alegro de que así sea. 

En cualquier caso, parte del orgullo LGBTT+, es poder hablar abiertamente de nuestras luchas, de las emociones que hemos tenido que enfrentar, las tristezas, los problemas de salud mental, la ansiedad que es tan común a nuestra comunidad y es que, solo podemos servir a otres, facilitarles el camino si nos atrevemos a hablar sin pena de nuestras propias historias. 

Que alguien presente niveles altos de ansiedad es algo que con frecuencia aparece en mi consulta y también es frecuente que quien la está experimentando no esté consciente, de que eso por lo que está pasando, se llama ansiedad, ni de qué es lo que la está causando, pero vaya que hace estragos. La buena noticia, es que hacer algo con esa ansiedad y crear hábitos de vida que resulten emocionalmente más saludables, con frecuencia permite ver cambios  positivos y mantener a raya esa ansiedad, sí esa misma ansiedad que no te deja dormir, que te tiene viendo porno a todas horas o pasando de perfil en perfil en las apps de ligue sin disfrutar ya de ello, muerto de cansancio o siempre a la defensiva. 

Ya antes habíamos hablado de las secuelas de las violencias tan particulares que enfrentamos en la infancia por no ser heterosexuales, y una de esas secuelas es la ansiedad. Sí, sí, que las personas heteroexuales también padecen ansiedad, pero una de las  consecuencias mejor descritas del bullying homofóbico es justo los niveles tan altos de ansiedad que provoca. Este abuso, deja cicatrices que reaccionan al menor estímulo disparando la ansiedad y lo peor es que a veces está tan normalizado, que ni siquiera estamos conscientes de ello. Y para complicar más el asunto, puede que ni siquiera hayas recibido directamente el maltrato, pero al ser testigo de lo que implicaba para otros no ser heterosexual, hayas interiorizado el peligro en el que te encontrabas “si alguien se enteraba”. 

Algunos hombres gais, no dan cuenta de sus niveles de ansiedad sino hasta que la ven reflejada en conductas compulsivas; las apps de ligue abiertas 24/7 aunque nunca queden con nadie, sexo ya no por disfrute sino para aliviar la ansiedad y en condiciones que los ponen en riesgo, etcétera.  Por supuesto, tanto la ansiedad como las conductas que puede desencadenar aparecen en un gran espectro y dependen de múltiples factores, como el lugar en el que se nace, las dinámicas familiares y sociales, las condiciones económicas, entre otras. Y aunque no es ninguna regla, lo cierto es que si se es homosexual, es muy probable que se hayan pasado por estas experiencias y en consecuencia, que existan altos niveles de ansiedad. 

¿Qué hago con la ansiedad entonces?

Aquí hay que ponernos serios por un momento, déjame comenzar por describir las soluciones que me parecen más útiles a largo plazo y luego hablamos de lo que se hace más frecuentemente pero que a la larga no funciona. 

Una vía muy eficaz para reducir la ansiedad a mediano plazo se encuentra en la actividad física, las relaciones sociales de calidad, la meditación, la psicoterapia, el yoga. Comenzar con cualquiera de estas actividades, en un primer momento requiere de cierto grado de compromiso y de disciplina para continuar con ellas, porque con estas actividades los resultados no se notan en dos días, más bien van a pasar un par de semanas, quizá un mes y una práctica constante antes de que comiences a ver los resultados.  

Si no te sale a la primera, no te descorazones, es normal y muchas veces es esa misma ansiedad la que se ponen en medio y nos lleva a cancelar la sesión de psicoterapia, a no ir al gimnasio y a preferir una tarde entera frente a la tele en vez de salir a caminar con nuestros amigues, así que respira, no te agüites, tómatelo en serio e intentalo otra vez.

Por supuesto está la otra opción, está sí que funciona en el corto plazo pero es PÉSIMA a mediano y largo plazos. Sí, estoy hablando de tomarte unas cervezas, fumarte un porro, comerte todas las galletas de la alacena o irte de cruising (sí con todo y pandemia). El alcohol, el sexo, la comida, las drogas son todas formas rápidas de lidiar con la ansiedad pero rápidamente terminan convirtiendose en algo que crea más ansiedad. Aparece la culpa por estar bebiendo tanto a mitad de semana, ansiedad por no encontrar al dealer o por lo que hiciste mientras estabas drogado, dudas sobre tus prácticas sexuales y demás. Vaya, que es una serpiente que se muerde la cola a sí misma y eso que hiciste para “bajar la ansiedad” termina causando más ansiedad.

Sí, muy interesante ¿pero qué hago entonces?

Bueno, pues quizá convenga que escojas eso de las actividades físicas, las relaciones sólidas, la psicoterapia, el comer bien, etcétera aunque tardes un poco más, pero antes también debes aprender a identificar las situaciones que te detonan la ansiedad. Algunas son obvias, tomar mucho café, beber, consumir ciertas sustancias y otras quizá no tanto o más de largo plazo; fechas límites, emociones no habladas, homofobia interiorizada. 

Ya que las hayas identificado, procura evitarlas o trabajarlas (según sea el caso) y lo digo en serio, no ganas nada haciéndote valiente y creyendo que lo puedes controlar todo. Si ya sabes, que por ejemplo, ponerte en ciertas situaciones sociales te angustia, ahórratelo, ve a otro lugar donde te sientas más cómodo o permanece ahí sólo lo mínimo necesario, ya habrá ocasión para que te vuelvas un master de tus emociones.

Como decíamos arriba, el ejercicio puede tener efectos muy positivos en controlar la ansiedad. Ve con calma, en especial si nunca has hecho ejercicio. Puedes empezar por salir a caminar 20 minutos tres veces a la semana y quizá después de tres semanas hacerlo cuatro veces por semana. No conviertas esto en un motivo más de ansiedad. Tómalo paso a paso. 

En la medida en que empiezas a integrar a tu vida estas disciplinas, la relajación se convertirá en un hábito más para ti, sabrás por supuesto que aún hay trabajo por hacer pero podrás acceder a una claridad y un sosiego que te permitirán seguir adelante. 

Este camino rumbo a la salud mental y para lidiar con la ansiedad es distinto para cada uno de nosotros y tiene tiempos y formas distintas, pero las herramientas que te propongo de general funcionan muy bien para la mayoría de nosotros. A mí por ejemplo me viene muy bien el yoga cuatro o cinco días por semana y ya llevo más de diez años desde que empecé, pero si  una semana solo puedo hacerlo dos días, no pasa nada, igual me siento bien, no así con la comida, esa tiene que suceder rigurosamente tres veces al día por lo menos, porque si no me pongo de un humor, que me desconozco. Pero como ya sé que es así, me prevengo y listo. La cosa es que aprendas a conocerte y a partir de ahí cuidar mejor de ti.

Una última cosa, si estás experimentando problemas con tu salud mental sabe que esas dificultades son tan ciertas e importantes como un dolor de muelas o un hueso roto. Habla sobre ello en ambientes seguros, busca a profesionales de la salud, no tienes que pasar por eso solo, no todo se soluciona “echandole ganas” y si crees que no estás pudiendo no dudes en alzar la voz y pedir ayuda. 

Dick pics, una guía breve

Una guía breve para mandar (y recibir) fotos desnudo de forma respetuosa. 

Psic. Jacob Ortega

Twitter: @lejacoboy

Cada vez que he utilizado Grindr o alguna otra aplicación alguien siempre me pregunta que si mando nudes o me manda una bonita foto, no solicitada, de su pene u otra parte de su cuerpo y ya es tiempo de hablar de una suerte de etiqueta de las dickpics. 

Y es que hay todo tipo de fotos, desde las que parecen tomadas por une fotografe profesional, otras menos elaboradas pero con buena calidad, hasta esas fotos todas borrosas frente al espejo de un baño público o esas otras donde se ve la cama toda destendida con  bolsas de frituras o la ropa tirada por todo el cuarto.

Que alguien te diga “manda fotos” o “manda nudes” puede ser tanto incómodo como divertido. Si la petición viene en el momento correcto y es hecha por el bato que te gustó, puede ser la oportunidad de llevar las cosas a un siguiente nivel… o sea, un paso más cerca de concretar un encuentro sexual con el morro que te gusta. 

El asunto ahora es, qué vas a mandar cuando alguien te pide un dick pic, qué cosas tomar en cuenta para que tu foto deje una buena impresión, al tiempo que tú exploras el terreno y no quedas tan expuesto. 

Te la tienen que pedir

Seamos claros en este punto, no mandes nudes no solicitadas. Empezar una conversación con la foto de un pene o unas nalgas que no pediste ver, no suele ser el mejor escenario. Considera que no sabes nada sobre la persona a la que le estás mandando tus fotos. ¿Quién es?, ¿le va a enseñar tus fotos a alguien más?, ¿qué pasaría si tu foto la ve alguien que no es la persona a la que se la mandaste?

Hey, y recuerda que si alguien te manda una foto a ti, te la esta mandando sólo a ti, no seas un patán y evita compartirla con otras personas. Alguien, allá afuera por la razón que sea decidió compartirte su intimidad y lo menos que puedes hacer es respetarlo. Además la ley está de su lado, puesto que desde 2019 en los códigos penales de las entidades federativas , existen una serie de modificaciones en las que se reconoce la violencia digital como un tipo de delito. Si quieres saber más al respecto, has una búsqueda en internet y lee sobre la, así llamada, Ley Olimpia.

Ahora, si ya decidiste que cuando te pidan una nude la vas a mandar, porque no preguntarle al bato con el que estás hablando, qué es lo que quiere ver. Quizá en vez de mandar una foto genérica de tu culo o tu pene, haya otros ángulos u otras fotos que puedas mandar y que incluso ayuden a que todos se pongan más en el mood sexual. 

Composición 

Así como el sexo es más que meterla y sacarla, hay mucho más en una foto desnudo, que tu pene o tu culo en el mismo angulo de siempre, este es el momento para ponerte creativo y conectar con ese ser sensual que habita dentro de ti. 

Hazle el amor a la cámara, baby. La iluminación puede ser un primer punto, así que experimenta con diferentes niveles y tonalidades, seguro que algunos te favorecen más que otros, después de todo no quieres mandar una mancha toda borrosa ¿verdad? Aprovecha los cientos de filtros que tienen las cámaras de hoy en día, un filtro rojo o una luz más suave, luz natural en vez de una luz blanca como de hospital, todos estos son elementos que puedes utilizar para mostrar todo eso que hay en ti.

Ahora, que te pidan una foto desnudo no significa un close up a tus genitales como si fueras a hacer un libro de anatomía o le fueras a hacer una consulta al médico por internet. Considera incluir otras partes de tu cuerpo, enseña pierna o parte de tu abdomen, todo esto ayuda a construir el deseo y a hacer la experiencia más humana.

Las fotos desnudo pueden tomarse desde muchos ángulos y capturar eso que más te gusta de ti, tu conoces tu cuerpo mejor que nadie (y sino es así, ahora es el momento) aprovecha eso. Una foto de tus piernas, de esos hombros espectaculares, de tu espalda o de tus brazos; es más ponte juguetón y haz una foto de tus labios, de tu ombligo o de tus pies. Todo eso puede contribuir a alimentar el deseo y la fantasía.

En muchas ocasiones, quizá sea mejor que no aparezca tu rostro, sobre todo si es una conversación con un desconocido. Que no se te vea la cara no es sólo bueno para tu privacidad, sino algo menos de que preocuparte a la hora de pensar en la composición de la foto.  

Algo que me enseñó mi mejor amiga, prefiere las fotos de arriba hacia abajo, esto además de estilizar la foto en general, ayuda a acentuar tu pecho y hombros. Aprende qué ángulos te gustan más y  aprovecha recursos como el timer y los tripiés, para tomar fotos que te gusten y resalten lo que quieras resaltar. 

¡Si vas a tomarle fotos a tu pene, tócalo! No estás fotografiando frutas en el supermercado, tu mano puesta en la base o cerca de tu abdomen, no sólo genera una sensación de naturalidad, sino que hace las fotos más íntimas y crea una experiencia más sensual. Si estás haciendo fotos de tu espalda o tus nalgas, quizá quieras intentar tomarte algunas cuando salgas de bañarte, la piel se ve mejor, más fresca y turgente. Dice mi amigo Antonio B, que un poco de crema o aceites también pueden ayudar mucho a la apariencia de la piel. Ponte lúbrico para la lente, sweetheart.

No todo son erecciones y posturas en cuatro

Si, quizá eso es lo que pareciera que atrae “más likes” y lo que todo mundo manda y todo mundo quiere ver, pero las cosas no son necesariamente así. Porque no te das una vuelta por internet y googleas The Male Nude, Man photographs of the male nude u otros libros por el estilo, seguro puedes encontrar muchos ejemplos de fotografías de lo más eróticas y que pueden servir de inspiración para hacer otras desde la comodidad de tu hogar.

Recuerda que tampoco tienes que estar desnudo siempre, si eres tímido, no estás seguro de querer mandar fotos completamente desnudo o el motivo que gustes, siempre puedes hacer fotos sugerentes. Quizá ponerte esa ropa interior que se te ajusta increíblemente y que da una idea clara de la firmeza de tus nalgas sea suficiente o esa ropa que hace que se te vean unas piernas espectaculares, unos jockstraps que te hacen sentir súper sexy, la remera con la que te ves genial o el shortcito ese chiquitin que te encanta ponerte cuando sales a correr. Todos estos pueden ser elementos para hacer unas muy buenas fotos.

Escoge un buen escenario

Un lugar que no puede fallar es tu recámara, con la cama tendida o sobre las sábanas como si acabaras de despertar, también está el escenario siempre confiable del baño, aunque a veces la iluminación no es la mejor ahí, pero se pueden hacer cosas muy creativas. Si puedes, evita esas fotos tomadas a prisa en baños públicos, la luz es mala, los ángulos son pésimos y nunca resaltan lo mejor de ti. 

Si tomas fotos en tu recámara o en el baño, lo que quieres es ser el centro de atención, la estrella y para que eso pase, es mejor si recoges la ropa tirada de hace tres días o la pila de toallas, es más no recojas, pero asegúrate de recortar todo eso de la foto, sólo necesitas un par de clics y listo. La atención tiene que estar puesta en ti. Ahora no te compliques, ni pienses demasiado. Igual que en arquitectura o cocina, a veces menos es más. La idea es que te veas casual, cómodo, sexy. 

Carpeta de fotos

Si vas a tomarte fotos desnudo, haz una carpeta para guardarlas (de preferencia una con contraseña). Y la verdad es que incluso si las fotos no son para mandarlas, puede ser un buen ejercicio de amor propio, tomarte unas cuantas fotos sólo para ti. Descubrir qué ángulos te gustan más, lo bien que puedes verte y reconocer lo atractivo que puedes resultar para ti mismo.  Juega con las luces, con los escenarios, con la ropa que te gusta y con las poses en las que te sientas más cómodo. 

Etiqueta de las nudes

  • No mandes fotos desnudo que no te son pedidas. Hacerlo es agresivo, te hace parecer poco educado y aumenta las posibilidades de que te bloqueen o te reporten por comportamiento inapropiado.  Ya sé que hay a quien si le gusta que le manden dick pics, pero si no tienes la certeza de que ese es el caso, no lo hagas.
  • La reciprocidad está padre, pero si tú escoges mandar una foto desnudo, eso no compromete al otro a mandarte una. Nadie tiene la obligación de mandarte fotos desnudo ¿ok?.
  • Siempre ten presente que una vez que mandas una foto por internet, tu control sobre ella es muy limitado y que las personas no siempre son respetuosas. Sé precavido. 
  •  NUNCA compartas las fotos que alguien más te envía. Sé una persona decente. En serio, no seas un machirulo más de esos que le anda diciendo a sus cuates “mira…este man me mandó su pack”. Te lo mandaron a ti y sólo a ti.
  • ¡Ama tu cuerpo, morro! 

MI CUERPO ES MÍO… ¿PERO MI SEXUALIDAD ES DE MIS PADRES?: HABLEMOS DEL PIN PARENTAL

Por: Psic. Karina Reynoso Segoviano

¿Cómo sería una sociedad en la que terceras personas, desde sus prejuicios, dictaran lo que deberíamos de saber? En la que los terraplanistas modificaran a voluntad las clases de Geografía para acomodar nuestro conocimiento del mundo hacia su visión personal, simplemente porque la idea de que la forma de la Tierra sea geoide no les atrae.

En este momento, mientras este texto es leído, una circunstancia parecida se contempla, y no solo eso, se exige. Como lo es el llamado pin parental, en el que se busca la restricción de la educación de la sexualidad a menores, desde un veto dirigido por los padres de familia, hacia las instituciones educativas. Es decir, justificar desde el marco de ley, sus prejuicios adultos, y su disminuida noción de lo que involucra una educación de la sexualidad hacia los menores… simplemente porque la idea no les atrae.

Tendríamos, entonces, que poner varios puntos sobre la mesa. Por ejemplo que los niños y las niñas tienen derecho a una educación laica, es decir, libre de ideología religiosa, con información científica, al alcance y comunicada de manera congruente a su etapa de desarrollo.

Pareciera ser entonces, que quienes defienden y exigen el pin parental, porque la educación de la sexualidad en la infancia no cuadra con la “moral y buenas costumbres”, no toman en cuenta que desde el proponer un veto a la educación de sus hijxs en un enfoque adulto centrista, están cayendo en medidas anticonstitucionales, que no buscan defender a sus hijxs de malas prácticas, si no a defender una postura en la que los menores son de la propiedad adulta, una lucha de egos en la que “ yo lo hice, tengo derecho de decidir que sabe sobre sexualidad” se vuelve su estandarte al entrar en guerra hueca contra las leyes que sientan que les quitan poder sobre aquello que no están listxs para hablar, es decir, no quieren tomar esa responsabilidad, entonces que nadie la tenga para no sentirse vulnerados como padres/ madres, es mucho mejor ¡VIVA LA PATRIA POTESTAD, Y NO VIVAN LOS DERECHOS BÁSICOS DE LOS MENORES! (sarcasmo)

La sexualidad adulta, no tiene la misma finalidad ni procesamiento que la sexualidad infantil. Ese es un punto importante al momento de discutir su renuencia a que exista educación en ese sentido. No es enseñarles a menores de 8 años como tener sexo, es hablarles sobre la naturalidad de sus cuerpos, el establecimiento de límites y las funciones y sensaciones que conllevan, de una forma sana, en la que un adulto no tendría derecho de invadir o violentar. Como adultos, como padres y madres, comencemos a visibilizar la vivencia de la sexualidad en la infancia, promovamos seres libres, y no atormentados porque su entorno adulto, les dice que sus juguetes son suyos, sus cuerpos son suyos, pero su educación y sexualidad, no lo son.

¿Tienes pareja o adolescente?

Se termina la película, después de los obligatorios comentarios sobre la dirección, el casting y la adaptación del guión, te levantas. Tu pareja se queda en el sillón, celular en mano (eso va a tomar un rato). Recoges los platos de la botana, en el camino a la cocina te encuentras las cosas que compraron el fin de semana y aún no se han acomodado en su lugar, gruñes. Lavas los platos, junto con todo lo que se había quedado sucio desde el desayuno, sales de la cocina, sigue en el celular, gruñes más fuerte. Al entrar en tu recámara encuentras un cerro de ropa lavada que tiene días ahí, esperando por ser doblada y guardada en su correspondiente lugar, gruñes ahora varias veces mientras lo haces. Un rato después tu pareja entra entusiasmada para mostrarte un video gracioso que encontró, te encuentra con la cara desencajada. Por fin estalla la queja por sentir que estás haciéndote cargo de todo en casa y viene esa respuesta que te hace desear arrancarte un brazo y arrojárselo: “Me hubieras dicho que te ayudara”.

¿Qué está mal aquí? Estoy segura de que para éste momento, la mayoría de las personas que me leen se sienten identificadas con al menos una parte de la historia. Ojo, si nada te sonó familiar, es muy probable que seas la pareja bulto del cuento o lleves un buen rato de soltería. No me culpes a mí, es mera estadística.

Volviendo al tema, ok, ya te identificaste ¿y ahora qué?. ¿Vivir regañando? ¿Resignarte y hacer todo? ¿Enfrentar ese temido tercer divorcio? Eso nada más tiene gracia en sitcoms de los 90’s, en la vida real usualmente terminas en el psiquiatra y no mejoras con un cambio de temporada. El teléfono de tu abogado familiar NO debería aparecer entre tus contactos favoritos ¿sabes? Lo que quiero decirte es que ésto no es algo que deberías resolver tú y ahí es donde te has estado equivocando desde el principio. De hecho ni siquiera te estoy escribiendo a tí, deja de leerme y pásale el dispositivo a tu amorcito. Si todavía tiene el cel en las manos, será fácil: haz un movimiento rápido y sólo intercambia un teléfono por el otro, como esos trucos de jalar el mantel sin mover la vajilla. 

¡Hey hola! Si te acaban de poner éste artículo enfrente, me temo que te tengo malas noticias: el Instituto Nacional Electoral te ha estado mintiendo, a pesar de las arrugas y las canas, sigues siendo adolescente. ¿La buena noticia? Se quita y no duele tanto como crees.

Hoy vamos a hablar de carga mental en las relaciones. Es eso que enloquece a tu pareja y le hace hervir la sangre porque aparentemente para tí hay objetos invisibles a conveniencia dentro de la casa o situaciones simples que extrañamente no puedes resolver. La carga mental es todo eso que tiene que pedirte hacer o de plano resignarse a hacerse cargo porque “a tí se te olvida”, porque “te distraes fácilmente”, porque “tú no le entiendes”, porque “le sale mejor” o porque “inserte pretexto aquí”. Ya sé que las parejas modernas dicen que están al tanto de que los roles de género estereotipados en las relaciones son negativos, eso dices mientras los perpetúas siendo negligente de tus responsabilidades con el pretexto de que el otro sólo necesita pedir que hagas las cosas… TUS cosas, ¿sabes quiénes necesitan que les den órdenes para funcionar? ajá, los adolescentes y los subordinados, ¿ya vamos cachando por qué sientes que te están regañando a cada rato? lo que menos queremos de una relación es que se convierta en ésta especie de jefe, mamá o papá que nos riña por nuestros errores constantemente, pero éso es lo que ocurre cuando no se juntan dos adultos autónomos y autosuficientes.

Ésto puede darse en un sinfín de situaciones pero no nos engañemos, suele haber un claro sesgo de género en ello. Lo más probable es que si eres de los que pasan 47 veces junto a la toalla que dejaron tirada sin recogerla porque “no la vieron”, seas hombre. Mujeres, no canten victoria, ¿les suena eso de “no dejo a mi marido porque me mantiene”? la autosuficiencia abarca todos los aspectos de nuestras vidas, negar alguno implica un estado de adolescencia persistente.

No es tu culpa, fué la cultura, la sociedad, los cuentos de hadas y las telenovelas. Tu mamá lavándote la ropa aún cuando ya ni siquiera vivías con ella y tu papá dándote dinero para que no te faltara nada, aunque ya trabajabas y te podías mantener. No fué tu culpa, pero si quieres jugarle bien a la adulteada, ahora es tu responsabilidad aprender a hacerlo. Cada vez que te recargas en tu pareja para que te indique lo que tienes que hacer, la estás convirtiendo en la líder de la relación. Ésto puede derivar en 2 problemas: 

1. Que no le guste y sienta que la desresponsabilización de tu parte es falta de interés, de amor o de compromiso. Que se enoje porque crea que estás echando la flojera o peor aún, que se dé cuenta de la situación de fondo y decida no estar con alguien que no puede seguirle el paso.

 2. Que desde sus propias carencias, crea que le gusta y a continuación tengas a un sargento gritón y controlador a tu lado. 

La propuesta puede sonar escandalosa, definitivamente va en contra de lo que las familias tradicionales llevan milenios practicando: una división de roles que mantiene a los miembros de la pareja de alguna manera aniñados y carentes. un sistema diseñado para que nadie sea realmente autosuficiente, diseñado para mantenernos dependientes.

El mundo no es el de hace milenios, ni siquiera es el de hace algunas décadas, cada vez funciona menos éste modelo en el que algunos de estos “adolescenteadultos” no saben cómo se utiliza una lavadora o se prepara algo más complejo que un sandwich y otros no se imaginan trabajando para sustentarse. Las únicas relaciones sexo-afectivas libres son las que pueden ocurrir entre 2 auténticos adultos, completamente autónomos y  autosuficientes. Ésto de ninguna manera significa que no se vale organizarse y funcionar como equipo, sólo asegúrate de que haya consenso y que tu pareja no está haciéndose cargo de tareas que realmente no tiene deseos de hacer sólo porque tú las dejas abandonadas. 

¿Cómo seguir con tu vida después de romper con tu bato?

“Spend more time with my friends
I ain’t worried ‘bout nothin’…”

Psic. Jacob Ortega

Twitter: @lejacoboy

Uno nunca inicia una relación pensando que esta va terminar, pero la realidad nos dice, que por lo menos hay que saber que eso es una posibilidad. Si vivimos happily ever after, pues qué bonito, pero si no ¿ustedes que recomiendan para después de una ruptura?

Me había pensado bastante esto de escribir sobre un tema tan trillado, una visita rápida a internet tiene cientos de miles de páginas hablando sobre rompimientos, decepciones, corazones rotos y todos esos clichés sobre qué hacer cuando terminas una relación, entonces, qué más se puede decir sobre eso, pues bueno, quisiera empezar diciendo que: You will get over it !!!

Así, claro y contundente. Tarde o temprano lo vas a superar y tu vida va a continuar y vas a estar bien. Hay ciertas cosas que puedes hacer para que este proceso sea mucho más sencillo, más respetuoso y también para que no termines borracho, hablando a las tres de la mañana, diciendo cosas de las que probablemente te vas a arrepentir al día siguiente y para que si pasa, tampoco te machaques por eso, pero ojalá que no lleguemos a tanto.  

Los rompimientos como las relaciones, vienen en todo tipo de presentaciones. Unos tienen toda la sutileza de una alarma contra incendios, otros son paulatinos y muchos otros se tornan amargos y dolorosamente largos. Pero todos duelen y muchos hacen que tu vida se sienta de cabeza y le dan un toque extra de neurosis a tu día a día. Ustedes saben, que en esta columna yo escojo escribir para hombres homosexuales, pero seguro hay muchas cosas que a ti también te pueden servir.

Aunque es verdad que no existe una única forma de lidiar con un rompimiento y que todos llegamos a él con ciertas condiciones que nos son particulares, también es verdad que hay una serie de pautas que pueden ser de gran utilidad para atravesar esta situación. 

Lo primero: Todo está de la ching#$% (pero sólo por un rato)

Mientras más quieras negar tu dolor emocional, más intenso y prolongado lo vas a sentir. No hay porque querer estar super zen, como si nada hubiera pasado. Pasó algo y es de importancia para tu vida. Lo mejor, querido, será que aceptes que esta es la realidad en la que estás por ahora. Ya habrá tiempo para establecer nuevas relaciones, para ir sanando, cambiarte el corte de barba o de cabello, pero por ahora lo mejor es tratarte con apertura, compasión y cariño.

Ten presente que tu relación era sólo un aspecto de tu vida (y si lo era todo, buen momento para comenzar a cambiarlo). Eres un bato con muchas facetas y aspectos, tienes otras responsabilidades, están los amigues, la familia por elección (y la otra)y hasta tu trabajo o tu escuela. Hay muchos elementos que te constituyen, trata de echar mano de ellos durante esta temporada. 

Aprovéchate del duelo

¡En serio! Utiliza el tiempo del duelo como un espacio para restablecer una vida que no esté en función de tu relación. Cuando hablo de nutrición no sólo estoy hablando de prepararte tu comida preferida y disfrutarla como un ejercicio de amor propio, sino de descubrir nuevas formas de nutrirnos física y emocionalmente. 

Aunque seguro te estás imaginando como Bridget Jones (si tienes veinte años google it, porque no se me ocurre un ejemplo más contemporáneo) comiendo cuanto pastel atraviesa tu camino y bebiendo todo lo que encuentres en el refrigerador, quizá deberías considerar algo más nutritivo, es más, porque no quedas con algún amigue para cocinar algo que se les antoje (se ponen cubre bocas)a les dos. Vas a tener alguien con quien hablar de lo que te está pasando y una comida rica. 

La nutrición no se limita a lo que comes. Los rompimientos ponen cosas en movimiento y abren la puerta para que conectes con aspectos de ti, que quizá hayas desatendido mientras estabas en pareja (Ojo ahí, no se supone que eso pase y hay que hacer cosas para que no suceda de nuevo). Este es un buen momento para hacer actualización de quien eres, revisar si es que dejaste de hacer cosas que te gustaban y retomarlas, pero también para pensar en cómo has cambiado, quién eres ahora. 

¿Y qué hago con todo lo que estoy sintiendo?

Hablar con tus amigues puede ser de gran ayuda, pero hacer una cita con el psicotarapeuta también, recuerda la importancia de cuidar de ti y de las acciones encaminadas a tu bienestar.

Ahora, algo que con cierta regularidad recomiendo en consulta y que es siempre un buen ejercicio de introspección, es escribir, y es que es una vía hacia la salud mental y el autoconocimiento. Un enfoque puede ser, tener una suerte de diario donde se puedas ir registrando las emociones que el rompimiento desencadena. Así, un día puede que hables del enojo que experimentas, pero también habrá páginas dedicadas a la tristeza, días de escribir sobre la tranquilidad porque ya no hay angustia o peleas o párrafos que cuenten sobre el porvenir. Cada vez que tengas esas ansias y esas emociones que detona tu rompimiento, date unos minutos y escribe al respecto. Si sientes que te mueres de ganas de mandarle un texto o un llamarle, mejor agarra tu libretita y escribe, escribe todo lo que se te ocurra.

Escribir quizá no sea la solución a tus problemas, pero seguro sí es una forma de poder liberar esa carga y todas esas emociones acumuladas, esto ayudará al proceso de sanación y es un ejercicio terapéutico encaminado a tu bienestar.

Construye nuevas rutinas

Si la intención es aprovechar el rompimiento como una oportunidad de mejora, no querrás estar sobresaturado, con cientos de cosas por hacer con tal de no pensar. Más bien intenta canalizar tu energía a actividades positivas y que puedan traducirse en un plan de vida y en crecimiento personal. Ir construyendo una nueva rutina puede dar una sensación agradable de estructura y normalidad. (Con las cosas como están en el mundo, seguro tienes muy presente lo útil que puede ser establecer algunas rutinas).

Permítete reflexionar sobre la relación que terminó, los aprendizajes que surgieron de ella, las cosas buenas y los motivos por los que terminó. Una suerte de autoevaluación de fortalezas y debilidades, de esta forma puedes comenzar a trabajar en esos aspectos de tu vida que desees fortalecer o desarrollar.  Hablar con un terapeuta, puede ser de gran ayuda a la hora de crear un plan de acción.

Confía en tus redes de amistad 

No tienes porque pasar por esto solo, para eso están tus amigues, es importante que tengas la posibilidad de sentirte libre de hablar de tus emociones y de lo que te está pasando, sin estar preocupado por el qué dirán o sentirte juzgado.  Si está en tus posibilidades, sal a caminar con tus amigues, tengan una video llamada, hablen por teléfono. Aquí un aprendizaje para el futuro, aprende a balancear tu relación de pareja y el resto de tus amistades, una es tan importante como la otra.

Si tienes amigues en común con tu ex (lo cual entre la comunidad LGBTT, me parece que es aún más frecuente), sé claro con los límites. Esto es una cosa tan sencilla como pedirles que no te cuenten sobre él, o que te avisen si va a asistir a alguna reunión a la que tú estés invitado también (un día se va a acabar esta pandemia y esto tendrá sentido) o bien que no te den un reporte de su actividad en redes sociales. 

¿Y qué con las redes sociales?

A veces pasa que algunas parejas complican extra su rompimiento, pues siguen  manteniendo un nivel de comunicación igual a cuando salían. Sí, sí, ya sé que es muy difícil cortar de tajo con la comunicación con alguien que es o fue una persona importante en tu vida. Y luego está el asunto del feis, twitter, IG y la red social de tu preferencia, y la tentación de entrar a ver qué está sucediendo. Pero créeme, el contacto intenso y prolongado, puede llevar al autoengaño.

Hablemos un poco más de las redes sociales, y es que hay tantas y están tan presentes en nuestras vidas y tan a la mano. Pues bueno, aquí tampoco hay una única respuesta y las personas gestionan sus emociones con mayor o menor habilidad y con rangos de variabilidad muy diversos. La recomendación general entonces es la siguiente: justo después de terminar, date un tiempo (un mes me parece muy razonable) sin saber de él, ahórrate el drama de verlo (a tu ex) todo triste o pasándola bomba con los amigues o con otro morro o lo que sea y poniendo fotos en su IG, el twitter o el facebook. 

Si tu rompimiento ha sido amable, de pronto y hasta explicas en un mensaje breve y educado, que lo vas a dejar de seguir por un tiempo, no porque lo odias o porque estés ardido ni nada de eso, sino porque lo necesitas para tu bienestar. Si esto no te acomoda, puedes usar la opción de silenciar u ocultar publicación o lo que mejor te funcione. El caso es que no te estés machacando el cerebro, queriendo adivinar qué anda haciendo. Ya luego un día te lo encontrarás en la calle o lo volverás a ver en internet, pero ya con otra óptica, desde un lugar distinto.

Últimas consideraciones

A veces entre los gais solteros, existen una serie de mitos que hay que desterrar, en consulta, muchas veces me han expresado su preocupación y la ansiedad que les causa, no estar en pareja, como si hiciera falta tener novio para “poder encajar” y esto les lleva a una búsqueda angustiante y compulsiva para encontrar pareja, como si tener novio fuera mejor que estar soltero. Pero hay que considerar la posibilidad de que esas ansias por estar en pareja, bien pudieran estar enmascarando dependencias emocionales que no han sido trabajadas.

 Los gais sí podemos ser felices estando solteros. Si una persona elige la soltería, si una relación se termina porque ya no funcionaba más, porqué no se habría de estar bien, en especial si además se cuenta con una red de amigues que brinden su cariño  y apoyo, realiza una actividad o un trabajo que le brinda satisfacciones o tiene buenas relaciones familiares. 

Una soltería saludable es en mucho, un estado deseable y una condición ideal para facilitar el encuentro con un posible candidato a novio, sin presiones y sin prisas, como decíamos antes, hay ocasiones en que la búsqueda desesperada de una pareja romántica, en realidad es sólo una máscara para tratar de no ver conflictos personales importantes.

Si eres un hombre gay que aprende a vivir su soltería de forma placentera, equilibrada, saludablemente, al abrirte a la posibilidad de conocer a algún candidato a novio, lo más seguro es que podrás hacerlo sin presiones, lo que hará que tus elecciones sean menos viscerales, más meditadas y conscientes. Y esos siempre ayuda a encontrar a alguien que comparta los mismos valores que tú, porque créeme, que le guste la misma música que a ti o los mismos libros, no tiene nada de relevancia en comparación con encontrar con alguien que comparta los mismos valores de vida y eso pasa, sólo si; te conoces a ti mismo, te das tiempo de conocer al otro y de dejarte conocer. 

Y pues nada, así es esto de estar vivos. El sufrimiento innecesario, si podemos evitarlo, es siempre mejor. Aprende lo que puedas de esta experiencia, reconcíliate contigo mismo, CONÓCETE , aprende a querer-te bonito y hasta aquí lo dejamos por hoy. 

Recomendaciones generales para lidiar con la ansiedad durante la cuarentena por COVID-19

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Las emergencias a gran escala no sólo impactan a quienes se ven directamente afectades por ellas.  Como está pasando ahora con el virus COVID-19 pero también como ha pasado antes con otros problemas de salud pública importantes, muchas personas tenemos que lidiar con sentimientos de preocupación, estrés o ansiedad, como consecuencia de enfrentarnos a escenarios desconocidos y fuera de nuestro control. Sin embargo es importante tener siempre presente que estas emociones pueden ser controladas, y que cuidar de tu salud mental no sólo te ayudará a atravesar por estos momentos, sino a construir una base sólida para el futuro.

Frente a esta situación, muchos grupos vulnerables tienen que lidiar con dificultades adicionales. Más allá del peso que el distanciamiento social, el aislamiento y todo lo que la cuarentena en sí misma implica, también existe la posibilidad de que te veas en la necesidad de compartir un espacio con familiares o personas en general, con las que el conflicto es la constante.

En otras ocasiones las familias por elección suelen jugar un papel todavía más significativo en nuestras vidas que nuestra familia biológica, ya que elles han sido siempre una fuente de apoyo para ti y estar separados, supone una preocupación adicional a la que ya puedes estar experimentando por ti misme. 

Quisiera hacer énfasis en que estos sentimiento de estrés o ansiedad son una reacción normal a la situación que estamos viviendo, pero que pueden tener efectos perniciosos en nuestra salud física y mental si no los mantenemos regulados, así que te propongo una serie de acciones que puedes realizar para hacer más llevadera toda esta situación. 

Mantén abierto un canal de comunicación

Ten comunicación regular con tus familiares, amigues, compañeres de trabajo, tus seres queridos. La tecnología hoy en día ofrece todo tipo de posibilidades, hablar por teléfono, mandar mensajes de texto, video llamadas. Reconocer y hablar con otres sobre tus sentimientos puede ayudarte a gestionar mejor el estrés y la ansiedad. 

Distanciamiento social no es lo mismo que aislamiento 

Mantener Susana Distancia no quiere decir que te vuelvas un hermitañe, arma un grupo de whats app con tus amigues o familiares, comparte fotos de tu día a día, saca las fotos del recuerdo, sí esas que has tomado por años y que no has vuelto a ver, acuerdense de cosas buenas que hayan vivido juntes. 

Ponle un límite a las noticias

Estar 24-7 leyendo, escuchando y viendo programas sobre el estado de las cosas puede hacer que te sientas aún más preocupade o ansiose. Date un descanso de esos asuntos, seguro a estas alturas ya conoces las recomendaciones más importantes, síguelas y disminuye tu consumo de noticias respecto al tema. Mira, un michi bebé para que pienses en cosas bonitas. 

Acude a fuentes confiables.

Si de todas formas te vas a poner a ver noticias, la desinformación y las noticias falsas es algo que hay que evitar a toda costa, y las redes sociales suelen ser caldo de cultivo para ese tipo de noticias. Las informaciones falsas pueden hacernos sentir aún más temerosos o ansiosos. Procura fuentes confiables, periódicos importantes de circulación nacional, canales oficiales, la página de la OMS, etcétera.  

Ponte una rutina

En particular si es tu primera vez trabajando desde casa o si estás pasando la cuarentena sole, establecer y seguir una rutina puede tener beneficios importantes para ti. No trabajes horarios interminables, ten un horario para hacer tus comidas, para descansar, si te dan ganas de hacer una rutina de ejercicio puede ser una gran opción (Todo youtube está lleno de tutoriales)

No estás sole 

Si te quedaste sin empleo por esta crisis o tú o tu familia están en una situación extrema, busca ayuda (ya sé que parece una obviedad, pero a veces las personas no lo hacen) Además de avisarles a tus amigues u otros familiares que la estás pasando mal, también puedes acudir a diversas asociaciones civiles u ONG, lo importante es que alces la voz.

Ayuda a otres

La felicidad está en ayudar y la felicidad además es muy buena para tu salud mental. Está pendiente de aquelles en tus redes de conocides, cercanes o no, que puedan necesitar ayuda. Quizá puedas ayudarles con cosas básicas, transporte en casos extremos, llamadas de teléfono para hacerles compañía, la cosa es ayudar.

Recuerda

Esto es solo temporal, las medidas de distanciamiento social existen sólo para disminuir la propagación del COVID-19 y todes tenemos que poner de nuestra parte. La forma en que estamos viviendo esto (como tantas otras otra cosas antes) es muy distinta para cada une de nosotres, así que si puedes ayudar hazlo y si puedes quedarte en casa hazlo. 

¡Oye, esto también es esencial! 

Si en tu casa, tu familia abusa de ti, te violenta, te intimida, si tu compañere ejerce violencia física o psicológica contra ti, tienes que saber que no es tu culpa y que nunca ni nada justifica ser tratade así. Siempre puedes escapar de ahí, siempre puedes salir adelante. Nunca estás atrapade, aunque quieran hacerte creer que es así. 

Lo mejor que podemos hacer en este momento, es ser especialmente amables y empáticos con les demás. Hace mucha falta que aprendamos a cuidar de nuestras comunidades, a estar dispuestes a darle una mano a quien lo necesite. 

Hasta aquí la dejamos por hoy, gracias.

¿Por qué existe el día de la esterilidad?

Hoy 1 de Junio es el día mundial de la esterilidad o infertilidad, es una fecha de conmemoración para darle la importancia que merece esta condición, padecerla puede provocar confusión, dolor, estrés, miedo, ira, y otros sentimientos en las personas que se ven involucradas de modo individual y en pareja, en la mayoría de las  ocasiones no se manejan correctamente estas emociones provocando repercusiones graves en su vida.

En México hay alrededor de 5 millones de parejas con este problema, algunas ni siquiera son conscientes de ello, o lo consideran algo que no es grave, la desinformación sobre el tema nos lleva a probar remedios caseros, y lo peor a reprimir los sentimientos. Es sabido por todos que uno de los deseos de las parejas enamoradas es tener un hijo (aclaramos, tal vez no de todas las parejas), aunque en los últimos años bastantes personas se inclinan por la opción de no tener descendencia, para quien si lo desea es un golpe duro saber que no puede hacerlo, es por esto que a veces llegan a evitar hacerse los estudios necesarios para así tener una ilusión aunque esto genere aún más confusión en las emociones de las personas, al verlo desde esta perspectiva podemos comprender que hay desilusiones y frustraciones que agravan las heridas , al no desahogar sus sentimientos, tienden a dañar la autoestima de sus parejas, y la propia dejando secuelas emocionales que difícilmente se podrán manejar, esto sin contar la presión social y familiar a la que se ven sometidos, con eternos cuestionamientos y tabúes que solo logran hacerlos sentir culpables por una situación que no depende de ellos.

En México tenemos una característica especial por llamarlo así, debido a que  el machismo que aún se vive  agrava este tipo de situaciones, hay poblados donde aún se tiene la creencia de que si hay problemas de fertilidad es culpa de la mujer, cuando se ha demostrado con estudios que no es algo exclusivo de un género, sin importar esto las mujeres que no pueden dar la descendencia esperada son juzgadas y culpadas. El otro lado son los hombres que al notar que no pueden tener hijos piensan que deben afrontar esto solos, pueden tomar muchas actitudes ya que como bien sabemos en México “no eres hombre si no puedes tener hijos” y esto puede llevarlos a herir a otras personas o a sí mismos.

 Respetando el punto de vista de cada quien, debemos entender que para quien anhela tener un hijo por las razones que sean válidas para este, genera sufrimiento no poder hacerlo, es difícil dejar de juzgar y tratar de ser empáticos, si tu o una persona que conoces está atravesando por una situación parecida es importante buscar apoyo psicológico, para poder sobrellevar la situación, los tratamientos de fertilidad no siempre dan los resultados esperados o son más agresivos de lo pensamos, para soportarlos necesitamos contar con apoyo profesional, no es algo que se entienda o supere fácil, pero podemos avanzar, tratar el creciente problema de la forma correcta, sin resultar tan lastimados,  sentirnos solos o aislados.

Pocas veces se visualiza el daño emocional que las situaciones pueden causar, es momento de tomarlas enserio y actuar, no dejemos pasar este día y comencemos cambiando el estigma, acude con un profesional, o lleva a tu amigo, amiga, pareja o familia, démosle a nuestras emociones la importancia que tienen.

Independientemente de cual sea tu opinión acerca de tener hijos siempre ten presente que para poder educar personas felices debemos empezar por nosotros.

Maestros, nuestros segundos padres.

El día 15 de mayo es el día del maestro y cada año los docentes tienen su festejo por parte de cada escuela y dependiendo el nivel escolar, son las actividades que se realizan pero no pasa desapercibido. 

Y es que se docente, al menos en México, no es tarea fácil. Los profesores de nuestro país se enfrentan a muchos obstáculos día con día. Entre niños pequeños que se meten todo a la boca hasta adultos en la licenciatura que no ponen atención por estar embobados en el teléfono. Ser profesor no es una chamba fácil y tampoco esta bien remunerada, al menos no aquí en México.  

¿Alguna vez se han puesto a pensar todo lo que implica ser profesor? ¿Creen que sea una tarea fácil, pararse enfrente de un grupo y explicar un tema? ¿No se cansaran de tener que lidiar con alumnos groseros, distraídos, pequeños, grandes, hormonales, berrinchudos, etc.? Tal vez nunca nos hemos formulado este tipo de preguntas por que a fin de cuentas, es trabajo del maestro ¿no? para algo decidió dedicarse a ser profesor, así que es su chamba. 

Y si efectivamente, es su trabajo enseñar e impartir materias, mas no educar a los alumnos, ese es un trabajo que viene de casa y que muchas veces, si no es que la mayoría de las veces, se le deja esa responsabilidad al docente. 

Ser maestro implica tener conocimiento sobre el tema pero no basta con saberlo, hay que saber enseñarlo y transmitirlo a los demás. Es necesario hacer una planeación para estructurar como se darán las clases, que materiales se utilizaran, que tareas serán mejores dejar, de que forma es mas probable que los alumnos aprendan y no se distraigan, tener creatividad para captar la atención de la mayoría de los alumnos, hacer exámenes, calificarlos, etc. y eso por mencionar algunas de las actividades que tienen los docentes. 

A raíz de que surgió el covid-19, coronovirus o “coronovairus” (léase con pronunciación en ingles) las clases fueron suspendidas y todos tuvieron que migrar a plataformas digitales (supieran o no usarlas) preparar nuevas clases con dinámicas diferentes, nuevas formas de enseñar a los alumnos y todo fue de un día para otro y por si esto no fuera suficiente para los docentes, también se toparon con la agradable sorpresa que muchos de sus alumnos se pusieron creativos y empezaron a hacerles bromas (por supuesto los blancos fáciles fueron los profesores que no sabían usar las plataformas digitales y que a duras penas podían dar su clase) y es entonces que yo me cuestiono ¿Qué tan en serio nos tomamos nuestra educación? ¿Qué tan al pendiente están los papás de sus hijos y que tanto los educan en casa? ¿Cómo es posible que no exista un poco de empatía y respeto por la persona que prepara día con día sus clases para enseñarnos y transmitirnos su conocimiento? 

Y es en este punto donde viene lo más interesante de todo. Como ya lo mencione anteriormente, desde que todos estamos en cuarentena  y las clases son en línea los maestros han tenido que rediseñar sus programas y sus clases para poder terminar el curso, pero no solo ellos han sufrido por este motivo, ahora también los padre de familia (sobre todo las mamás) son los que están teniendo dificultades para enseñar a sus hijos. Se han dado cuenta que no es tarea fácil enseñarle a un niño inquieto que se la pasa brincando de un lado a otro y que hacer las tareas se vuelve una misión imposible, y eso que solo tienen 1 o 2 hijos, tal vez 3 a lo mucho pero definitivamente no le dan clase a 30 o 40 niños al mismo tiempo. Los padres de familia se han dado cuenta que enseñar no es un trabajo fácil y que los profesores batallan bastante todos los días para que los niños aprendan. 

Solo cuando experimentamos las situaciones es que nos damos cuenta como en verdad son y empezamos a valorar. Ahora los padre valoran mucho que sus hijos vayan a la escuela y sean los profesores quienes les enseñen, ahora saben lo que es tener que mantener el orden dentro del salón de clases y no perder la paciencia. 

Al punto al que me gustaría llegar y que todos hiciéramos un poco mas de conciencia es, ser profesor es un trabajo maravilloso, lleno de muchas recompensas y satisfacciones cuando tus alumnos te agradecen y se llevan un poco de lo que les enseñaste, pero también es una tarea difícil y con mucha responsabilidad. Así que me gustaría tratáramos de ser mas empáticos y respetuosos. Agradecer a todos y cada uno de nuestros maestros que de alguna u otra manera nos han enseñado algo, ya sea en cuestión académica o personal pero nos han dejado alguna enseñanza. No desmeritemos su trabajo y démosle la importancia y el respeto que merecen.

Por mi parte solo puedo agradecer a cada uno de mis maestros por el conocimiento que me dieron, los valiosos consejos de vida que compartieron conmigo y el inmenso apoyo que siempre me brindaron. Gracias por que sin ustedes no sería lo que soy el día de hoy y no tendría las herramientas que tengo para poder desenvolverme en mi profesión y en mi vida personal. Gracias a cada uno de ustedes por ser parte de mi desarrollo. Los quiero mucho 

En tiempos de la COVID-19 anhelamos la normalidad ¿Pero qué define la normalidad?

Por: Psic. Jacob Ortega 

Twitter: @lejacoboy

Hace dos meses que estoy trabajando desde mi casa, escribo, doy consulta y traduzco desde mi computadora y sólo cambió las playeras por camisas los días que tengo consulta. Al igual que casi todo el planeta, estoy en cuarentena y lo que se espera es que sólo salga para las actividades más esenciales, cosas como ir a comprar comida, ir al médico (sólo si es muy necesario) y en mi caso sacar a pasear a mi perro, lo que por cierto se ha convertido en uno de los momentos del día que más atesoro. La mayor parte de mis interacciones son por conversaciones de whats app, llamadas telefónicas, videoconferencias o las actualizaciones de mis amigues en redes sociales. 

¡Qué raro es todo esto! Pero también es verdad que ya antes del COVID-19 seguido pasaba tiempo platicando con mis amigues por Whatsapp, leo mucho desde la tablet y me entero de cursos y actualizaciones a través de varias plataformas incluido Facebook  y eso que yo soy “de los que usa poco el celular”. Quizá la cuarentena es algo de primera vez, pero no estoy tan seguro de que el distanciamiento social sea algo nuevo. Hace ya muchos años que la tecnología y las redes sociales han venido fomentando la distancia física entre los seres humanos. 

Aún así, la verdad es que soy afortunado. Muchas personas se enfrentan a situaciones muy complejas, las economías del mundo resienten el confinamiento, los sistemas de salud se ven sobrepasados. Hay personas que han perdido a sus seres queridos y como si esto no fuera ya suficientemente difícil, ni siquiera pueden estar a su lado en los últimos momentos. 

Ante este escenario muches de nosotres nos preguntamos por la idea de normalidad, por el momento en que las cosas “volverán a la normalidad” o bien cómo será la nueva normalidad. Quizá el Dr. Pacheco-Vega tiene razón cuando dice en un tuit que “El orden mundial ha cambiado. Las interacciones y las relaciones humanas, la arquitectura institucional y la cadena de producción global. Todo ha cambiado. Por si no se han dado cuenta esta pandemia ya transformó nuestro planeta…”   Yo creo que “este nuevo mundo” no va cambiar en sus formas fundamentales, pero sí en suficientes aspectos para requerir ciertas adecuaciones. 

Bajo esta lógica, la vieja normalidad sería aquella en que los sistemas de salud y los gobiernos no están preparados para enfrentarse a situaciones como la causada por la COVID-19, en contraste una nueva normalidad es básicamente igual a la vieja normalidad, pero ahora sí estamos preparados para hacerle frente a pandemias globales.       

Seamos un poco juguetones entonces y preguntémonos si la nueva normalidad entonces viene a cambiar aquello que estaba equivocado, al tiempo que conserva todo lo que funcionaba bien con la “antigua normalidad”. Pero si la antigua normalidad estaba mal, ¿entonces porque decidimos llamarle “normal”? Ahora si la nueva normalidad es distinta de la antigua normalidad, entonces ¿cómo podemos decir ya desde este momento que estamos instalados en la “normalidad?

¿Qué define la normalidad?

Entonces estamos en una posición que puede parecer harto contradictoria, por una lado, queremos que las cosas vuelvan a ser como eran, al tiempo que esperamos que no. Queremos regresar al mundo antes de la COVID-19, pero también deseamos que cambie. Queremos volver a la normalidad, pero en el fondo la mayoría de nosotres sabemos que más que un regreso, es un nuevo comienzo.  La nueva normalidad significa que la mayoría de nosotres hemos de regresar a  algo muy parecido a lo que estábamos haciendo antes de que todo esto comenzara, pero que con un esfuerzo colectivo nuestra sociedad habrá cambiado para mejorar, al menos parcialmente y que esto es necesario para la supervivencia de nuestras comunidades.  

¿Entonces, sirve de algo hablar de normalidad?

Aunque la normalidad con toda  su polisemia pueda ser difícil de atrapar, al menos su uso es en parte sencillo; lo normal es seguro, es familiar, nos permite saber qué esperar y qué se espera de nosotres. En consulta un tema más o menos recurrente es el de la normalidad y en las últimas semanas, el asunto de qué va a pasar ahora que “se termine todo esto”. Hay un deseo bastante extendido, de regresar a esas formas, mundos y espacios, por los que se había aprendido ya a navegar y cuyos vericuetos, salidas y atajos conocemos. Tenemos, como dicen los brasileñes, saudade por la normalidad, nostalgia, homesick y es que no es raro caer en la “trampa” de que todo tiempo pasado fue mejor. 

Cuando se trata de definir la normalidad, muchas personas suponen que se comienza pensando en una idea de lo que es normal y sólo después de cierta reflexión es que definimos aquello a lo que llamamos anormal. ¿Pero y si fuera justamente al revés? Quizá lo primero que experimentamos es lo extraño, lo que causa displacer o cierta incomodidad y sólo entonces es que empezamos a pensar en un momento previo, en uno en el que nos sintiéramos cómodes, libres de la ansiedad. No comenzamos en la normalidad y luego a partir de ahí categorizamos todo lo que es disruptivo de esa normalidad, al contrario, primero chocamos de frente con todas esas cosas que experimentamos instintivamente como anormales y después motivados por el disconfort intentamos construir una norma que resuelva nuestra ansiedad. Luego buscamos esa normalidad en “el pasado” para poder nombrarla como nuestra normalidad. Después de todo, buscar en el pasado, en los pasos dados por quienes fuimos o por una humanidad que nos antecede, se antoja mucho más sencillo que lidiar con el esfuerzo que supone el proceso creativo. No empezamos de cero, viajamos de regreso a lo conocido. 

En pocas semanas, tal y como lo ha venido anunciando en Gobierno Federal vía la Secretaría de Salud, mi vida volverá “a la normalidad”. Otra vez veré pacientes en el consultorio, iré a revisar documentos en la oficina, usar camisas planchadas a medias en el gimnasio y  encontrar tiempo para escribir por las noches.

Los comercios de todo tipo volverán a abrir, quizá algunos no sean tan afortunados, para muches las cosas seguirán iguales, porque en realidad nunca pudieron darse el lujo de dejar de trabajar o trabajar desde casa, muches habrán fallecido en las salas de cuidado intensivo y todes tendremos que seguir haciendo lo necesario para seguir adelante, para comprar comida, pagar las cuentas, etcétera. Mientras más cosas cambian, más parece que permanecen inalteradas. 

Todes tendremos que seguir enfrentando retos para los que no estamos preparades, el invierno quizá nos fuerce a volver a estar en cuarentena, el  personal médico, enfermeres y demás personas dedicadas a la salud seguirán haciendo todo lo que esté en sus manos, ayudándonos a sobrevivir, dándonos aliento y esperanza (Gracias especiales a todes ustedes).

Nuestra existencia colectiva y nuestra memoria histórica nos recuerdan que a pesar  de los enormes retos que enfrentamos en lo individual y en lo global, que siempre volverá a haber otro día y que las cosas siempre volverán a la normalidad.

Quizá si hay algo que aprender de todo esto, una lección por recordar (porque la hemos aprendido ya tantas veces), tiene que ver no con lo que entendemos por normalidad, sino en nuestra insistencia en decir que las cosas volverán a ella, -a la normalidad. No se puede conocer con absoluta certeza lo que nos depara el futuro, quizá por eso preferimos la familiaridad de ciertas expresiones, del tiempo pasado que siempre fue mejor, pero no hay duda que sin importar que nos depare ese futuro, está ya a la puerta esperando por nosotres. 

El doloroso matrimonio detrás de Star Wars.

Star Wars es una ópera espacial épica, que cambió por siempre el mundo del cine. El protagonista, Luke Skywalker, encuentra su destino en el mensaje de auxilio de la hermosa Princesa Leia Organa, líder de la rebelión contra el malvado Imperio Galáctico, cambiando el curso de este universo para siempre. Lo que no pudimos observar fue la otra batalla que se libró durante la filmación de esta saga: el matrimonio de George Lucas con su editora y primera esposa, Marcia Lucas. 

Esta es la historia de cómo el matrimonio de George Lucas, marcó por siempre las películas de Star Wars.

La industria cinematográfica es demandante, y muchos de los que han trabajado en ella dejan a un lado su vida personal. Esta pareja no fue la excepción, se sabe que George Lucas fue un visionario, pero también un adicto al trabajo. Cuestión clave que propició el divorcio de este matrimonio, y que pudo haber influenciado la relación que tuvo George con su obra. 

George Lucas y Marcia Griffin (su apellido de soltera), contrajeron nupcias en 1969, ella siendo una talentosa editora, que ya había trabajado con grandes directores como Martin Scorsese y  Steven Spielberg. Había sido editora  durante la producción de la primera y tercera entrega de la saga original de Star Wars. 

Desde la primera película, se conoce que el equipo de edición de Marcia Lucas fue responsable de salvar esta cinta, debido a que el corte original de George Lucas era lento y sin sentido. Marcia se encargó de darle la profundidad y emoción a los personajes. Se decía en la industria cinematográfica que George era conocido por poner a prueba la paciencia de los espectadores, algo que se vio reflejado en sus primeros trabajos como THX 1138 y American Graffiti. A pesar de que tenía un genialidad excepcional para realizar efectos visuales, carecía del talento y la sensibilidad para dirigir a sus actores y que estos pudieran transmitir emociones que cautivaran al público. Es ahí donde el trabajo de Marcia fue de vital importancia, porque ella al lado de George aconsejandolo, y no permitiendo que perdiera el piso, logró ayudarle a imprimir de emotividad las relaciones que tenían los protagonistas dentro de la historia. Generando en esta pareja un dúo poderoso que logró marcar época, siendo Star Wars un éxito taquillas durante la primavera de 1977.

Pero no todo era miel sobre hojuelas dentro de los estudios de Lucasfilms. Durante la producción de la secuela, el Imperio Contraataca de 1980, el matrimonio de George y Marcia corría peligro. Mientras que George se dedicaba a darle vida a su obra, por el otro lado Marcia había dejado formalmente su trabajo como editora para perseguir el sueño de comenzar una familia. Sin embargo, se sentía abandonada en su vida marital. Ella quería vivir experiencias en pareja, salir a restaurantes juntos y tener un modo de vida hogareño, por otro lado George no perdía la mirada en el trabajo, optando por una actitud más reservada y apática de comidas congeladas y tardes viendo televisión.

Una vez terminada la producción del Imperio Contraataca, ya había grandes planes para la continuación de esta saga, aunque George tenía otro proyecto en mente, comenzar una familia. Pero, el destino se había interpuesto nuevamente, debido a que a se le diagnostico infertilidad. Lo que llevó a la familia Lucas a adoptar a una niña en 1981, la cual llamaron Amanda. George Lucas había decidido en ese momento terminar con su ópera espacial.

Sin embargo, al haber creado la secuela perfecta, el mundo estaba sediento por una conclusión de la historia, debido a que grandes interrogantes se habían quedado abiertas, y la película había terminado en una nota muy oscura donde los buenos habían sido derrotados, sin mencionar uno de los más grandes giros en la historia del cine: Darth Vader era el padre de Luke. (¡Shhh, Spoilers!).

Fue entonces que George tuvo que decidir entre su familia y Star Wars, siendo un obsesivo controlador, decidió darle un apropiado fin a su proyecto, eligiendo a Star Wars. Sin embargo, George Lucas decidió establecer tiempos de trabajo moderados, donde mandaba a todos a casa a partir de las 6 de la tarde, para tener el resto del tiempo con su familia, compartir una cena casera con su esposa e hija y pasar tiempo de calidad con las personas que más amaba. Pero fue demasiado tarde, la relación ya estaba fracturada, y a pesar de los esfuerzo de George, la separación fue inminente. Marcia se había enamorado de un artesano llamado Tom Rodriguez.

Durante la filmación de la tercera entrega, El Regreso del Jedi, Marcia y George estaban en proceso de divorciarse, en 1983, año que se estrenó la cinta, también fue el año en el que su separación se volvió definitiva, siendo el estreno de esta película un momento agridulce en sus vidas. Marcia Lucas había regresado como editora en esta película, pero sus aportaciones no fueron oficialmente reconocidas, diversas fuentes  indican que su edición fue un elemento clave durante momentos emotivos de la historia, entre ellos estuvieron la muerte de Yoda y Darth Vader. Dando así una muestra del distanciamiento emocional que tenía George hacia el trabajo de quien recién se había convertido en su ex-esposa. Después de todo, una separación nunca es sencilla para nadie.

Durante esta última etapa, tal vez no haya sido intencionado, pero se pudo ver reflejado  demasiado castigo de manera simbólica hacia los personajes que mostraban deseo, pasión y enamoramiento. En pocas palabras: En el universo de Star Wars, las mujeres se habían convertido en perdición. 

Podemos observar cómo desde la primera película, Luke deseaba a la princesa Leia, intrigado por el enigma detrás del mensaje, él contemplaba su imagen por horas. Cuando ambos por fin se encuentran, durante un fuego cruzado dentro de la estrella de la muerte, Leia le da un beso a Luke “para la buena suerte”. Ese beso fue propuesto por Marcia durante la filmación. 

Posterior a eso, en El imperio contraataca (1980), después de que Luke logró liberarse del Wampa en la batalla de Hoth, durante su recuperación, en una escena eliminada, él y Leia comparten un momento de tensión romántica, la cual fue interrumpida por C3PO. Después vemos como entran en escena bandido espacial, Han Solo, y su inseparable compañero Chewbacca. Han Solo se dirige a Leia de manera petulante, afirmando que ella sentía una fuerte atracción por él, a lo que la princesa respondió robandole un apasionado beso a Luke frente a todos, dejando a un Luke anonadado y lleno de emoción por lo ocurrido. Sin embargo, en El Regreso del Jedi se da conocer que Leia es la hermana de Luke, condenando la primera muestra de afecto de la saga en un acto de incesto. La reacción de Mark Hamill y Carrie Fisher ante esta revelación fue capturada en ésta increíble fotografía.

Más adelante, surgió un amorío entre Leia y Han Solo, el cual recibió un terrible destino siendo congelado en carbonita después de una de las mejores escenas románticas de la historia del cine. Unido a esto, en la tercera entrega, Leia cayó prisionera de Jabba the Hutt cuando esta  intentó liberar a Han Solo, siendo obligada a ser esclava sexual, encadenada a su lado como un trofeo, luciendo un revelador bikini metálico. 

La escena progresa hasta el pozo del Sarlacc, donde Luke logra ejecutar un coordinado plan de escape, y durante la batalla, Leía encontró la oportunidad para liberarse y estrangular a Jabba con la misma cadena con la que la esclavizó. Talvez esta no fue una historia de amor, pero el deseo y lujuria de Jabba por poseer a la princesa, irónicamente se convirtió en su perdición. 

Incluso las precuelas no fueron la excepción. Pasaron casi dos décadas antes de que George Lucas volviera a trabajar nuevamente en Star Wars. , donde su mayor debilidad era el amor que tenía por la mujer que amaba, la Senadora Padme Amidala.  Su miedo a perderla lo llevó al lado oscuro, mostrando una vez más que en  Star Wars los sentimientos de amor siempre irán conducidos a la tragedia. El lado de la luz, la fuerza, siempre triunfó ante la oscuridad, pero el amor nunca fue celebrado. 

En una entrevista en 2002, George Lucas dijo haber estado enamorado solo dos veces “ Ambas ocasiones fueron experiencias completamente dolorosas” argumentando que no se volvería a casar debido que “las mujeres sienten atracción por mi por las razones equivocadas”.

La saga de Star Wars es una joya cinematográfica que ha marcado época en los corazones de los fans y la cultura popular. Sin embargo, un gran proceso fílmico refleja la realidad que sus autores vivieron. Las relaciones afectivas son un rasgo humano del que no estamos exentos. La cultura culpógena del desprendimiento emocional nos lleva a auto castigarnos en diversas ocasiones, experimentando un proceso de duelo en el que las personas llevamos un remordimiento por la coautoría de una separación amorosa, en la cual provocamos dolor al otro. Puede que George Lucas haya hecho lo posible por dejar atrás todo el dolor que vivió durante su separación, pero este siempre estará plasmado en su obra. 

Referencias: 

Chung, F. (17 de diciembre, 2015) news.com.au. The ‘secret weapon’ behind Star Wars. http://www.news.com.au/finance/business/media/the-secret-weapon-behind-star-wars/news- story/75eb078a8b14d93fce23b06e98805ffb 

Kurtz, G.(productor) Lucas, G.(director). 1977. Star Wars. Estados Unidos: Lucasfilms LTD. 

Kurtz, G. (productor) Kershner, I (director). 1980. Star Wars: El imperio contraataca. Estados Unidos: Lucasfilms LTD. Kazanjian, H. Lucas, G. (producción). Marquand, R. (director). 1983. Star Wars: El regreso del Jedi. Estados Unidos: Lucasfilms LTD.